Adiós al ‘modo avión’ o cómo dentro de poco se podrá hablar con el móvil en los vuelos

Hasta ahora son muchos los viajeros que aseguran disfrutar de uno de los últimos reductos de la conectividad total a la que está abocada la sociedad actual cuando, antes de despegar, escuchan en el avión el saludo inicial que pide apagar todos los dispositivos móviles o, en su caso, ponerlos en “modo avión”. Si bien es cierto que los sistemas wifi cada vez más comunes en los aviones hacía peligrar estas condiciones de silencio tecnológico, ahora la Comisión Europea abre las puertas a recibir incluso llamadas durante los vuelos. Y ya hay fecha: va a ser durante el año 2023.


“El cielo ya no es un límite”, aseguró en un comunicado Thierry Breton, comisario para el Mercado Interior. Según una última actualización llevada a cabo por la Comisión Europea sobre las comunicaciones a bordo de las aerolíneas, los pasajeros podrán mantener sus dispositivos electrónicos encendidos así como los datos móviles para sacar el máximo partido a las redes 5G también durante el vuelo.

No se trata de una improvisación. Tras varios años de estudios, la Comisión Europea ha visto seguro el poder designar frecuencias específicas de la nueva telefonía 5G que permitirán la conectividad durante los vuelos. El servicio se proporcionará dentro de la cabina de un avión mediante un equipo de red especial conocido como ‘picocélula’ que permite conectar a los usuarios y enrutar llamadas, mensajes de texto y datos, generalmente a través de una red satelital, entre el avión y la red móvil terrestre.

No obstante, esta red sólo funcionará a bajas altitudes, siempre que las condiciones atmosféricas sean favorables y, en todo caso, será el comandante del avión quien podrá ordenar en cualquier momento poner de nuevo los móviles en “modo avión” si lo cree necesario y vital para la seguridad del vuelo.

Falta por ver el precio de la conectividad total en los cielos y todo apunta a que no será algo barato ya que durante el vuelo es posible que para establecer la conexión se deban utilizar redes en tierra de más de un país, por lo que se generará un coste de roaming. ¿Hablar o no hablar? He ahí la cuestión económica.

Imagenes: Istock

José Alejandro Adamuz
Periodista de Viajes National Geographic

National Geographic

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