Ecología: Salvar los manglares y corales

En noviembre se celebró en Guayaquil el Primer Congreso de Manglares de América organizado por la UEES y bajo la inspiración de Natalia Molina, directora del proyecto Manglares de Ecuador, de la misma Universidad. El 2019 se conmemoran veinte años de tres exitosas propuestas: la primera restauración con manglar, realizada con la asesoría de la Fundación Jambelí en el Parque Histórico de Guayaquil; el acuerdo ministerial para uso sustentable y conservación del manglar, y la reproducción en cautiverio del papagayo de Guayaquil para recuperar su población en peligro crítico de extinción.


El Parque Histórico es un ejemplo de conservación de ecosistemas. Se empezó organizando viveros de manglar, especie nativa del Guayas. Hoy se ha restaurado el manglar junto con el bosque seco contiguo; florecen nuevos árboles y las aves de la zona recolonizan sus espacios.

El golfo de Guayaquil es el estuario más grande de América del Sur, con el 64 % de los manglares del Ecuador. El acuerdo de uso sustentable y concesión del manglar a comunidades ancestrales y/o usuarios tradicionales empodera a los custodios a ser los cuidadores de su propio recurso, el cual genera 128 millones de dólares anualmente.

El proyecto de la Fundación Ecológica Rescate Jambelí prueba que con perseverancia y tiempo se logran resultados. De apenas cuatro papagayos han alcanzado más de ochenta nacimientos, y su crianza y repatriación continúan.

El golfo de Guayaquil es el estuario más grande de América del Sur, con el 64 % de los manglares del Ecuador. El acuerdo de uso sustentable y concesión del manglar a comunidades ancestrales y/o usuarios tradicionales empodera a los custodios a ser los cuidadores de su propio recurso, el cual genera 128 millones de dólares anualmente”.

Fue además innovador contar con las comunidades de cangrejeros y concheros como protagonistas. Ellos apuntan al desafío de reducir la presión sobre el recurso, desarrollando alternativas como turismo, capturando otras especies con valor agregado, que a la vez mejoren su calidad de vida. Para esto la UEES contribuye llevando los resultados de su investigación a la comunidad y asesorando a los custodios del manglar.

Gracias a este primer congreso, el resto del mundo y varias instituciones del país se han enterado de lo que ocurre en el Ecuador, para su réplica, y procurar mayor respuesta del Estado en la protección de línea de costa y usuarios, etc. El poder político tiene a fin de cuentas la última palabra.

El Municipio de Guayaquil, por ejemplo, se comprometió a incluir en Aprendamos el programa Del manglar al coral, de la UEES. El 2020 los guayaquileños podremos educarnos sobre nuestro propio ecosistema, de manera gratuita y ojalá por al menos diez años, como aspira Natalia Molina, en una especie de universidad permanente para el manglar. Porque Guayaquil es manglar, y adentrándonos en sus aguas, es también coral.

Manglar y coral son ecosistemas hermanos. Están en las franjas tropicales donde vivimos el 50 % de la población humana, ocupando la menor superficie del manglar y coral. “Y siendo tan pequeños dan tanto”, sostiene Natalia.

Varias organizaciones y fundaciones expusieron sus proyectos, encaminados a este fin común. Se propone incluir el estudio del manglar en la malla curricular de la Costa, por ejemplo. En ‘Mi semilla’ se utilizan como terapia, probando el poder curativo de la naturaleza en los pacientes del Instituto de Neurociencias, como planteó Cecilia Viteri. Claudia Salem, fundadora de Yo Siembro, incluye especies de manglar en sus huertos escolares.

“Guayaquil tiene sueños, quiere rescatar lo intrínseco del ser humano. Estoy segura de que la gente va a querer adueñarse de este ecosistema que es nuestra identidad, somos comedores de cangrejo de manera ancestral”, recuerda Natalia Molina.

En dos años podemos cambiar Guayaquil, con la planificación a cargo del Municipio que ojalá incluya al manglar en el plan de áreas verdes de la ciudad, con el trabajo incansable de varias fundaciones, de la UEES y su proyecto Del manglar al coral, y con el esfuerzo de Natalia. También con nuestro aporte. Sembremos una plantita de manglar por casa en esta Navidad. Vayamos del manglar al coral para convertir a Guayaquil en la capital del manglar de América.

eluniverso.com

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