Seis pistas para saber si un hotel es sostenible

El turismo sostenible ha dejado de ser una tendencia para convertirse en una realidad para hoteleros y demás agentes del sector.


Según el Instituto de Cambridge para el Liderazgo en Sostenibilidad, el turismo contribuye con alrededor del 5% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, una cifra que podría aumentar hasta un 130% en 2035. Con estas previsiones tan alarmantes para el planeta, y también para la industria, cuyas cifras de crecimiento se disparan en los próximos años, al sector hotelero no le queda otra que reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero por habitación y por año en un 90% para 2050 pero, ¿cómo hacerlo y, sobre todo, cómo identificar a quienes lo hacen? 

    1. Reduciendo el desperdicio de alimentos: no son pocos los hoteles que han optado, por ejemplo, por eliminar un desayuno bufé y transformarlo en un desayuno a la carta, donde el desperdicio de alimentos se reduce considerablemente, sobre todo para hoteles de un tamaño pequeño y medio. Otra medida es cultivar alimentos en el propio lugar, donde además de obtener un producto local y de temporada (pero de verdad), garantiza igualmente una reducción de deshechos ya que si no se necesita, no se recolecta. Ejemplo de ello son tanto resorts como Chablé Yucatán, agroturismos como Can Jaume en Ibiza u hoteles campestres como el Fairmont Saint Andrews.
    2. … y de papel y plástico: los establecimientos necesitan un sistema moderno de administración a través del que simplificar las operaciones y racionalizar la experiencia del huésped (¿es necesario firmar 3 páginas al registrarse o disponer de 5 botes de gel y champú en la habitación?) mientras reduce las emisiones de carbono. Es fundamental eliminar los productos plásticos de un solo uso, lo que ayudará a limitar una gran cantidad de desechos derivados de la creación y el desecho de estos artículos. En esta línea, la apuesta de la cadena Life Hotels es un ejemplo de ello: sin recepción y con un concepto de la hospitalidad mucho más humana.
    3. Conservando energía: un huésped comprometido con el ecologismo y la sostenibilidad es un huésped que es capaz de renunciar a cierto tipo de comodidades, y hacerlo, además, encantado. Por eso en muchos eco hoteles ha desaparecido el mini bar de la habitación (y su gasto absurdo de energía en algo que cada vez menos huéspedes utilizan), y se ha sustituido por un área de servicios comunes en un espacio abierto para los huéspedes del alojamiento. 
    4. ¿Y qué hay del agua? Los hoteleros llevan años tratando de concienciar a sus huéspedes sobre el uso de las toallas y las sábanas, pero hasta hace relativamente poco, ninguno alentaba sobre el uso (y el abuso) del agua. Además de diferentes innovaciones como duchas que filtran su propia agua, hoteles como la cadena 1 Hotels cuentan con relojes de arena en las duchas de sus habitaciones para que el huésped pueda medir el tiempo que pasa dentro. Ay, la conciencia.
    5. Integrando la sostenibilidad en la arquitectura hotelera: en la construcción de nuevas propiedades comienza a extenderse un nuevo concepto, el uso de materiales y habilidades de construcción locales donde se prioriza la gestión de energía y las emisiones de carbono son menores. Cadenas como, de nuevo, 1 Hotels o los establecimientos más arriesgados de Shangri-La se llevan la palma con innovación y ecologismo a nivel mundial, ya que cuentna con unos firmes compromisos de sostenibilidad que hacen que hasta las propias llaves de la habitación sean de madera.
    6. Con un firme compromiso social: un hotel sostenible también se compromete con el bienestar de la población local y la región, y su participación en la comunidad puede ser de muchas y diversas formas. En este apartado entran acciones que van desde ofrecer programas de capacitación a jóvenes en regiones donde no hay instituciones educativas del sector, educar a las clases escolares sobre el tema de la protección del medio ambiente, recorridos ambientales para lugareños y huéspedes del hotel, como limpieza de playas o crear conciencia sobre los peligros de la contaminación en los niños, que serán los clientes del mañana.

National Geographic

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