El Cordón: la nueva esencia uruguaya se cocina aquí

El barrio de Montevideo del que todo el mundo habla


Si querés saber qué se está cocinando en UruguayVenite para acá. La nueva movida de Montevideo está latiendo entre el asfalto de la avenida 18 de Julio y el parque Rodó, entre Palermo y Pocitos.

El barrio del Cordón ata al viajero y al local con su panorama gastro, la efervescencia cultural y la fiebre bolichera (fiestera) que se propaga por sus locales y sus mercados, los nuevos templos del ocio de millennial.

Todo lo que pasa en la capital del “paisito” pasó primero aquí, al menos a partir de las 19.00h. Pero no corramos, que aún es temprano y aún queda mucho Montevideo por explorar.

Monumental y decadente

El Cordón fue el primer barrio en crearse fuera de las murallas de la antigua Ciudadela

Sin pretensiones. Como si poco importase mucho o mucho importase poco. A los uruguayos les encanta decir que en su ciudad hay una “onda” muy diferente a la de Buenos Aires, al otro lado del río de la Plata, mucho más frenética y estresante.

Como en la capital argentina, en Montevideo, el asado es una religión, el mate fluye como el agua y el tango lo hace como ese acento tan seductor que parece que siempre te susurra al oído.

Aquí todo va más despacio, más “tranqui”, ya sea por el carácter inherente del charrúa o porque la marihuana se ha convertido en algo tan legítimo como el son del candombe o de la murga, que retumban en sus parques y calles.

Así es Montevideo (1.500.000 habitantes), ciudad monumental y a la vez con ese punto decadente que sedujo a los 1.051.593 visitantes que vinieron en 2018, según datos de Turismo de Uruguay.

Del puerto a la abundancia

Como si poco importase mucho o mucho importase poco

Recuerda que aquí ahora es verano, con temperaturas que rondan los 30 grados, y un paseo por sus calles se convierte en la mejor opción para saber qué hay de nuevo y reenamorarse de sus barrios. Empezamos con la Ciudad Vieja.

La calle Pérez Castellano nos conduce hasta el Mercado del Puerto, construido en 1868. En este clásico de la leña y la carne uruguaya, siempre asoma algún músico con su guitarra y su cante entre las barras y las mesas de los muchos restaurantes que pelean por seducir al mejor carnívoro.

Mollejas, bife, corte de tira, aguja, costilla, chorizo, morcilla… es cuestión de elegir y de llegar con hambre.

Cabaña Verónica, en el Mercado del Puerto

El restaurante Cabaña Verónica lleva el nombre de su dueña y “del refugio de montaña de los Picos de Europa”, como afirma esta uruguaya de raíces cántabras. Tras el homenaje a la carne brindaremos con un refrescante “medio y medio”, mitad vino blanco, mitad espumoso y seguiremos por la Rambla, a orillas del Río de la Plata.

Este paseo marítimo de 30 km conecta la bahía de Montevideo con la playa de Pocitos entre runners y patinadores, malecones y parques como el José Enrique Rodó. En el pulmón verde de la ciudad vibran los tambores africanos de las comparsas del candombe, especialmente entre enero y marzo cuándo se celebra el carnaval más largo del mundo.

También aquí, junto a Playa Ramírez la gente se relaja, toma el sol y toma el mate en este bosque bañado por un pequeño estanque donde circulan lanchas a pedal.

La emblemática Plaza Matriz

Desde la Ciudad Vieja, tomando la peatonal Sarandí hacia la plaza de Independencia, pasamos por la Plaza Matriz, el Teatro Solís o el Cabildo entre coquetos cafés, librerías, anticuarios, puestos de fruta y las sarcásticas murgas corales que animan la zona. La arquitectura colonial, neoclásica, Art Decó, ecléctica o neogótica se encarga de engalanarla.

Pero este carácter sosegado y ese buenrrollismo antes mencionados son incapaces de saciar el apetito cultural y creativo de esta ciudad bohemia de incontables museos, salas de exposiciones y galerías. Siempre a la vanguardia.

La mayoría de ellos se encuentran próximos a la avenida 18 de Julio, eje comercial y administrativo de Montevideo, que nos conduce hasta nuestro destino: el barrio del Cordón.

Otra parada interesante antes de recabar aquí es el Mercado de la Abundancia. Esta feria se construyó en 1859 para abastecer a los ciudadanos de Montevideo con pan, vino, aceita, yerba, sal, arroz o carne.

Hoy, este mercado gastronómico y centro de cultura popular donde se imparten clases de tango, abastece con su sabrosa y animada propuesta las tardes y noches del centro.

Otro Soho en el Río de la Plata

La Columna de la Paz, en la Avenida 18 de julio

“Esta es la zona con más onda de Montevideo. Todo el rato se están abriendo locales que se suman a la oferta gastronómica y cultural del barrio”, explica Juan Alcoba, cerveza artesanal belga en mano en la cervecería del Mercado Ferrando.

Este es uno de los mejores lugares para empezar cualquier noche en la zona, rebautizada por los propios empresarios que la han propulsado como Cordón Soho.

Las antiguas fábricas, naves y casonas deshabitadas han renacido como modernos espacios que albergan restaurantes punteros de comida nacional e internacional, cervecerías artesanales, espacios de coworking, salas de exposiciones o tiendas de moda de autor junto a pubs o boliches (discotecas). La nueva esencia uruguaya se cocina aquí.

El Mercado Ferrando es uno de sus pioneros. Hace dos años el joven empresario belga Maxime Degroote reconvirtió esta antigua factoría de muebles de 2.000 m2 en un mercado gastronómico efervescente con 22 establecimientos diferentes donde se mezcla el carácter uruguayo con el Pantone internacional.

“Tenemos una propuesta muy concreta, todo va acorde. Abrimos desde las ocho de la mañana hasta la una de la noche, de lunes a domingo” explica el promotor.

Un mercado gastronómico de lo más efervescente

Panadería y heladería artesanal, tienda de discos y vinilos, vinatería con productos de la tierra, librería, pizzería estilo napolitano, churrería o restaurante hawaiano, italiano, peruano, mexicano o de asado uruguayo, por supuesto. En la cervecería disponen de 22 grifos de cervezas diferentes. Para gustos, Ferrando.

El Cordón fue el primer barrio en crearse fuera de las murallas de la antigua Ciudadela de Montevideo y el último en adueñarse de la movida de los nacidos entre los ochenta y los noventa en Uruguay.

“Desde hace algunos años parece un acierto invertir aquí” explica Degroote, “cada negocio tiene un estilo y público diferente, pero todo funciona. Al menos por ahora”, concluye. Aquí el inconformismo, el estilo, el flow y el “prohibido aburrirse” son las premisas.

Un día cualquiera en el barrio

Un café con libros en Escaramuza

El Cordón despunta como ningún otro lugar en Uruguay, pero a ritmo de barrio. Puedes empezar con un café y un libro en Escaramuza, seguir con un paseo por el Parque Rodó y después almorzar unas berenjenas a la parmesana en el Candy Bar. ¿Para un brunch? La terraza del bistró Ibarra.

 

A medida que se acerca la noche va cogiendo fuerza el plan de cerveza artesanal en la cervecería Malafama, abierta a partir de las 20.00h., o uno de after work en cualquiera del Ferrando.

La noche de Uruguay se mueve al ritmo del Cordón y Parque Rodó, donde se concentran buena parte de los boliches de la ciudad, especialmente en el bulevar España.

¿Alguna idea? Empieza con El Bar Las Flores, abierto desde hace más de 40 años con la misma estética y mismo éxito; o el Brickell Irish Pub, que sigue siendo el pub irlandés de referencia para escuchar rock and roll, probar la comida rápida versión gourmet y la cerveza bien tirada.

Se está haciendo tarde pero no te preocupes. En Montevideo se sale a partir de la una de la madrugada. Si buscas un boliche elegante e íntimo encuentra ThePutaMadre, y si no tienes miedo a las aglomeraciones, el éxtasis o volver a las ocho de la mañana al hotel, pocos dudan: Jackson Bar. Estas cosas en el Cordón pasan.

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