10 lugares poco conocidos de Argentina

Frente al nuevo panorama mundial, el turismo nacional se consolidará como la nueva modalidad de vacacionar, cuando se levante la cuarentena. Afortunadamente, nuestro país está lleno de maravillas de todo tipo y para todos los gustos, que van mucho más allá de los destinos turísticos tradicionales. Hoy queremos dejarte 10 lugares poco conocidos de Argentina para ir pensando tu próximo viaje.


1. Ojos de Mar (Tolar Grande, Salta)

Se trata de tres pequeñas lagunas turquesas en medio de un salar blanco, en las afueras de la localidad de Tolar Grande. Se puede llegar a ellas en auto particular o a través de un micro que provee la Municipalidad. Lo más sorprendente del lugar es que allí hay vida: en 2009, la investigadora del CONICET María Eugenia Farías descubrió la presencia de estromatolitos, unos microorganismos especializados en transformar el dióxido de carbono en oxígeno.

2. Valle del Challhuaco (Bariloche, Río Negro)

Situado a 20 km del centro de Bariloche, el Valle del Challhuaco es un entorno increíble, rodeado por los cerros Ñireco, Carbón, Ventana y Challhuaco. En cada época del año, la visita a este sitio ofrece una experiencia diferente. En invierno, ganan los deportes de nieve: esquí, trineo, culipatín y trekking con raquetas. En verano, los senderos: los hay de diferentes intensidades para hacer trekking o mountain bike; también escalada y rapel. El más recomendable, sin embargo, es el que llega al Mirador del Pedregoso. Desde allí se obtiene una vista panorámica de la ciudad y del lago Nahuel Huapi.

3. Parque Provincial Salto Encantado (Misiones)

No todo son las Cataratas de Iguazú en Misiones: el Salto Encantado es uno de los saltos más impactantes que tiene la provincia. El Parque ofrece la posibilidad de bajar por una escalera hasta el pie de la cascada para poder apreciarla desde abajo, donde el agua cae desde 64 metros de altura. Además, es posible realizar otros senderos para conocer el Salto Escondido, la Olla, la Cascada el Picaflor y el Salto Acutí.

4. Campo del Cielo (Gancedo, Chaco)

En el límite con Santiago del Estero, y a 15 km de la localidad de Gancedo (Chaco), se encuentra este sitio difícil de comparar con otros lugares. Allí, hace 4000 años cayó una lluvia de meteoritos. Los qom decían que eran gotas de sudor del sol; los wichi afirmaban que eran pedazos de la luna que habían arrancado los jaguares a zarpazos. El meteorito Gancedo pesa unas 30 toneladas y es el segundo más grande del mundo después del Hoba, que está en Namibia.

5. Campo de Piedra Pómez (El Peñón, Catamarca)

En las afueras de El Peñón, cerca del volcán Carachi Pampa, la actividad volcánica gestó este campo de suelo arenoso. Allí, maravillan las extrañas formaciones de roca color talco y ocre con puntas rosadas, que se recortan en diagonal contra el cielo. El área tiene una extensión de 25 kilómetros y se la puede recorrer a pie. Es recomendable visitarlo con guía y 4×4, o asegurarse de contar con las coordenadas de GPS, porque es muy fácil perderse.

6. La Payunia (Mendoza)

La Reserva Provincial “La Payunia” es la región del planeta con mayor densidad de volcanes: más de 800 picos en 450.000 hectáreas transformaron la zona en un desierto negro que solo se puede visitar con un guía autorizado. Se puede hacer trekking, safaris fotográficos, cabalgatas y travesías en 4×4.

7. Trevelin (Chubut)

Trevelin es un pueblo de unos 8000 habitantes ubicado al noroeste de la provincia de Chubut. Allí se combinan los paisajes típicos de la Patagonia y una reminiscencia de las tradiciones galesas. En sus cercanías se encuentran las cascadas del Nant & Fall; los lagos Futalaufquen, Verde y Menéndez; el Parque Nacional Los Alerces; el embalse Amutuy Quimey; el Viejo Expreso Patagónico; y el Cerro La Hoya.

8. Península Mitre (Tierra del Fuego)

En la Península Mitre, las huellas del hombre han tenido escaso efecto en comparación con otros lugares, por lo que conserva sus paisajes poco alterados y puros. La oferta de actividades es variada: trekking, cabalgatas, navegar en veleros y hasta pasear en helicóptero. Desde el aire, se pueden ver estancias abandonadas de comienzos del siglo XX, sitios arqueológicos de etnias milenarias, restos de naufragios de 2 y 3 siglos atrás, vestigios de buscadores de oro, abundancia de ganado salvaje y fauna nativa.

9. Ischilín (Córdoba)

A unos 120 km al norte de Córdoba se encuentra este pueblo histórico, en el camino entre Deán Funes y Capilla del Monte. Ischilín es uno de los pocos lugares que se conservan casi como hace 400 años, en especial su iglesia de 1730, la única en Sudamérica que los jesuitas construyeron sin participación de esclavos.

10. Epecuén (Buenos Aires)

En noviembre de 1985 ocurrió una gran inundación que cambió el destino de esta localidad. El lago Epecuén, que en su momento había sido un atractivo que convocaba multitudes por sus aguas sanadoras, cubrió por completo el pueblo. Todos se fueron, pero quedaron los flamencos. Calles desiertas, suelos agrietados, árboles blancos, postes de luz caídos, arquitecturas quebradas: postales inolvidables de lugares que vale la pena llevarse en la memoria.

serargentino.com

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