Greetings From Costa Rica

Costa Rica para todos: descubre tu plan ideal en el paraíso

Viajar hasta el edén tropical que es este país centroamericano es encontrarse frente a frente con una variedad de propuestas tan extensa como abarcable. Porque, ¿para qué decantarse por una sola versión de Costa Rica cuando podemos tenerlas todas? Todos y cada uno de los rincones del país invita a vivir experiencias únicas que disfrutar en contacto con la naturaleza, insólitas aventuras que recordar para toda la vida e innumerables oportunidades de aprender sobre la rica biodiversidad costarricense. Sugerencias siempre enfocadas, al fin y al cabo, hacia el turismo sostenible. Aquí van un puñado de ellas.

Rescatar la naturaleza en Limón

Osos perezosos, monos, zarigüeyas, reptiles e incluso aves exóticas: no importa de qué ser vivo estemos hablando que en el Jaguar Rescue Center liderado por Encar García, catalana de nacimiento aunque costarricense de adopción, tienen espacio para él. Hace ya 20 años que la bióloga aterrizó en tierras tropicales decidida a transformar el mundo en un espacio un poquito mejor.

Tras convertir la provincia de Limón en su hogar y gracias a la ayuda de trabajadores y voluntarios que día a día trabajan codo con codo en el proyecto, lucha por acoger —ya sea definitiva o temporalmente— y rehabilitar a todos esos animales de la zona que quedan huérfanos o sufren alguna lesión. Conocer todos esos logros alcanzados gracias a las ayudas y donaciones de quienes apuestan por su labor es tan fácil como visitar sus instalaciones, que abren las puertas al público cada mañana.

Brindar con artesana en Chepe

Las ganas que Marcos Pitti tenía de mostrar esa otra cara de Chepe —así llaman cariñosamente los ticos a su capital— le hicieron tirar de ingenio cuando quiso crear su propio negocio. Así fue como nació Carpe Chepe, que ofrece originales experiencias a los viajeros que buscan impregnarse de la esencia costarricense con propuestas como su sabrosa ruta para descubrir la cerveza artesanal tica. Un periplo que arranca en Salvaje, en pleno barrio de La California, un moderno bar de copas en el que degustar los cócteles más aclamados del país, para seguir en Os Beer Co., donde sus impulsores han sabido tomar las características de la cerveza negra y adaptarlas a una rubia: su original propuesta lleva también café y cacao orgánico, al estilo más Pura Vida. El colofón llega en El Jardín de Lolita: este coqueto patio repleto de negocios de restauración cuenta con mesas comunes en las que catar A Dos Manos, la cerveza artesanal más aclamada de la ciudad.

Surcando el cielo en Monteverde

Las cosquillas se adueñan del estómago y las piernas flaquean por los nervios unos segundos antes de tomar la decisión. Después llega el salto al vacío y, sin tiempo a tomar consciencia, la velocidad impacta en el rostro. Rápidamente se alcanzan los 70 kilómetros por hora mientras, a los pies, quedan las copas de los árboles de un exuberante bosque lluvioso: el suelo se encuentra 200 metros más abajo. Allá, a lo lejos, el atento volcán Arenal observa la escena.

Esta estampa única es la que Costa Rica regala a aquellos espíritus intrépidos que se animan a surcar sus cielos de la manera más peculiar: haciendo canopy o, lo que es lo mismo, sostenidos por un sistema de poleas que se deslizan enganchados a un cable tensado. Una de las experiencias obligadas que definen Costa Rica en su esencia: la aventura marca muchas de las caras de esta rica tierra y esta es, sin duda, de las que no se olvidarán jamás.

Arenal es sinónimo de relax

Entre 22 y 40 grados: esas son las temperaturas de las aguas termales que, procedentes de las entrañas de la tierra y tras ser calentadas y mineralizadas por el magma volcánico del Arenal, alcanzan el entorno de este icono costarricense convirtiendo la zona en todo un centro de bienestar al aire libre. Es lo que ocurre con las piscinas de Tabacón Thermal Resort y Spa, el más afamado de todos los resorts de la zona: visitar sus instalaciones es sinónimo de desconexión, de descanso, pero también —por supuesto— de disfrute. Porque no se trata solo de recibir los beneficios de sus aguas, que conforman la mayor red de agua termo mineral del país, sino de hacerlo en un entorno tan singular como el que rodea el Parque Nacional Volcán Arenal. En pleno corazón de la selva y al amparo de los sonidos de las especies que la habitan, el momento culmen de la experiencia se alcanza al descubrir las cascadas termales del complejo: un escenario idílico del que no se querrá escapar jamás.

De Roca Bruja a Ollie’s Point: Tamarindo sobre una tabla de surf

Paraíso surfer donde los haya, no hay amante de este deporte que no conozca el rincón costarricense rey cuando de surcar las olas se trata: a Tamarindo arriban cada año miles de aficionados y profesionales ansiosos por lanzarse a sus aguas. Y aunque las playas son múltiples, hay un rincón remoto, Roca Bruja, en el que practicar casi en soledad.

Este afloramiento rocoso se encuentra en Playa Naranjo, en el Parque Nacional de Santa Rosa, y debido a la dificultad para acceder hasta él —solo se puede llegar en barca— la exclusividad viene dada por sí sola. Para playa mítica, eso sí, está Ollie’s Point: en los días en los que la naturaleza decide portarse bien suele encontrarse abarrotada de surfistas. Más accesible es Playa Grande, situada en la costa norte y muy popular. ¿La razón? Las condiciones de viento y la consistencia de sus olas son de las más favorables del mundo. ¡En Tamarindo no hay excusa para no subirse a una tabla de surf!

En barca y a lo loco por el río Pacuare

Rodeado de la exuberante naturaleza del Caribe, para quienes buscan aventura, se alcanza el Río Pacuare que es, muy probablemente, el mejor lugar de todo Costa Rica —y, por qué no decirlo, del mundo— para practicar rafting.

Pero hablar de rafting en este país no es cualquier cosa: a conquistar sus divertidos rápidos a bordo de una balsa hinchable hay que añadir la exclusividad de practicarlo rodeado de un paisaje único que, de manera constante, explota ante el mismo río: la frondosa vegetación se desparrama hasta desembocar en las aguas del Pacuare y regala, además, estampas protagonizadas por imponentes cascadas y exóticas especies animales que salen al paso. En total, 29 kilómetros —en otras palabras, tres horas— de pura adrenalina al estilo costarricense, por supuesto.

Pasear por uno de los tesoros naturales costarricenses

Que de parques nacionales en los que contemplar la naturaleza en todo su esplendor, Costa Rica va bien servida —29 parques— no hay ninguna duda. Y entre todos ellos, el de Cahuita es toda una joya: 23.290 hectáreas de cobertura marina y 1.102 hectáreas terrestres nos dan la razón.

Anclado en pleno Caribe costarricense, este vergel explota en escenas de lo más cautivadoras en cuanto se pone un pie en él: monos cariblancos que juguetean entre las copas de los árboles, tímidos perezosos que embaucan con sus suaves movimientos o enormes lagartos jugando al despiste son los actores de esta puesta en escena que es inimitable. Tras recorrer cualquiera de los senderos que se reparten por el parque, tocará darse un baño en sus cálidas aguas, esas de tonos turquesas y paradisíacas arenas blancas, y coronar así la experiencia. ¿Acaso hay una manera mejor de hacerlo?

Una mañana en el Mercado Central de San José

Lo primero que impacta son los olores: la mezcla de los aromas de las hierbas medicinalesraciones de tortillas de queso y frutos tropicales se hace fuerte en el mercado. El ambiente arranca entre sus puestos desde muy temprano en la mañana: aquí se siente el espíritu tico en toda su esencia y no hay mejor lugar para tomarle el pulso a la ciudad. Una vez se atraviesan sus puertas de entrada toca despedirse de la orientación: no solo por lo complicado de situarse en su laberinto de pasillos, sino también por propia voluntad. Porque dejarse llevar es la clave de esta experiencia en la que el forastero lo tiene fácil: los tenderos claman su atención y las conversaciones fluyen, muchas de ellas aderezadas con algo de producto que catar. Los colores vivos se hacen fuertes alrededor de los innumerables puestos de comida en los que saciar el apetito. De postre, nada como los sorbetes de Lolo Mora: el punto y final más acertado a una mañana en el corazón de San José. A una mañana en el Central.

No hay “peros” que valgan

Rico en ofertas experienciales, Costa Rica concentra una fauna y flora tan excepcionales que suponen el 6’5% de la biodiversidad del mundo. El país centroamericano lleva años abanderando el turismo sostenible y cuenta con tantos reclamos que contenta por igual a todo tipo de perfiles turísticos. Para rematar la lista de los “porqués” Costa Rica es el destino definitivo, está el más importante —teniendo en cuenta los tiempos que corren—: la ausencia total de restricciones para el turismo en su entrada en territorio tico.

Desde el pasado 1 de noviembre el país ya no pide a los viajeros una prueba PCR con resultado negativo para acceder, ni confinamientos o cuarentenas, solo la obligatoriedad de contar con un seguro privado que se haga cargo de gastos médicos y alojamiento en caso de enfermar durante el viaje. ¿En otras palabras? Costa Rica es de los países más accesibles y seguros —los datos de contagios de Covid-19 están muy controlados— del mundo.

Condé Nast Traveler

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