Proyectando el Turismo: La fuente millonaria

Hay costumbres turísticas que definitivamente no le gustan a las autoridades. En la novela de Federico Moccia, A tres metros sobre el cielo, los dos protagonistas cerraban un candado sobre la baranda del Ponte Milviot lanzaban la llave al río Tíber como muestra de amor. 

Turistas de todo el mundo, privados de toda originalidad y vergüenza, se lanzaron a imitar a los protagonistas de la novela de Moccia. Esta “costumbre” turística no gustó mucho a las autoridades locales de la alcaldía de Roma. Retiraron todos los candados y establecieron una multa de €60 para quien volviera a engarzar un candado en cualquier puente de la ciudad. Situaciones similares se repitieron en otras ciudades europeas, como Salzburgo o París, con similares resultados.

Sin embargo, no todas las cosas que los turistas copian de la películas son malas, al menos para las autoridades locales. En la película Creemos en el amor de 1954, tres secretarias americanas que viven en Roma tiran una moneda cada una a la Fontana di Trevi pidiendo encontrar el amor. Pues la “secretaria americana” que todo turista lleva adentro encontró este gesto sencillamente adorable, al punto que es toda una tradición para quien visite Roma, pasar por la Fontana di Trevi y lanzar de espaldas a ésta, una moneda en sus aguas.

Como era de imaginar, esta idea gustó mucho más a las autoridades romanas. Anualemnte se recogen un millón y medio de euros de la fuente. Aspiradoras hidráulicas limpian la fuente semanalmente. El dinero se cede a Cáritas (ONG dependiente de la Iglesia) y ellos dedican dicho dinero a dar comida y refugio a los más necesitados. La ONG pasa un informe trimestral detallado de gastos.

Durante más de 18 años este acuerdo se ha respetado. Por ello cuando la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, amenazó con revocar este acuerdo la sorpresa fue mayúscula. Al final la alcaldía se retractó y dejo todo como antes.

Hay costumbres turísticas que gustan a las autoridades y otras no tanto. En La dolce vita (1960) el personaje interpretado por Anita Ekberg se baña en la famosa fuente romana en una escena que ha pasado a la posteridad. El baño en las fuentes públicas ya estaba prohibido antes de la película, pero ello no ha detenido a más de uno que haya buscado emular a la diva sueca, aunque por motivos muy distintos.

El más famoso de los “bañistas” lo fue sin duda Roberto Cercelletta. Entre 1968 y 2002, a razón de 6 veces por semana, Cercelleta tomaba un millonario baño en las aguas de la fuente a altas horas de la madrugada. En cuestión de 15 minutos recolectaba unos €850. A pesar de haber sido detenido varias veces, era liberado al poco tiempo, dada su condición de mendigo con problemas mentales. Finalmente, la presencia de 15 policías que vigilan la fuente diariamente y una multa de €450 para quien se bañe en ella, han sido suficientes medidas de persuasión para evitar los baños en la fuente.

En todo caso, La Fontana di Trevi es una visita obligada cuando se está en Roma, lanzar la moneda sigue siendo opcional.

Alberto Aristeguieta

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