Entre Cielo y Tierra: “Turismo Genealógico”

Las motivaciones para viajar y hacer turismo son muy variadas y se han ido ampliando o modificando en función de las tendencias y la moda impuesta por la juventud o por ciertos grupos humanos. Una de estas nuevas tendencias lleva a personas jóvenes y adultas a buscar, tanto dentro de su país como en el exterior, sus orígenes familiares y los parientes desconocidos.


El turismo genealógico se está desarrollando de una manera interesante y cuenta con el apoyo de varias instituciones de diferentes países (Geneanet, Trace, Ancestry, etc), las cuales a través de sus sitios web, orientan a los interesados sobre cómo y dónde empezar a buscar sus raíces familiares, también las redes sociales están facilitando tanto la búsqueda como el encuentro de personas con un ancestro común.

Esta nueva tendencia abarca investigaciones previas a los fines de planificar el eventual viaje y poder determinar la localización geográfica donde viven los parientes que se desean conocer; también incluye visitas a cementerios, despachos parroquiales, iglesias, registros públicos y archivos privados, a los fines de buscar pistas o evidencias sobre los ancestros y la cercanía familiar de éstos.

El turismo genealógico, como forma de búsqueda y reencuentro de los lazos familiares está entusiasmando a mucha gente a trasladarse a lugares remotos donde, como en todo viaje, se requerirá de transporte alojamiento y recreación.

En Venezuela, algunas familias han logrado desarrollar bastos árboles genealógicos a través de los cuales se ha podido establecer cómo se fueron enraizando muchos apellidos a partir de inmigrantes extranjeros que se establecieron e hicieron familia en este país. Como referencia interesante, está la página web de “Algunas Familias de la Cuenca del Unare y los Llanos Orientales” la cual está considerada por la organización Geneanet, como uno de los mayores desarrollos genealógicos en Latinoamérica, allí se refleja la interrelación que a través de casi dos siglos han tenido familias de apellido Rojas, Armas, De Armas, Itriago, Pérez, Espinoza, Arbeláez y Barrios (entre otros), dentro del eje conformado principalmente por las poblaciones orientales de Puerto Píritu, Píritu, Clarines, Guanape, Valle de Guanape, San José de Guaribe y Altagracia de Orituco.

Una vez que pase la gravedad de la pandemia de origen chino, se podría promover de manera extensa esta motivación de viaje que puede ser perfectamente combinada con diversas modalidades: turismo rural, cultural, de sol y playa, etc.; incluso, se podrían organizar verdaderos tours familiares para visitar sus pueblos de origen y los familiares que en ellos aún permanezcan.

Estoy consciente que Venezuela atraviesa una aguda crisis social, política y económica que ya se veía muy grave antes de la aparición de la pandemia, y que la misma constituye un obstáculo para el desarrollo de nuevas iniciativas en cuanto al turismo interno, pero, todos estamos esperanzados de que la situación cambie pronto y de esa manera podamos ser testigos del renacimiento de la actividad turística venezolana.

Willian J. Bracho
Abogado, MSc. Gestión del Turismo Sostenible
wjbracho@yahoo.com; willianbracho@estrategaconsulting.net
Instagram: @Estratega_Consultores_wb

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