Así se arrincona al narcoturismo hasta echarlo de las calles de Colombia

Una empresa está en el ojo del huracán por organizar tours de turistas siguiendo el rastro de Pablo Escobar. La ‘otra Colombia’ ha respondido con un documental para acabar con los tópicos.


Quien llega como turista a la ciudad de Medellín y paga 25 dólares norteamericanos, o 75 mil pesos colombianos, tiene acceso a un polémico tour que sigue los pasos de Pablo Escobar .

“Nuestra misión, es llevar al turista a través de su vida, su impacto en nuestra historia, su influencia en los jóvenes de la época, pero al mismo tiempo mostrar la ciudad que surge después de su desaparición y nuestra lucha incansable para que mejore cada día”, dicen sus organizadores . “La transformación de Medellín, es lo que realmente deseamos resaltar y el aprendizaje de errores pasados para construir una nueva sociedad”, aseguran.

Algo que puede parecer contradictorio si tenemos en cuenta que, por un módico precio, ofrecen un servicio extra. “Conocer a alguien que fue muy cercano y muy leal a los máximos jefes del cartel ”. Ese alguien muy cercano es nada más y nada menos que un miembro crucial de la estructura criminal de Pablo Escobar. Alguien que apretó el gatillo.

La pregunta es inevitable: ¿se puede aprender de los errores del pasado y construir una nueva sociedad publicitando impunemente al narcotráfico dando voz a un ex sicario ?

La respuesta es un rotundo no para los familiares de las 46.612 muertes violentas provocadas por el narco, quienes viven con un dolor indescriptible el simple hecho de que esta clase de turismo sea legal.

En el otro lado, para muchos la respuesta es un orgulloso sí entre aquellos que lucen con descaro una camiseta con la cara de Pablo Escobar en el pecho y para todos esos ingenuos desinformados capaces de creer que el capo de la droga que dibuja el personaje de Narcos en Netflix o en el El Patrón del Mal de la televisión colombiana, no era tan malo en la vida real.

No es algo nuevo. Con el paso de los años, la erótica del poder es capaz de focalizar toda su atención en las nuevas generaciones que no ha escuchado ningún tiro en la calle ni han visto derramar una gota de sangre por el polvo blanco.

Cuando la amenaza deja de ser algo palpable en cada esquina y el efecto llamada al turista sin memoria histórica pasa a ser una peligrosa posibilidad pasa a ser muy urgente buscar algún contraataque cultural desde dentro.

Así lo defiende con firmeza la Cátedra Medellin abraza su historia , que se ha erigido como altavoz del punto de vista menos escuchado de toda esta trágica historia con múltiples voces anónimas llenas de rabia contenida.

“ Queremos rescatar para la memoria de nuestra ciudad, del país y del mundo los hechos que la prensa no detalló, esos que muy pocos conocen, pero que dejaron una huella profunda en quienes los vivieron. Esta es la oportunidad de hacerles un reconocimiento a las víctimas del narcoterrorismo y a sus familias, solidarizarnos con su dolor y darles un lugar en la memoria de todos”.

Es la única manera de que su voz llegue hasta los turistas nacionales e internacionales, que aún a día de hoy, prefieren contratar el tour del narco antes que el tour de la Memoria y la Transformación, un recorrido que atraviesa el barrio Buenos Aires, camina por Ayacucho disfrutando de sus grafitis y negocios locales, visita el Museo Casa de la Memoria para comprender la historia de la ciudad y su transformación social, y termina en el Mercado del Tranvía.

No es casualidad que, desde hace varios años, el principal problema que combate la administración tenga más de carrera de fondo que de acción concreta. Y es que antes de convencer al visitante de que el narcoturismo es un insulto a las víctimas, se debe concienciar a todos y cada uno de los colombianos escépticos.

La mejor manera de erradicar los fantasmas del pasado es dejar de explicar la historia desde la perspectiva de Pablo Emilio Escobar Gaviria como el más grande, como el intocable, como una inspiración y, en definitiva, como al patrón pese a estar muerto y enterrado, para empezar a explicar la historia exclusivamente desde el punto de vista de las víctimas. Es decir, es imposible cambiar la mentalidad de los extranjeros si antes no hay una convicción colectiva entre la comunidad que lo vivió (y lo sufrió) .

Y es que en una ciudad con 2,4 millones de habitantes, todos tienen un amigo, conocido o saludado que no se siente víctima del narcotráfico. Precisamente la palabra “víctima” es una de las más repetidas en el documental Reescribir a Medellín , de la productora 36 grados para Telemedellín.

A ritmo de cumbia electrónica se pretende desenmascarar el narcotráfico enquistado en una sociedad cansada de tópicos a través de tres realidades distintas: unos youtubers españoles, los profesores de una escuela de música y alumnos de periodismo.

“Es necesario que la historia se cuente de otra forma”, dice uno de los primeros jóvenes entrevistados. Y precisamente la demolición del edificio Mónaco es el un punto de partida elegido por todo el simbolismo que conlleva. La cuenta atrás para convertir el símbolo del narcoterrorismo de Pablo Escobar en escombros es lo más parecido a hacer volar en mil pedazos “más que una infraestructura física, una estructura mental”, ya que son muchos los jóvenes que sólo hablan de Pablo Escobar por la imagen deformada de la ficción televisiva.

De esta manera, ficción y realidad se dieron la mano para siempre el 22 de febrero de 2019, con las televisiones nacionales en directo con el estruendo que se escuchó en todos los rincones de Medellín.

Está claro que borrar del mapa un edificio no hace desaparecer la historia de Pablo Escobar, pero para muchos colombianos es una pequeña gran victoria.

Si antes los curiosos y turistas se acercaba buscando la foto del cuartel general de Pablo Escobar, ahora se marchan con el recuerdo del Parque Conmemorativo Inflexión , “un símbolo que representa la voz de quienes tuvieron la palabra, la verdad, la decencia como argumento y no las armas y la ilegalidad como instrumento de poder”, tal y como resaltan desde la Cátedra Medellín abraza su historia.

Una victoria colectiva del pueblo de Medellín que se suma a otra iniciativa más personal de un profesor de baile que un día se levantó pensando que “otra vez el barrio se calentaba” con tiros en la calle, cuando lo que realmente sucedía era que estaban en pleno rodaje de otra película sobre narcotráfico.

Fue allí donde dijo basta y tuvo una visión. “Si estos hacen arte…vamos a montar la otra cara del arte”. Algo que es una realidad a día de hoy gracias al grupo Unión Latina con el primer tour turístico para demostrar que el baile transforma vidas en los barrios más humildes del norte de Medellín.

En definitiva, las soluciones más inteligentes propuestas desde diferentes núcleos culturales de Medellín pasan po r arrinconar el narcoturismo con inteligencia y no con la fuerza. Para dejarlo sin voz ni amo hasta echarlo de las calles. Para que el recuerdo de Pablo Escobar sea una digestión lenta tan tan dolorosa como real. Y para que en los parques se honre a las víctimas y no a los verdugos.

CondéNastTraveler

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