¿Es inminente un terremoto de magnitud 9?

Se han detectado fugas de un líquido acuoso más caliente que el agua marina circundante y químicamente distinto de esta, brotando del fondo marino en una zona de subducción.


Todo apunta a que se trata de una fuga del fluido que suaviza la fricción entre placas tectónicas. Esta pérdida de lubricante puede estar propiciando un terremoto de magnitud 9.

La zona donde se ha observado dicha fuga está situada a unos 80 kilómetros de la costa de Newport, en Oregón, Estados Unidos.

Las observaciones de este surtidor, al cual los investigadores llaman “Oasis de Pythia”, sugieren que se nutre de agua con minerales disueltos, situada a unos 4 kilómetros bajo el lecho marino en una frontera entre placas tectónicas, regulando la tensión en la falla submarina.

El hallazgo y la posterior investigación son obra del equipo de Evan A. Solomon, de la Universidad de Washington en Seattle, Estados Unidos, y Brendan T. Philip, que completó el estudio estando en la misma universidad, pero que ahora trabaja como asesor de la Casa Blanca.

El equipo hizo el descubrimiento fortuitamente mientras estaba a bordo del barco RV Thomas G. Thompson. El sonar del barco mostró inesperados penachos de burbujas a poco más de 1 kilómetro bajo la superficie marítima. Una exploración más exhaustiva con un robot submarino reveló que las burbujas eran solo un componente menor de un fluido caliente y químicamente distinto que brotaba del sedimento del fondo marino.

Exploraron en esa dirección y lo que vieron no resultó ser un mero burbujeo de metano (un fenómeno relativamente común), sino agua que salía con gran fuerza del fondo marino, como a través de una manguera. «Eso es algo que yo nunca había visto, y que, hasta donde yo sé, no se había observado antes», subraya Solomon, catedrático de oceanografía especializado en geología del fondo marino.

Las observaciones posteriores muestran que el fluido que sale del fondo marino está 9 grados centígrados más caliente que el agua de mar circundante. Los cálculos sugieren que el fluido procede directamente de la megafalla de Cascadia, donde se estima que las temperaturas oscilan entre 150 y 250 grados centígrados. La zona de subducción de Cascadia es capaz de desencadenar un terremoto de magnitud 9 en el noroeste del Pacífico.

La pérdida de fluido en esa megafalla marina a través de las hendiduras es un asunto muy preocupante porque disminuye la presión del fluido entre las partículas de sedimento y, por tanto, aumenta la fricción entre las placas oceánica y continental.

La liberación de fluido desde la zona de falla es como una fuga de lubricante. Eso es una mala noticia para el riesgo de terremotos: menos lubricante significa que la tensión puede acumularse y provocar un terremoto de gran potencia y muy dañino.

Se seguirá investigando este fenómeno, debido a la gravedad de lo que podría implicar.

El estudio ahora finalizado se titula “Fluid sources and overpressures within the central Cascadia Subduction Zone revealed by a warm, high-flux seafloor seep”. Y se ha publicado en la revista académica Science Advances.

elmundoalinstante.com 

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