Atacama, el mejor mirador al universo

Es lo más parecido a viajar a Marte aquí en la Tierra. Un desierto inmenso donde la sombra da a las rocas y a la arena una coloración rojiza. Tan árido que en algunas zonas no se ha podido hallar ser vivo alguno, ni aun a nivel microscópico. De hecho, la NASA utiliza Atacama como campo para preparar misiones en busca de vida, pasada o presente, en Marte.


Sin embargo, lo que hace este desierto más ‘cercano’ a nuestro sistema solar y al universo entero es una combinación de factores geográficos y climáticos. Con una altitud de unos 3.000 m s. n. m. en su región más seca, sin lluvias medibles (a partir de 1 litro por metro cuadrado) durante años, escaso vapor de agua en el aire, una velocidad media del viento de 25 km/h, y sin apenas contaminación lumínica, Atacama es el mejor mirador a las galaxias . De hecho, concentra la mayor parte de la observación astronómica del mundo.

Situado en el Norte Grande de Chile, Atacama cubre unos 100.000 km², delimitado al este por la cordillera de los Andes y al oeste por el Pacífico. Se considera el desierto no polar más árido del planeta. Sus noches pueden ser gélidas, con temperaturas de hasta 25ºC bajo cero, mientras que de día se pueden rebasar los 50 ºC a la sombra.

El punto de partida más popular para visitarlo es el pueblo de San Pedro de Atacama , a 2.400 m de altitud, en la región de Antofagasta. Volcado en el turismo, el pueblo ofrece una amplia variedad de alojamientos, restauración y actividades: desde excursiones a volcanes y visitas a yacimientos arqueológicos, a escalada y sandboarding (descenso de dunas sobre tablas) pasando, por supuesto, por la observación astronómica.

A unos 13 km de San Pedro, se puede visitar el Valle de la Luna, un paraje cincelado por el tiempo. Hondonadas, cerros de crestas puntiagudas, formaciones rocosas grises y ocres, suelos quebradizos como una costra de sal, y un mar ondulado de arena que se extiende hasta donde abarca la vista. Uno de los mejores puntos de observación es justamente la Gran Duna. Sobre todo, durante la puesta de sol, cuando el paisaje se tiñe de malva y añil antes de fundirse a negro.

Igualmente cerca del pueblo se halla el Valle de la Muerte, otro escenario marciano. Desde cualquier punto mínimamente elevado, permite divisar algunos de los volcanes que lo circundan. En especial, el cono del Licancabur.

Viajes en el tiempo

En el corazón de Atacama, la comunidad científica retrocede hasta los albores del universo en busca de las primeras galaxias, captando la luz que emitieron miles de millones de años antes de que existiese la Tierra. Esta es una de las misiones de ALMA, el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array. Se trata del mayor radiotelescopio terrestre construido, hasta la fecha, capaz de observar los ‘objetos fríos’ del universo mediante la captación de ondas milimétricas y submilimétricas. Permite contemplar fenómenos como el nacimiento de estrellas y la formación de planetas. En su corta vida —menos de diez años de actividad—, ya ha logrado importantes aportaciones a la investigación astrofísica, como el reciente hallazgo de una galaxia similar a la nuestra.

Partiendo de San Pedro de Atacama, se organizan visitas guiadas gratuitas al Sitio de Apoyo a las Operaciones de ALMA. Actualmente están en suspenso a causa del coronavirus pero, en cuanto la situación sanitaria lo permita, empezarán de nuevo . El tour muestra el día a día de los científicos y técnicos en estas instalaciones, en un entorno de aridez extrema, a 2.900 metros de altitud. Los visitantes pueden contemplar la sala de control, los laboratorios y hasta un transportador de antenas.

Sí, porque las 66 antenas de este revolucionario observatorio se mueven por el desierto: los transportadores las desplazan con sumo cuidado, a razón de unos 20 km/h, a distancias de hasta 16 km. De este modo, ALMA obtiene un potente zoom variable. Este complejo de antenas, sin embargo, queda fuera de la visita guiada. Se encuentran a mucha más altura, a 5.058 metros, en el llano de Chajnantor.

lavanguardia.com

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