Aventura selvática muy cerca de Caracas

El turismo convencional, algunas veces, es percibido como actividad fría y mercantilista, generadora de daños al entorno en el cual se desarrolla. Pero con turismo sostenible, se transforma en actividad humana, conectada a valores e ideales. La sostenibilidad representa una forma de desarrollo en la que se cubren necesidades del presente sin comprometer el futuro de próximas generaciones. 


La Organización Mundial del Turismo sugiere, para que el turismo sea sostenible: uso óptimo y conservación de los recursos ambientales como elemento principal del desarrollo turístico; respeto a la cultura, valores, tradiciones y activos arquitectónicos de las comunidades anfitrionas; y justa distribución de los recursos económicos generados por la actividad turística, para contribuir con la reducción de la pobreza.

Raúl Silva, cumpliendo parámetros que intervienen en la confección de sus programas, obsequió a los colaboradores que conforman el equipo humano de Corporación Salta, a manera de inducción, un sorpresivo paseo navideño, hacia una “aventura en la selva, muy cerca de Caracas”.

La mañana del 21 de diciembre, coincidiendo con el Solsticio de Invierno, irradiando energía de naturaleza espiritual presente en mentes y corazones, en El Hatillo, se inicia la gira por Piedra Azul, Universidad Simón Bolívar, Hoyo de la Puerta, para tomar por la vía de la Cortada del Guayabo, pasando  Café, La Unión y otras poblaciones enclavadas en la exuberante montaña mirandina, hasta llegar a los predios de San José de los Altos, donde queda Pozo Suruapo, frondoso y tranquilo sitio donde se degusta “deliciosa parrilla de fusión uruguaya venezolana y otros platos que deleitan el paladar y hace querer regresar”.

En Pozo Suruapo, restaurant-posada campestre, a 1.050 metros sobre el nivel del mar, a sólo 30 minutos de Caracas, por la vía de La Mariposa; Germán Cabrera y Natacha de León, trabajan con productos de primera calidad que garantizan total satisfacción en lo referente al menú; además de atención esmerada y acogedoras instalaciones para disfrutar agradable estancia, rodeados de exuberante vegetación en la pendiente de una de las montañas de la Zona Protectora del Area Metropolitana de Caracas; donde se disfruta en un estanque alimentado continuamente con agua de manantial para refrescantes baños en medio de la selva tropical; caneyes construidos de troncos con el encanto rústico de construcciones artesanales de otros tiempos; corredor de hamacas, con espectacular vista disponible para el descanso y el relax. Una serie de caminos por la selva permiten realizar paseos y excursiones en íntimo contacto con la naturaleza.

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