El mar rosado de Galerazamba, un lugar único que creías solo existir en la imaginación

No es un espejismo, es el mar rosado de Galerazamba, un lugar que creías que solo existía en la imaginación pero que es patrimonio y bendición dejada por la suprema creación.


Existen lugares mágicos en el mundo, escenarios tan hermosos que solo pueden ser producto de la más delicada ensoñación y aunque para muchos desconocidos, Colombia cuenta con bastantes de ellos, destinos que parecen sacados del mejor poema de Dios.

El mar siempre será un paraje ideal para el deleite de los sentidos y también para que nuestro espíritu se conecte con la tranquilidad que las aguas calmas del océano le transmiten, porque así es el mar, brioso y temperamental en épocas de vientos, pero reposado y sereno en los días en los que el sol decide dorar las pieles de pescadores, bañistas y especialmente las de curtidos hombres que encuentran en la sal marina un regalo natural, que sin los destellos del oro, ha sido durante años un tesoro al que muchos entregan su existencia.

En Santa Catalina, en el departamento de Bolívar se encuentra el corregimiento de Galerazamba, tan cercano a Cartagena como a Barranquilla, y aunque lejos del interior del país, es uno de esos destinos que es necesario ver para creer.

Moisés abrió el Mar rojo y permitió a su pueblo seguir su camino, pero la naturaleza quiso caprichosamente que un mar rosado se quedara plácido para que no solo se quedara grabado en la retina de los mortales, sino para que animara el alma de quienes entienden que la belleza original debe ser preservada.

El mar rosado es un espectáculo natural cuya función es permanente, no tiene jornadas programadas ni días de descanso, es una libertad creativa que se tomó el creador para mostrarnos a todos que la perfección no tiene límites para quien todo lo hizo.

Existen mares con muchos colores, pero el rosado, ese tono que simboliza la flor más bella, ese matiz que ejemplifica la delicadeza absoluta no es una ilusión óptica en Galerazamba, es el corazón del mar Caribe que le dice a quien se asoma a Colombia, que la puerta del país es hermosa y que el interior de la casa es un gran espacio atiborrado de exuberancia.

Para quienes son más terrenales y prefieren cerciorarse de los hoyos que dejaron los clavos, ese tono rosado que pone la respiración acelerada con pecho henchido de emoción, es producida por la gran concentración de sal en sus aguas, por esa razón este recinto sin barreras ha sido durante siglos, un lugar de actividad económica para muchos pobladores que han solidificado sus proyectos con la explotación salina, fruto del mar en estos confines.

Galerazamba rompe esa falsa creencia según la cual la sal es sinónimo de infortunio, porque en sus aguas y en el espíritu de su gente, se confirma que este mineral es alimento para el cuerpo, pero especialmente para el espíritu.

colombia.com

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