Conociendo el Mediterráneo a bordo de un yate de lujo

Una manera de disfrutar de unas vacaciones diferentes y exclusivas en las que se puede navegar por el Mediterráneo disfrutando de otra manera del viaje 

Una de las maneras más interesantes de disfrutar de las vacaciones es alquilar una autocaravana. Gracias a este tipo de transporte, que también es un casa rodante, podemos ir a muchos lugares y aparcar donde consideremos, viendo lo que nos parece interesante sin tener que depender de alojamientos. Pues si esta manera de viajar te parece interesante, imagina hacer algo similar, pero en el mar…

Esto es posible hacerlo gracias al alquiler de un yate, bien sea con tripulación o sin ella. Imagina disfrutar de jornadas enteras en alta mar, al ritmo que marques y sin tener que depender más que el interés que se tenga en cada uno de los destinos. Olvidemos el ajetreo de un viaje organizado, con un barco repleto de gente que no conoces y los horarios establecidos. La posibilidad de alquilar un yate permite disfrutar del propio viaje y no solo del destino.

Disfrutar del viaje en un yate alquilado

Las posibilidades de disfrutar del viaje por el Mediterráneo en un yate, sea del tamaño que sea, son infinitas. En primer lugar, el propio medio de transporte es parte de la experiencia del viaje. Navegar por el Mediterráneo en un barco alquilado supone una gran libertad. Tenemos la posibilidad de navegar a buena velocidad, si queremos llegar a destino cuanto antes. En cambio, si queremos disfrutar de esa paz y tranquilidad que solo se encuentra en alta mar, lejos de cualquier zona habitada, podemos navegar más lentamente y recrearnos en ella.

Hay varios tipos de modalidad de alquiler de barcos, bien sean yates como si son veleros. Si el usuario dispone del título Patrón de Embarcaciones de Recreo (PER), puede alquilar el barco para navegar hasta Baleares sin necesidad de contar con un patrón y tripulación. Él mismo puede gobernar el barco, así que la experiencia será mucho más intensa. Eso sí, la posibilidad de relajarse disminuye, al tener que hacerse cargo del manejo del timón y todo lo que representa capitanear un barco.

Pero lo mejor de todo es dejarse llevar. Subir a bordo y dejar que sea la tripulación la que se encargue de llevarnos hasta nuestro destino, disfrutando al máximo de cada momento del viaje. Salir desde Barcelona y dirigirse al sur, bordeando la costa y deteniéndose en puertos repletos de momentos mágicos y de lugares dignos de ser visitados.

El alquiler de un yate o un velero o barcos de recreo en general supone viajar sin prisas, detenerse en los puertos que más nos interesen o permanecer a bordo, tranquilos, durante el tiempo que queramos disfrutar del uso de la embarcación. Alquilar un yate o un velero puede ser una gran idea para pasar unas vacaciones saliendo desde Barcelona y llegando hasta Islas Baleares. Una vez allí, se puede hacer un recorrido por las distintas islas, visitando los principales puertos o perderse por sus maravillosas calas y haciendo excursiones por cada una de las islas.

Con esta manera de viajar, no es necesario un hotel. Basta con volver a bordo tras una intensa jornada y dejarse mecer por las tranquilas aguas del Mediterráneo. Pasar un par de días en cada una de las islas y luego, volver hasta Barcelona, en un medio de transporte único, diferente, y sobre todo, disfrutar de un viaje inolvidable y muy intenso.

Fuente: porconocer.com

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