Nuestro mundo rural, riqueza y tradición en la Patagonia

Qué duda cabe que somos una región apartada del resto del país, eso lo sabemos todos quienes habitamos esta bendita tierra magallánica. Pero también sabemos lo que eso nos favorece en algunos sentidos, pero se torna adverso en otros. Al interior de nuestra región, como sin duda debe ocurrir en otras latitudes, también se repiten las diferencias y a veces, no miramos más allá de lo que nos muestra nuestra mirada urbana, citadina. Me refiero específicamente ver y mirar al mundo rural y a su importancia como depositarios de nuestras más sentidas tradiciones y cultura de la Patagonia.


El mundo rural es tremendamente rico en lo que aporta a nuestra identidad magallánica y creo que es menester hacer reflexiones en este sentido, porque el rol que ha tenido y la manera en que su gente enfrenta la vida diaria, y más aún en una región en que el clima la endurece y en ocasiones no acompaña, nos debería hacer pensar en la importancia de su labor.

En Punta Arenas, nos hemos podido dar cuenta que, desde la periferia, se han establecido retos y aprovechado oportunidades. De pronto, haciendo uso de las ayudas tecnológicas que se entregan a través de instituciones gubernamentales, como por ejemplo Indap – Instituto Nacional Agropecuario – Instituto, servicio dependiente del Ministerio de Agricultura, en las afueras de la ciudad hemos visto surgir invernaderos, fruto del trabajo de la tierra, del manejo de los cultivos, y con grata sorpresa hemos podido apreciar y disfrutar de frutas y verduras que jamás pensamos podrían darse en nuestra región, productos sanos, naturales y de gran calidad.

Visión de la ruralidad

Entonces, por qué no plantearse que quizás nuestra visión de la ruralidad a veces ha sido muy simple, que amerita poner en valor todo lo que allí sucede, como el trabajo mismo y producción de la tierra, ya que éstas requieren de un esfuerzo mayor y son la base de un importante segmento productivo de nuestra sociedad.

Las comunas de nuestra provincia son guardadoras de las más entrañables historias y tradiciones de Magallanes; pese a la adversidad y sequías, han logrado doblegar el terreno, sembrando pequeñas unidades que permiten aumentar los niveles de producción de su ganado y darles el descanso necesario a los pastos naturales en época de crecimiento. Es el caso de San Gregorio, comuna que, además de la ganadería, es tierra de hidrocarburos y turismo y apunta a ser en un futuro cercano un pueblo de servicios para el usuario de la ruta internacional y para quienes entran o salen de la Patagonia chilena.

Villa Tehuelches

Villa Tehuelches, ubicada en medio de la ruta que une a Punta Arenas con Natales al interior de Laguna Blanca, nació a raíz de la cooperativa Cacique Mulato, cuya tierra, alrededor de 18 mil hectáreas, fue asignada a 20 trabajadores, quienes pasaron a ser sus dueños y dieron vida a un nuevo pueblo. 53 años han pasado y aún continúan con esa labor. Trabajando en el mejoramiento de praderas, para el forraje y en el avance genético de sus animales.

Río Verde, surgió hace 38 años, a raíz de un proceso de descentralización. Es la comuna con menos habitantes del país, que se dedican con ahínco al rubro de ganadería de ovinos y bovinos, actividad emblemática en estas latitudes y que al igual que todas las comunas rurales de la provincia de Magallanes son depositarias de las hermosas tradiciones del campo Patagónico.

Tradiciones que germinan

Y es, además, en todos esos lugares de la provincia, donde surgen muchas tradiciones, que germinan desde las manos de hombres y mujeres que dan vida a una forma especial de arte que nos representa a quienes somos en la actualidad y también a nuestros ancestros. Deportes con arraigo, como las jineteadas, melodías que interpretan esa forma de vivir, o bellas artesanías, conforman una base cultural riquísima, que ha hecho eco más allá de nuestras fronteras. Bien lo describe el presidente de la república: “En el mundo rural está lo mejor de nuestro país: ahí está el alma de Chile, las tradiciones. Los valores que han hecho de nuestro país, el Chile que hoy tenemos: esfuerzo, trabajo, compañerismo y sacrificio, como características”

Quise traer hoy una mirada hacia nuestro mundo rural y poner en valor el gran aporte que realizan a la identidad regional, el temple de su gente, porque en tiempos duros, como el que vivimos, no podemos perder de vista a nadie, ya que todos conformamos una comunidad y entre todos saldremos adelante por el bien de todos los que habitamos esta bendita tierra.

ablturismo.com

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