Entre Cielo y Tierra: “Medidas necesarias para reactivar el Turismo Interno”

A un año del cierre de fronteras como medida preventiva para evitar la propagación del virus COVID-19, dada la declaración de pandemia mundial por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el sector turismo en Venezuela clama por la reactivación del turismo interno.


Bien es cierto que la pandemia continua y que nuevas cepas del citado virus se han descubierto en diferentes zonas del mundo; también es cierto que el plan de vacunación de la población venezolana está en pañales, pero paradójicamente el gobierno ha venido declarando intermitentemente semanas flexibles en las cuales se autoriza la movilización de personas, la activación de vuelos hacia algunos destinos del interior del país, y la relajación de ciertas actividades recreativas. Realmente, el riesgo de contaminación y propagación está mas asociado a la falta de conciencia e irresponsabilidad de buena parte de la población que en el hecho de flexibilizar las actividades económicas y la movilización.

El turismo interno es fuente de trabajo para millones de venezolanos quienes dependen del ingreso percibido como empresarios o laborando en el transporte de pasajeros, hoteles, posadas, restaurantes, areperas, balnearios, entre muchas actividades relacionadas con el viajero recreacionista o turista. Si los venezolanos no tienen facilidades permanentes para desplazarse dentro de su país dado que la vialidad está en pésimas condiciones, la inseguridad en ellas es lo que más abunda; no hay transporte interurbano de pasajeros debido a la escasez de diesel o gasolina; o no hay vuelos hacia los principales destinos turísticos del país, entonces no podrá resurgir dicha actividad y seguirán estos sin ingresos o sin empleos.

La pandemia requiere de importantes medidas de control, pero la economía no puede paralizarse porque entonces la gente no tiene empresa o trabajo ni dinero para comprar comida, medicinas y para pagar los servicios básicos. Es necesario regular, educar y controlar las actividades ciudadanas para evitar la propagación del virus, pero no paralizarlas. A los empresarios y usuarios del transporte hay que exigirles el cumplimiento de los protocolos sanitarios y de distancia social que han sido definidos por las autoridades competentes; a los prestadores de servicios igualmente hay que exigirles, además del respeto a dichos protocolos y distancia social, la máxima higienización de sus locales, utensilios, cubiertos, platos, etc., y la exigencia a sus usuarios de tapa nariz-boca dentro de sus instalaciones, incluso proveyendo dichas mascarillas si los mismos no las traen consigo.  A los viajeros hay que concientizarlos permanentemente respecto a la necesidad de cumplir con el lavado permanente de manos y cara, así como el uso de los líquidos desinfectantes y las mascarillas para boca y nariz.

Es recomendable que gobernaciones y municipios adecuen los espacios recreativos urbanos, y los ubicados en playas de mar o de ríos, de manera que puedan aprovecharse sin aglomeraciones que pongan en riesgo de contagio a los locales y visitantes; la disposición de baños públicos limpios es imperiosa; y dada la escasez de combustibles que afecta al parque automotor en todo el país, sería interesante que se promoviera el transporte colectivo público y privado turístico para que la gente pueda llegar a los destinos turísticos.  Hoteles y posadas deberían ofrecer planes familiares a precios accesibles.

Hace falta mucha creatividad, voluntad gubernamental, mecanismos de control, supervisión permanente y amplia coordinación entre sector público y privado para reactivar la economía del país en general, y el turismo interno en particular.

Willian J. Bracho
Abogado, MSc. Gestión del Turismo Sostenible, Esp. Derecho de la Navegación
wjbracho@yahoo.com; willianbracho@estrategaconsulting.net
Instagram: @Estratega_Consultores_wb

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