En Portugal se buscan soluciones contra reloj para salvar los océanos

La Conferencia sobre los Océanos en Portugal busca soluciones para los mares sobrecalentados, contaminados y sobreexplotados. El tiempo apremia.


La humanidad ha devastado los océanos de la Tierra quemando combustibles que calientan el planeta, vertiendo plásticos que persisten durante siglos y pescando especies al borde de la extinción. Pero las medidas que se tomen hoy podrían evitar que la mayoría de los problemas se agraven.

En la Conferencia de Océanos de la ONU se reúnen esta semana en Portugal funcionarios de alto nivel y científicos de más de 120 países para impulsar soluciones que protejan los océanos. Son la principal fuente de proteínas para miles de millones de personas y una base para el turismo y las industrias pesqueras, de las que dependen millones de personas. También son una línea de defensa vital en la lucha contra el cambio climático.

«Aunque el tiempo se agota, tenemos el suficiente para cambiar el rumbo e invertir en un océano sano», afirmó Kristian Teleki, experto en océanos de la organización medioambiental sin ánimo de lucro World Resources Institute.

Detener el cambio climático

Una de las soluciones más eficaces para proteger los océanos es detener el calentamiento del planeta.

Los océanos absorben el 25 por ciento de todas las emisiones de dióxido de carbono y capturan el 90 por ciento del calor generado por esa contaminación. Al quemar combustibles fósiles, los humanos han hecho que los océanos se calienten, sean más ácidos y menos habitables para los peces y las plantas.

Los arrecifes de coral, por ejemplo, disminuirán entre un 70 y un 90 por ciento si el calentamiento global alcanza 1,5 grados por encima de los niveles preindustriales, el objetivo que los líderes mundiales acordaron alcanzar en 2015, y prácticamente todos los arrecifes morirán si el mundo se calienta por encima de los 2 grados.

Sin embargo, a pesar de las promesas de reducir las emisiones desde el Acuerdo de París, se prevé que el planeta se caliente lo suficiente como para sobrepasar esos dos límites.

Para cumplir sus promesas, los gobernantes tendrían que impulsar rápidamente las fuentes de energía limpia, como paneles solares y turbinas eólicas, encontrar formas de reducir el consumo excesivo de energía y preservar los ecosistemas naturales, como los bosques tropicales. También tendrían que cerrar urgentemente las plantas de carbón y dejar de explorar nuevos yacimientos de petróleo o gas.

Las zonas marinas protegidas han permitido que las especies prosperen lejos de la interferencia humana.

Proteger los océanos del hombre

A corto plazo, las medidas para proteger los océanos de la interferencia humana ayudarán a la vida marina y al clima a recuperarse.

Los ecosistemas marinos están amenazados por niveles insostenibles de pesca y prácticas peligrosas como la pesca de arrastre de fondo, una forma de raspar el lecho marino con enormes redes metálicas que devastan la vida silvestre y liberan más dióxido de carbono que la industria de la aviación.

La ONU y los grupos conservacionistas están presionando para que los líderes mundiales protejan el 30 por ciento del océano para 2030. En la actualidad, las zonas marinas protegidas representan alrededor del 7 por ciento de los océanos, pero solo el 2 por ciento están total o altamente protegidas. Un estudio publicado en la revista Nature el año pasado concluyó que la protección estratégica de grandes partes de los océanos ayudaría a la vida silvestre, almacenaría carbono y proporcionaría alimento.

Detener la contaminación en su origen

Una tercera solución es detener la contaminación antes de que llegue a los océanos. Cuando los plásticos se tiran al suelo o se vierten en los ríos, suelen acabar en los mares. Una vez se encuentran en los océanos, es casi imposible sacarlos.

Muchos países han prohibido o gravado las bolsas de plástico de un solo uso en los supermercados, ya que la ola de concienciación de los consumidores sobre la contaminación por plásticos les ha llevado a tomarse más en serio las amenazas a la vida marina. El año pasado, la UE prohibió 10 artículos de plástico de un solo uso, entre ellos las pajitas y los cubiertos. Sin embargo, la contaminación por plástico en los océanos se duplicará de aquí a 2030.

DW

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