Así será el avión “turboeléctrico” híbrido

A una altitud de crucero, los aviones emiten un chorro constante de óxidos de nitrógeno a la atmósfera, donde los productos químicos pueden persistir para producir ozono y materia particulada fina.


Los óxidos de nitrógeno, o NOx, son una fuente importante de contaminación del aire y se han asociado con el asma, enfermedades respiratorias y trastornos cardiovasculares. Investigaciones anteriores han demostrado que la generación de estas sustancias químicas debido a la aviación mundial da lugar a 16.000 muertes prematuras cada año.

Ahora, el equipo de Steven Barrett, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Cambridge, Estados Unidos, ha ideado un nuevo concepto de propulsión de aviones que, según sus estimaciones, eliminaría el 95 por ciento de las emisiones de NOx de la aviación y, como consecuencia de ello, reduciría en un 92 por ciento el número de muertes prematuras asociadas.

El concepto se inspira en los sistemas de limitación de emisiones utilizados en los vehículos de transporte terrestre. Muchos camiones diesel pesados albergan hoy en día sistemas de control de emisiones de postcombustión para reducir el NOx generado por los motores. Barrett y sus colegas proponen un diseño similar para la aviación, pero con un importante detalle adicional, de tipo eléctrico…

Los aviones de hoy en día son propulsados por motores a reacción anclados debajo de cada ala. Cada motor alberga una turbina de gas que acciona una hélice para mover el avión a través del aire mientras los gases de escape de la turbina salen por la parte trasera. Debido a esta configuración, no ha sido posible utilizar dispositivos de control de emisiones, ya que interferirían con el empuje producido por los motores.

En el nuevo diseño híbrido-eléctrico, o “turboeléctrico”, la fuente de energía de un avión seguiría siendo una turbina de gas convencional, pero estaría integrada en la bodega de carga del avión. En vez de alimentar directamente las hélices, la turbina de gas alimentaría un generador, también en la bodega, para producir electricidad. Esta electricidad sería la que alimentaría las hélices del avión situadas en las alas.

Las emisiones producidas por la turbina de gas se introducirían en un sistema de control de emisiones, muy similar al de los vehículos diesel, que limpiaría los gases de escape antes de expulsarlos a la atmósfera.

En su estudio, titulado “Post-combustion emissions control in aero-gas turbine engines” y publicado en la revista académica Energy & Environmental Science, los investigadores calculan que si tal sistema híbrido-eléctrico se implementara en un avión del tipo de un Boeing 737 o un Airbus A320, el peso extra requeriría tan solo un 0,6 por ciento más de combustible para el vuelo del avión.

elmundoalinstante.com

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