Entre Cielo y Tierra: “Agua Potable, Tratamiento de Aguas Servidas y Electricidad para desarrollar el Turismo”

Mirando por encima de la actual crisis sanitaria derivada de la pandemia china y pensando en algunos de los problemas que afectan la sostenibilidad de la actividad turística y el sano desarrollo de nuestras regiones, quiero hoy enfocarme tanto en estos, como en las soluciones que, desde hace décadas, se han aplicado en otros países.


Agua Potable. Venezuela, un país al frente del Mar Caribe que sufre de escasez de agua potable, mientras sus muchas vecinas islas lo han solucionado eficientemente con la instalación de plantas desalinizadoras industriales que desde hace décadas le permiten tener agua para consumo humano todo el año, a tal extremo que, se puede beber la que sale por los grifos sin temor a enfermarse.

Aruba, Curazao y Bonaire, son un ejemplo de lo que significa el aprovechamiento del agua de mar al no tener ninguna fuente hídrica de agua dulce. Es inconcebible que Margarita y Coche, en el estado Nueva Esparta, sufran las penurias del racionamiento del agua debido al colapso de los sistemas de aducción que vienen desde el estado Sucre, los cuales, aparte de su deterioro, ya resultan insuficientes. La tecnología ha logrado que hoy día se ofrezcan sistemas sumamente eficientes en cuanto a los procesos de separación de la sal del agua marina y los volúmenes de agua potable disponibles por día, de tal forma que, una isla como Aruba, que ha venido recibiendo hasta tres millones de visitantes anuales en los últimos años, se ha podido manejar con el agua proveniente de las plantas desalinizadoras. Por otra parte, también existen máquinas de tecnología israelí, que producen agua potable a partir de la humedad del aire, con capacidades desde 900 hasta 22.000 lts/día, las cuales pueden ser útiles para pequeñas comunidades que no cuentan con conexión a un acueducto; estas máquinas ya se están comercializando en varios países vecinos, incluido Colombia, por lo que su adquisición no implica mayor complicación.

Con esta combinación tecnológica no se justifica que ninguna región del país sufra de escasez de agua potable.

Como comentario adicional quiero recordar que en el primer gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez (1974-79) se lanzó el programa de los “Módulos de Apure” que tenía como uno de sus objetivos recoger agua en la época lluviosa a través de grandes cavidades artificiales ubicadas en diferentes locaciones de dicho estado, lo cual permitiría, por un lado, combatir en cierta medida las grandes inundaciones durante el invierno, y contar con agua dulce para riego y eventualmente para consumo humano, durante el verano. Este programa debería ser retomado y replanteado para que también beneficie a los estados venezolanos que sufren de grandes sequías en la temporada de verano, y hasta podría convertirse en un importante apoyo para lograr la ejecución del viejo proyecto de llevar el agua del Orinoco a la gran Caracas. Los nuevos Módulos de Agua además servirían de eje para la recuperación forestal y de las especies animales que se han ido ausentando de nuestra geografía por la desaparición de sus ecosistemas.

Tratamiento de Aguas Servidas. Otro de los serios problemas que afectan el desarrollo del turismo y la sostenibilidad en general, es la contaminación de ríos, lagos, lagunas y de nuestro mar Caribe, debido al vertido de aguas no tratadas denominadas “servidas, negras o grises”, las cuales provienen de las ciudades y demás comunidades humanas, así como de las áreas rurales donde se siembra o se crían animales. Esta situación es compleja porque requiere una acción educativa y tecnológica dentro de una adecuada planificación urbana y regional. El problema empieza por la falta de educación respecto a la disposición de desperdicios en los recipientes adecuados, el no desarrollo del reciclaje de materiales aprovechables (vidrio, plástico, madera, caucho, etc.), y el no aprovechamiento de los residuos orgánicos para la producción de gas metano. Además de resolver lo anterior (en el tiempo), se requiere de la instalación de plantas de tratamiento en las ciudades para garantizar que las aguas que van a parar a los ríos y el mar no estén contaminadas. Como ejemplo del impacto negativo de esta situación basta darse un paseo por las playas de Higuerote y Carenero para ver la cantidad extraordinaria de desperdicios materiales que llegan a través del río Tuy, el cual los recibe de sus afluentes, especialmente del rio Guaire, y de las ciudades y pueblos de los Valles del Tuy y de la región barloventeña. Esta dantesca situación afecta severamente a los establecimientos turísticos, a los visitantes y a la comunidad en general.

En Venezuela existen normas que obligan a todas las industrias a tener sus plantas de tratamiento, pero con el caos existente muchas de ellas no las están cumpliendo, agravando de esa forma la situación ambiental de nuestro territorio.

A todo lo anterior hay que agregarle la inmensa contaminación de los ríos en la Guayana venezolana a consecuencia del programa Arco Minero del Orinoco.

Electricidad. Venezuela viene arrastrando desde hace casi dos décadas una crisis eléctrica que la tiene de apagón en apagón. Dependemos en gran medida de la energía proveniente del Guri, y esta fuente está diezmada por el daño de varias de sus turbinas. La pésima planificación y administración del sector, aunada a la corrupción, no han permitido que se estabilice el suministro haciendo intermitente el servicio en diferentes regiones del país. La actividad turística requiere de un servicio eléctrico estable, y los complejos turístico u hoteles que poseen plantas propias requieren del combustible (diesel o gas) para que tales máquinas funcionen, y este también está escaso.

La primera vez que fui a Grecia en 1984, me asombré, durante la aproximación al aeropuerto de Atenas, con la inmensa cantidad de techos recubiertos por paneles solares, y de esto hacen ya 36 años.

En Venezuela necesitamos llenar nuestros techos de tales paneles de manera que buena parte del consumo eléctrico de baja potencia se alimente de este tipo de energía que como combustible solo necesita la luz solar; esta es una inversión que a futuro nos va a ayudar a tener una mejor calidad de vida, con menos quema de combustibles fósiles y en consecuencia menos contaminación del ambiente.

En 2010 transité por la carretera que une a San José de Guaribe (estado Guárico) con Cúpira, estado Miranda, y que cruza la denominada Sierra Maestra de la Cordillera de La Costa, pudiendo observar como varios pequeños predios rurales habían sido dotados de un panel solar que les brindara autonomía en el suministro de energía eléctrica, lo cual me pareció un buen plan que debería ser aplicado a todas las zonas rurales donde no llega el tendido eléctrico, pero también podría ser aprovechado por las posadas ubicadas en zonas costeras, llanos o montañas. En general, creo que todos los establecimientos turísticos (hoteles, posadas, restaurantes, bares, etc.) deberían instalar sistemas de paneles solares de manera que solo los equipos que requieran de gran potencia para funcionar dependan de la electricidad suministrada por las empresas de energía eléctrica públicas o privadas. Esto ya se está haciendo así en muchos países, e incluso, el excedente de energía, generada y no necesaria, se aporta a la red eléctrica a través de ciertos protocolos tecnológicos sencillos, lo que a su vez genera pequeños ingresos a los establecimientos que la producen y la venden al sistema nacional, regional o local.

En Venezuela ya se fabrican los paneles solares y demás componentes para la autogeneración de energía eléctrica, sin embargo, para impulsar y masificar la producción en hogares y establecimientos comerciales y turísticos, hace falta que el gobierno ofrezca incentivos fiscales, exceptúe los aranceles de importación, e incluso ofrezca créditos blandos para que en pocos años se logre concretar una importante red de autoproducción de energía eléctrica que garantice buena parte del consumo y la alimentación de las redes formales.

La Venezuela que queremos reconstruir, donde el turismo será una de sus actividades principales, requiere de mucha imaginación, voluntad y acción, para poder solucionar muchos de los problemas que actualmente confrontamos.

Willian J. Bracho
Abogado, MSc. Gestión del Turismo Sostenible
wjbracho@yahoo.com; willianbracho@estrategaconsulting.net
Instagram: @Estratega_Consultores_wb

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