Álvaro Montenegro: El futuro del turismo

Una vez que todos estemos vacunados la sensación de peligro que nos mantenía recluidos se desvanecerá, y entonces muy probablemente volveremos con nuestra naturaleza humana a curiosear por el mundo…


El turismo ha sido una de las actividades económicas más golpeadas por la crisis sanitaria que originó la pandemia del Covid-19. Alrededor del mundo las cifras de ocupación hotelera, de aviones llenos y reservas en barcos de cruceros descendieron dramáticamente, como producto de los necesarios confinamientos que impuso la propagación del mortal virus. Países, lugares y ciudades que prácticamente viven del turismo por ser ésta su principal actividad económica, vieron con impotencia como fueron disminuyendo las llegadas de clientes y como desaparecieron sus fuentes de ingresos.

Todo esto sería un escenario casi anecdótico que pasaría a engrosar los problemas económicos que originó la pandemia en casi todas las actividades económicas del mundo, si no fuera porque el turismo es un enorme generador de empleos y de divisas llevando a los destinos turísticos bienestar social y desarrollo. Empleo y divisas, la fórmula mágica. El lugar más deprimido del mundo, económicamente hablando, puede salir del atolladero si se promueve la actividad turística y se permite su desarrollo. Ni hablar de destinos turísticos ya muy consolidados como Francia, que en el año 2018 recibió más de 90 millones de turistas, o España que le siguió en el ranking mundial generando tantos ingresos y empleos por turismo que su economía no era imaginable sin ello.

La pregunta para el futuro se plantea en términos de interrogarnos si el turismo podrá seguir siendo un factor clave de bienestar y desarrollo en las comunidades que lo reciben. El billonario norteamericano Bill Gates, quien se ha convertido en un hombre oráculo desde que en el año 2015 advirtió sobre el peligro de una pandemia, en una entrevista al diario El País de España publicada el 15 de febrero próximo pasado pronosticó que “este próximo verano las cosas volverán en gran medida a la normalidad”, partiendo de la premisa que un 70% de las personas estén vacunadas. Agregó que “Y en 2022, países como España o Estados Unidos la habrán recuperado totalmente (la normalidad) y se podrán celebrar grandes actos públicos”. Para terminar sus profecías, nos refrescó aún más con este presagio: “La siguiente pandemia, si está bien gestionada, no llegará al 10% de las muertes”.

Podemos admitir, como apuntó otro billonario norteamericano, esta vez Warren Buffet, que la humanidad no ha olvidado cómo progresar. Este hombre nos recordó en una entrevista que durante la pandemia de la mal llamada gripe española, que mató a más de cincuenta millones de personas, el hospital más cercano a la casa de su padre estaba ubicado a varias horas de viaje en carro, pero ahora casi todos los que vivimos en ciudades tenemos un hospital a minutos de nuestros hogares. Nosotros le agregamos a este razonamiento que el hombre tampoco ha olvidado cómo esparcirse. Hay paréntesis y obstáculos en el camino como esta pandemia, guerras y catástrofes que nos hacen pensar por un tiempo que todo está perdido. Sin embargo la historia demuestra que el progreso continúa en su trayectoria ascendente y que el hombre supera las dificultades con aprendizajes demostrando su inagotable capacidad creativa y de adaptación.

Haber mantenido a las personas en confinamiento durante más de un año, sobre todo a los más jóvenes, es un reto tan formidable como necesario cuando hay riesgos de muerte. Una vez que todos estemos vacunados la sensación de peligro que nos mantenía recluidos se desvanecerá, y entonces muy probablemente volveremos con nuestra naturaleza humana a curiosear por el mundo. Seguramente intentaremos recuperar las oportunidades perdidas de viajar, de conocer nuevos lugares, vivir experiencias fuera de casa y divertirnos. En consecuencia pensamos que el turismo, una vez que el 70% de la población mundial esté vacunada como predice Bill Gates, volverá con mucha fuerza a ser un factor clave de bienestar social y desarrollo. Preparémonos desde ya para ese retorno del turismo. Venezuela es un país ideal para mantener ese contacto único con una naturaleza silvestre y exuberante, que no pudimos acariciar durante más de un año. Con la pandemia seguramente cambiaremos nuestro comportamiento de viajes, pero no nuestras ganas de viajar.

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