¿Qué pasa con nuestro turismo?

El turismo en Panamá no va a despegar vigorosamente hasta que logremos crear magnetos, sitios puntuales que permitan al visitante una experiencia cualitativa que le obligue a su selección sobre todos los demás en la región.

Jaime Figueroa Navarro


Durante el conversatorio virtual Zoom, auspiciado por la Universidad Latina de Panamá el pasado martes, titulado Turismo Post Pandemia, el Dr. Olmedo Estrada nos solicitó disertar sobre el tema en compañía de la Dra. Sandra Howard, exministra de Turismo de Colombia.

Al iniciar la conferencia, la Dra. Howard cubrió la triza técnica. Los detalles como aperturar un país, las medidas sanitarias y logísticas requeridas para el despegue en Colombia, que, a ciencia cierta, desconocemos su eficacia y rezago por las incertidumbres que nos esperan.

En realidad, nada volverá a su normalidad hasta que exista una vacuna confiable que permita nuestro desplazamiento como estábamos acostumbrados. De allí, a que cada país, región o continente vuelva a desenvolverse a niveles del status quo ante será un reto desconocido para todo el mundo.

Lo recalco porque hay sitios que se han visto más afectados que otros, por la cantidad de infectados y fallecidos, adicionando el factor económico que ha alterado radicalmente en el panorama mundial.

El empobrecimiento de la población, de todos o casi todos, directa o indirectamente.

Los cambios en los hábitos de trabajo de las empresas que se han visto en la necesidad de la faena desde casa por parte de sus colaboradores, ha de conmutar, en muchos casos, hacia esa forma de trabajo a futuro, descartando el cada vez más innecesario desplazamiento hacia una “oficina”, eliminando a su vez el costo de operación del negocio y gastos afines como mobiliario, electricidad y arrendamiento.

Ello conlleva un efecto multiplicador negativo en la economía. Si bien resulta más eficiente, se omitirán eslabones y colaboradores en la cadena de apoyo a sus operaciones, creando mayor número de desempleados y empresas a la quiebra.

La consigna pospandemia entonces, es darle gracias a Dios que estás vivito y coleando. Si tienes un empleo, cuídalo, que muchos serán los que queden cesantes y sin saber, a ciencia cierta, si volverán a laborar en lo mismo o tendrán que reinventarse.

Ante este panorama tan desgarrador, ¿qué de nuestro turismo? Ante todo, aquellas aristas de turismo que dependían del shopping, de los viajes de negocios y de la consecución de reuniones y convenciones, se verán seriamente afectadas a corto y mediano plazo. ¡Es una lástima que Panamá dependa tanto de ellas!

Pero no hay mal que su bien no traiga. Durante mi presentación enfoqué un tema nulo en nuestras actividades del rubro. Ante todo, consumando un análisis del turismo regional y aquello que nos separa de los demás actores, llegando a la conclusión que más allá de la ecología, gastronomía o costumbres, que se pueden resaltar en lares cercanos y remotos, nuestra historia sobresale como sello vibrante de distinción.

En una lámina enfocamos un billete de 50 dólares de Estados Unidos de 1914. Al dorso, un pulcro cuadro del istmo con Lady Panama como principal actriz. ¿Cuál es su relevancia? Pues es la única ocasión en la historia que un país extranjero es relucido en un billete norteamericano. Ni Francia, que les obsequió la Estatua de la Libertad, ni Inglaterra su principal aliado, afloran. Resulta sustancial y simbólico del hito que deseamos descollar.

El turismo en Panamá no va a despegar vigorosamente hasta que logremos crear magnetos, sitios puntuales que permitan al visitante una experiencia cualitativa que le obligue a su selección sobre todos los demás en la región.

Presentamos 4 proyectos puntuales. Primero, un novel atractivo sobre las faldas de las esclusas de Cocolí. Sencillamente, a partir de la apertura de la expansión, Miraflores ha pasado a la historia.

El visitante quiere ver los barcototes atravesando el más relevante proyecto de ingeniería global en el siglo XXI, aprovechando el nuevo punto como asiento para el mayor parque ecológico del planeta, utilizando Ecorium en Corea del Sur como referencia.

Este gigante de dos aristas, atraería un millón de visitantes anuales, es decir, 50% de la cifra actual de nuestro turismo.

Con esto como aperitivo, los otros 3 proyectos les dejo para la semana próxima.

Líder empresarial.

Panamá América

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