Turismo bioseguro en Bolivia, una alternativa segura y rentable en tiempos de pandemia

En medio de las restricciones a causa de la COVID-19, el “turismo bioseguro” se presenta como una alternativa para reactivar a uno de los sectores más golpeados por la pandemia.


En medio de las restricciones a causa de la pandemia por la COVID-19, el sector turístico en Bolivia fue uno de los más afectados. La imposibilidad de reabrir durante mucho tiempo, así como considerable disminución de turistas ha provocado el cierre de muchas empresas que trabajan de forma directa o indirecta con este rubro.

Es por eso que Bolivia busca en el turismo bioseguro una alternativa para reactivar al sector y darle a la población una opción segura de descanso y esparcimiento luego de vivir por más de un año con las dificultades de la pandemia.

El turismo bioseguro, como su nombre lo sugiere, consiste en brindar a los visitantes todas las garantías para evitar posibles contagios por covid.

En este sentido, el Gobierno ha determinado promover el “turismo bioseguro” mediante capacitaciones, de manera que las empresas dedicadas al rubro puedan conocer las medidas de seguridad apropiadas y garantizarlas mediante certificaciones.

Según el viceministerio de Turismo, alrededor de 700 prestadores de servicios turísticos de Bolivia han participado de estas capacitaciones.

El curso virtual es realizado con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas Para el Desarrollo. Los participantes reciben conocimientos de protocolos, identificación de lugares para la atención médica, medidas para el ingreso y salida de un lugar turístico, kits de emergencia, seguridad en el transporte, entre otros.

El primer lugar en Bolivia en ser reconocido como destino turístico bioseguro es el parque nacional Torotoro. El comité técnico de International Dynamic Advisors fue el encargado de emitir la certificación, que otorga un resultado del 100% en la gestión de implementación a los protocolos de bioseguridad.

Y aunque esta certificación es un paso importante, el sector turístico todavía se encuentra en una situación complicada. En 2020, el flujo de turistas fue de poco más de 300 mil, apenas el 25% de los 1,2 millones que se tenían el 2019. 

La Federación Boliviana de Guías de Turismo por su parte ha reportado que el 9% de sus asociados, que equivale a por lo menos 600 personas, se han quedado sin trabajo; además de miles de fuentes de trabajo vinculadas al turismo que también han sido afectadas.

Para Bolivia, la mejor respuesta es incentivar el turismo interno. Mostrar a los bolivianos que su país está lleno de paisajes hermosos que todavía no conocen, y que la mejor forma de apoyarnos es consumir lo nuestro primero.

bolivia.com

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