Por qué aerolíneas sudamericanas aplican ley de bancarrota en Estados Unidos

Alrededor del mundo las aerolíneas están teniendo graves problemas financieros debido a su paralización total o parcial por la pandemia de coronavirus, que empezó en marzo.


Las ayudas estatales para la supervivencia de las compañías en todo el mundo alcanzaron a mediados de mayo los 123 000 millones de dólares hasta este martes, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).

Las ayudas se concedieron principalmente en forma de préstamos (50 400 millones), apoyos al empleo (34 800 millones), préstamos garantizados (11 500 millones) o inyección de capital (11 200 millones), según datos de IATA recogidos por AFP.

Entre las aerolíneas en problemas están varias latinoamericanas como Avianca o Latam -dos de las más grandes de la región-, que se han visto forzadas a solicitar ayuda a través del Capítulo 11 del Código de Bancarrota de Estados Unidos. Pero ¿por qué lo hacen en este país? El fin es protegerse mientras arman un plan para superar esta crisis.

Ambas se han acogido al Capítulo 11 con la intención de reorganizarse, pagar a sus acreedores, empleados y continuar con sus operacines.

¿Qué es el Capítulo 11?

El Capítulo 11 ofrece alivio financiero y reorganización de las deudas sin que se liquide la empresa o se paralice sus operaciones. Razón por la que en el pasado muchas grandes compañías de distintas áreas -desde bancos hasta automotrices- han hecho lo mismo para salvarse de cerrar y de ser liquidada por su acreedores.

Cuando se acepta la solicitud de una empresa, sus operaciones económicas y reorganización son supervisadas por un tribunal de Estados Unidos. Gigantes de la aviación como American Airlines, Delta y United se acogieron antes a este proceso.

Esta opción la pueden solicitar las empresas que operan y esten domiciliadas en Estados Unidos y que no están en condiciones de cumplir con sus obligaciones. La justicia designa uno o más comités para que representen a los acreedores, accionistas y la empresa para armar un plan -en 120 días, extendibles a 180- que les permita estabilizar sus finanzas. Al final el plan debe ser aprobado por los mismos acreedores, accionistas, tenedores de bonos y por el tribunal que lleva la causa. Si no hay acuerdo se pasa a una liquidación bajo el Capítulo 7, pero esto no pasa tan amenudo.

La mayoría de veces las compañías que se acogen a este proceso se achican para reducir gastos y liberar activos.

En el caso de estas dos aerolíneas, también mantienen conversaciones con otros Estados en los que operan para lograr apoyos y continuar en esos mercados.

Avianca es la segunda aerolínea más antigua del mundo y Latam es la más grande de la región. Ninguna de las dos tiene a todas sus filiales dentro del plan de reorganización. (I)

El Universo

 

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