La hermosa y conmovedora historia de las vacunas

En estos días de pandemia me llegó un audio sobre la historia de Isabel Cendal, la primera enfermera en trabajar en una operación preventiva internacional; pero ahora dejen relatarles cómo fue la historia de la vacunación, como llegó el procedimiento a América, y cuál fue su significancia en la salud mundial.


La viruela desde tiempos inmemoriales fue un azote de la humanidad, presentándose por ciclos epidémicos con muy alta mortalidad, hasta que se descubrió la vacunación, que finalmente logró su erradicación según la OMS en 1980. Aunque hubo antecedentes anteriores a Edward Jenner en China, este médico ingles en 1776 fue el primero que notó que a las mujeres que ordeñaban las vacas que presentaban cow-pox, una forma de viruela que atacaba a estos animales, no eran afectadas gravemente por la viruela, de modo pues que inoculó a unos niños con las secreciones de estas ulceraciones, observando que dicho método impedía que sufrieran formas graves de esta terrible enfermedad.

Al experimento de Jenner le sigue Luis Pasteur con el ántrax, el cólera aviario y finalmente la rabia, cuando en 1885 inocula a un niño que había sido mordido por un perro rabioso, con el suero atenuado logrando su sobrevivencia. De allí en adelante se comenzó la elaboración de vacunas con agentes patógenos atenuados, hasta llegar a las modernas que utilizan ARN mensajero, o adeno-virus como transporte.

Busto de Francisco Javier Balmis en la Facultad de Medicina de la UMH en San Juan de Alicante.

Pero Volvamos a la historia que nos interesa contar. El Dr. Francisco Javier Balmis le solicita al rey español Carlos IV que financie el viaje al nuevo mundo llevando 22 huérfanos inoculados con la vacuna, y el 30 de noviembre de 1903 parte desde el puerto de la Coruña junto con su colega José Salvany, y la enfermera Isabel Cendal, encargándose esta última del cuidado de los niños incluyendo su propio hijo. Al llegar a Puerto Rico, el primero sigue a Venezuela, atraca en Puerto Cabello y de allí comienza a vacunar a nuestros pobladores dirigiéndose luego a Cuba y México; más tarde, de Acapulco parte a las Filipinas, Macao y la provincia china de Cantón, regresando posteriormente a España después de tan fatigoso viaje, en donde fue recibido con honores.

Por su parte, Salvany no tuvo tanta suerte adentrándose de Venezuela a Colombia, Panamá, Perú, Ecuador, Chile, y tras 7 años y 18.000 Km recorridos, ya enfermo de malaria y tuberculosis muere en Cochabamba a los 33 años de edad, siendo uno más de los héroes de la salud, como nos llaman ahora, dando su vida por los demás. Isabel Cendal permaneció en México hasta su muerte, y en honor a su gesta el gobierno mexicano en 1974 crea el premio de enfermería Isabel Cendal Gómez en su honor.

Quise contar esta linda historia, para que la población tome en cuenta el sacrificio que desde los lejanos tiempos los médicos no le han tenido miedo al riesgo de contaminarse, enfermar y morir, sacrificando su vida y peor aún hoy, en las deplorables condiciones sanitario-asistenciales que exhibe nuestro país, cuando ya muchos galenos y personal paramédico han fallecido, hasta ahora, soldados de la salud caídos en el frente de batalla ante este enemigo silencioso. Por lo tanto, en esta pandemia, si no nos cuidamos todos, pronto no tendremos personal para atender a una población irresponsable que, en función de la tendencia a la libación y fiesta, como lo hemos visto en videos circulando por las redes, se ve como se aglomeran y se juntan sin el menor resquicio de autocuidado demostrando una actitud, que diría yo, suicida. Ah, pero luego usted los verá cayendo víctimas de su inconsciencia implorando ayudas para costear la medicación y demás insumos, y aún más; sus allegados, si el paciente se complica y muere, llegan a vocear a los cuatro vientos: “Los Médicos me lo mataron”

Por lo que veo, “La cabra siempre tira al monte”

Dr. Carlos G. Jaime M
Marzo 4 del 2021

Imágenes: Wikipedia

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