Entre Cielo y Tierra: “Día del Turismo y Desarrollo Rural”

El próximo 27 de septiembre se celebra nuevamente el Día Mundial del Turismo, lamentablemente poco que celebrar en ese año 2020; sin embargo, es interesante analizar el tema escogido por la Organización Mundial del Turismo (OMT-WTO) para este aniversario, el cual se refiere al Turismo y Desarrollo Rural, actividad de la que he comentado antes pero que vale la pena hacerlo de nuevo en alineación con esta iniciativa de la OMT.


Uno de los grandes problemas del desarrollo es la continua desigualdad en la ocupación del territorio generada, entre otras causas, por la migración de los habitantes de tierras rurales hacia áreas urbanas, escapando de la pobreza, de la ausencia de servicios, del no acceso a la educación técnica o superior y de las escasas posibilidades de trabajo o pésima remuneración de estas. Debido a esta situación el desarrollo rural se ha vuelto complejo, ya que además del problema migratorio, los agricultores, ganaderos, avicultores, y otras actividades del campo, se ven también afectadas por la insuficiencia de insumos y servicios públicos, y por los temas de comercialización de sus productos incluyendo transporte, acceso a los mercados y precios.

Por otra parte, el concepto de sostenibilidad no ha sido todavía asimilado por la mayoría de la población y tanto la sostenibilidad ambiental y la socioeconómica no son precisamente las bases del desarrollo rural, siendo necesario trabajar duramente respecto a estos aspectos y a muchos otros conectados a ellos, para lograr que la producción rural sea rentable y se mantenga en el tiempo para asegurar, al menos, los alimentos necesarios para cada país.

En las últimas décadas, período durante el cual la actividad turística ha tomado gran protagonismo, se observa como ha generado valor agregado a la actividad rural el ofrecimiento de ciertos productos turísticos en predios de producción agrícola o pecuaria, en los cuales, además de presentar a los visitantes todas las facetas de la actividad productiva combinada con los recursos naturales subyacentes, también se han incluido elementos receptivos y recreacionales para promover la estadía de estos, tales como pequeñas posadas y actividades rurales con paseos a caballo o en burro, pesca, observación de aves, entre otras.

Se podría afirmar, sin temor a equivocación, que el turismo además de ser una actividad integral con gran expansión económica en su esquema tradicional que incluye hoteles, cruceros, parques recreacionales, bares, restaurantes, museos, etc., también es un potenciador de otras actividades productivas y artesanales, entre las cuales encontramos ciertas industrias, y la actividad rural en hatos, fincas y granjas. Por un lado, la actividad turística puede generar importantes ingresos adicionales, por efecto de los servicios y productos vendidos a los visitantes, y adicionalmente crea emprendimientos asociados y empleos en el medio rural, y motiva a los pueblos aledaños a incorporarse a esa nueva faceta de turismo rural, cual es la llegada de personas desde otras ciudades para vivir la experiencia turístico-recreacional dentro de un predio rural, y brindarles la posibilidad de conocer la estructura y cultura de los pueblos que lo circundan.

Por último, el turismo rural puede conllevar fines educativos a través de la capacitación y motivación que puedan recibir los visitantes en materia de siembra y cosecha de especies comestibles, frutales u ornamentales; cría de animales vacunos, cerdos o aves de corral; elaboración de mermeladas, dulces típicos, y otros productos de la zona; y, en fin, la enseñanza que puede permear de una experiencia dentro del quehacer diario de los hombres del campo.

En Venezuela hay muchísimas necesidades y oportunidades para impulsar el turismo rural, por lo cual hay que felicitar a la Organización Mundial del Turismo por esta iniciativa que ojalá pronto cale profundamente en nuestro país y en el resto de Latinoamérica. Promover esta actividad también contribuye a alcanzar otro de los grandes objetivos trazados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como lo es la reducción de la pobreza, en este caso, a través del turismo.

Aunque las condiciones actuales que vive nuestro país hacen ver como utópico lo aquí planteado, existe la esperanza de que en un futuro cercano se pueda hacer realidad, para lo cual habrá que estar preparados.

Willian J. Bracho
Abogado, MSc. Gestión del Turismo Sostenible
Especialista en Derecho de la Navegación
wjbracho@yahoo.com; willianbracho@estrategaconsulting.net
Instagram: @Estratega_Consultores_wb

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