Proyectando el Turismo: Las aventuras de Tintín

Muchos estarán familiarizados con el personaje de Tintín, historieta de principios del siglo XX, escrita por el belga Hergé de la cual se han realizado algunas películas. Lo interesante de dichas historietas, es lo bien documentadas y lo acucioso de los detalles en las aventuras que vive el joven reportero junto a su perro Milú.

En el libro titulado “El asunto Tornasol”, parte de la trama se desarrolla en el pueblo de Nyon, el cual se ubica unos 26 km al norte de Ginebra, Suiza, a orillas del Lago Leman. En dicho libro de historietas de 62 páginas, apenas unas 8 páginas de la historia transcurren en Nyon pero en solo cinco viñetas se muestran imágenes del pueblo, el resto de la trama transcurre en el interior de una casa. Sin embargo, esas cinco viñetas son más que suficiente para que la oficina de turismo de Nyon haya desarrollado una “Ruta de Tintín” para los fanáticos y entusiastas de este personaje.

La ruta incluye una visita a la plaza cuya estatua se ve en unos de los cuadros donde Tintín junto al Capitán Haddock caminan por el pueblo, la casa que sirvió de inspiración para la residencia del Profesor Topolino (uno de los personajes en la historia) y un viejo jeep de bomberos que acude al rescate luego de una explosión en dicha casa.

Es admirable como un pequeño pueblito, con pocos atractivos turísticos más allá de un castillo y unas ruinas romanas de las cuales solo subsisten tres columnas, aprovecha el hecho fortuito de aparecer brevemente en un libro de historietas para crear, a partir de ahí, un elemento turístico adicional con el cual enriquecer su oferta a los visitantes.

En otra oportunidad me referí en esta columna al producto turístico desarrollado por Ecuador en torno a la línea ecuatorial en lo que llaman “La Mitad del Mundo”, museos, actividades, restaurantes, capilla, todo basado en el único atractivo de tener la línea imaginaria del ecuador como tema central. El poder estar simultáneamente en el hemisferio norte y el hemisferio sur, así como otras curiosidades, hacen de este lugar un paseo obligado para quienes visitan la ciudad de Quito.

Como podemos ver, para atraer a turistas y visitantes solo hace falta imaginación y voluntad, acompañado por supuesto de buen servicio y atención. Quizá ello explique el estrepitoso fracaso de lo que alguna vez intentó hacer Mintur en Venezuela con la llamada Ruta de la Empanada y la Ruta de los Libertadores, pero ejemplos exitosos en otras partes del mundo, abundan.

Alberto Aristeguieta

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