Poco a poco Miami se reconecta con el mundo

A pesar de que aumentó la confianza de los pasajeros en EEUU, aún las estadísticas indican una caída de más del 60% en los viajes aéreos 


La pandemia ha paralizado el turismo en el mundo y ha destrozado las ganancias de las aerolíneas, en especial en Estados Unidos (EEUU), el país más impactado por el COVID-19. Sin embargo, poco a poco, las aerolíneas vuelven a volar a sus destinos, donde varían los requerimientos sanitarios a cumplir, como el test del COVID-19 (pruebas de antígenos o virológicas de RT-PCR).

La noticia de varias vacunas en espera de su aprobación y su certificación de alta efectividad ha traído optimismo. En EEUU es posible que en la segunda quincena de diciembre puedan vacunarse unas millones de personas y continuar de forma progresiva a partir de enero.

En estos momentos, la mayoría de las líneas aéreas no pagan dinero en efectivo para reembolsar un vuelo ante una cancelación, pero tampoco cobran cuotas y ofrecen cupones. Las características de los cupones varían según la aerolínea y pueden depender de cuándo se reservó el boleto.

El Aeropuerto Internacional de Miami (MIA) es uno de los 13 en la nación aprobados por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para recibir vuelos desde los 26 países europeos que conforman el área Schengen , el Reino Unido e Irlanda. Una ordenanza presidencial de EEUU permite la entrada a los aeropuertos del país de ciudadanos estadounidenses y residentes legales.

A pesar de que en los últimos tres meses subió la confianza de los pasajeros en EEUU, aún las estadísticas citan una caída de más del 60% en los viajes aéreos. Ahora las compañías incentivan vuelos mediante campañas de seguridad sanitaria y el sector ha comenzado a recuperar, lentamente, sus operaciones.

Desde Miami, las personas ya pueden volar a más del 67% de los destinos dentro de EEUU y hacia el resto del mundo, previo cumplimiento de los requisitos sanitarios establecidos por algunos destinos.

Entre los principales se encuentran Los Ángeles, Atlanta, Newark, Nashville, Washington DC, Seattle, Chicago, Tampa, Orlando, San Francisco, San Diego, Philadelphia, New York, Cleveland, Austin, Boston, Detroit, Dallas, San Juan, Phoenix y Las Vegas, entre otros.

El Aeropuerto Internacional de Miami también permite salidas hacia Madrid, Londres, Lima, Ciudad de Panamá, Santo Domingo, Cozumel, Franckfurt, Cali, Bogotá, Buenos Aires, Santiago de Chile, Georgetown (Guyana), Estambul, Sao Paulo, St. Thomas, Grand Cayman, Quito, Ciudad de México y Punta Cana, además de otras ciudades del mundo, donde igualmente se exigen reglas sanitarias.

Diversas regulaciones sanitarias

Las mascarillas en el MIA son requeridas por todos los pasajeros y visitantes en cada una de sus terminales, según lo indica la Orden Ejecutiva del Condado Miami-Dade 23-20. No se requiere el uso de ellas para niños menores de dos años o un adolescente, joven o adulto que tenga problemas para respirar debido a una afección preexistente. En esos casos, las personas deberán presentar una autorización médica o atenerse a las directrices de cada compañía aérea.

Delta tiene en la lista negra a más de 550 pasajeros que se han negado a usar una mascarilla desde mayo, cuando se puso en práctica la normativa. Solo se permite retirar la protección facial al comer o beber.

Southwest es más estricta: “Si un cliente no puede usar mascarilla por cualquier motivo, Southwest lamentablemente no podrá trasladar a la persona”, señaló la compañía en un comunicado.

Delta, al igual que American, United y Southwest, no permiten las mascarillas con respiradores o válvulas para la expulsión de aire, ni protectores faciales, a menos que se usen con un tapaboca por debajo.

Casi todas las aerolíneas ofrecen de cortesía una mascarilla para los viajeros que porten protección facial con válvulas. En caso de excepción, se exige completar un procedimiento de “autorización para volar” que “pudiera demorar más de una hora”.

La Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) permite a los pasajeros portar frascos de desinfectantes de manos de hasta 12 oz en el equipaje a bordo; antes sólo se permitían de hasta 3 oz.

Los equipos para el Control de pasaportes y Global Entry de MIA tienen ahora superficies repelentes a microbios y son higienizados por personal de MIA después de cada uso individual.

La función de Control de Pasaportes a través de la aplicación MIA Airport Official facilita también procesar su información mediante el pasaporte.

Otras de las medidas en el Aeropuerto de Miami son las señalizaciones con información sobre el uso de mascarillas, el distanciamiento social y el lavado de manos en todas las zonas de gran tráfico, así como en los mostradores de revisión de documentos de viaje, puertas de ascensores y vías de acceso a los puntos de control de la TSA, en los que se instalaron plexiglás protectores, dispensadores adicionales de desinfectantes y se aplican productos de limpieza de alta calidad, todos aprobados por las autoridades sanitarias.

Al igual que el resto de los aeropuertos del país, MIA cumple con todas las indicaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

La TSA pide ahora a los pasajeros poner los artículos personales como billeteras, teléfonos y llaves en el equipaje de mano en vez de colocarlos en las bandejas de plástico, así como mantenerse a seis pies de distancia de otras personas en la fila.

Algunas aerolíneas —como Alaska Airlines, Delta Air Lines, JetBlue y Southwest Airlines— han puesto límites a la cantidad de pasajeros por vuelo para evitar las multitudes que podrían ocasionar contagios. American Airlines y United Airlines no lo han hecho, pero ambas aerolíneas permiten a los clientes trasladarse a otro vuelo sin cargo alguno, si el suyo está lleno en un 70% o más.

Las aerolíneas y el control sanitario

En muchos aeropuertos del mundo se han instalado centros de detección de COVID-19 que permiten a los turistas someterse a pruebas de antígenos o virológicas de RT-PCR, estas últimas más fiables que las primeras, pero cuyos resultados demoran más porque dependen de los requisitos del país de destino, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).

Desde principios de noviembre, American Airlines retomó las operaciones hacia Perú, Uruguay y Guyana, después de casi 8 meses de inactividad por la pandemia.

“Desde junio hemos trabajado para reanudar nuestra red en Sudamérica, misión que cumplimos al retomar nuestras operaciones en estos tres países claves para nosotros (Perú, Uruguay y Guayana)”, indicó el Director General de Operaciones de American Airlines para Latinoamérica y el Caribe, José Freig.

American Airlines ha recuperado de forma paulatina los destinos a los que volaba previo a la pandemia. Ahora la compañía vuelve a conectar a Miami con las principales capitales de Latinoamérica: Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Uruguay.

La aerolínea estadounidense opera desde noviembre más de 130 vuelos semanales a 13 destinos de la región. Para el mes de diciembre la proyección es de 160 vuelos y 15 destinos, incluyendo Pereira y Río de Janeiro.

Desde octubre, American Airlines también empezó a dar pruebas gratis de COVID-19 en el aeropuerto de Miami antes de despegar en vuelos a Jamaica con pasajeros jamaiquinos, lo que los ha ayudado a evitar los 14 días de cuarentena para retornar a ese país. El programa podría ser extendido a Bahamas y a otras naciones caribeñas.

Delta exige a todos los pasajeros que aducen tener una excepción médica para ponerse la mascarilla a que se sometan a otra revisión: una llamada telefónica con un experto del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh. También aplica pruebas a sus empleados en los aeropuertos de mayor presencia y cumple con las sugerencias de las autoridades sanitarias sobre la desinfección de áreas y filtración ultrasensible del aire dentro de sus aviones.

El abordaje para el vuelo

Las compañías aéreas también han cambiado las formas de abordar los aviones para no violar las imposiciones sanitarias. Empresas como Delta, Frontier, JetBlue y United ocupan los asientos de atrás hacia adelante, mientras que Southwest –que antes organizaba dos filas de 30 pasajeros- ahora alista sólo líneas de 10 personas.

Por su parte, Spirit Airlines les pide a sus clientes que escaneen su propia tarjeta de embarque y permite que aborden al final del proceso para que permanezcan menos tiempo en el avión. Los agentes de American separan a los grupos antes de entrar a la aeronave.

Diversas aerolíneas solicitan ahora una “confirmación de salud” de parte de los viajeros, donde aseguran que no viajarán si experimentan síntomas del COVID-19 o los han tenido en 14 días anteriores a la fecha de vuelo. Frontier fue la primera en tomar la temperatura a los pasajeros sin permitir viajar a quienes registren 100.4 grados F. o más, pero también los ayuda al cambio de fecha de vuelo o respeta la decisión de cada persona respecto a su reserva.

JetBlue practica una metodología de llenado gradual en sus vuelos: un 70% hasta el 1ro de diciembre, luego al 85% hasta el 7 de enero del 2021, y finalmente reanudará la venta a la capacidad que le permita la demanda.

Delta anunció que bloqueará los asientos del medio hasta el 6 de enero. Southwest hasta el 30 de noviembre y Allegiant dice que dejará espacio entre los pasajeros según sea posible. Allegiant permite optar por una notificación si su vuelo está a más del 65% de capacidad y pueden solicitar un crédito o elegir otro vuelo, aunque deben pagar la diferencia de precio.

Seguridad en los aviones

Todas las aerolíneas utilizan ahora desinfectantes de grado hospitalario. Southwest afirma que “se limpian a profundidad todos sus aviones durante 6 o 7 horas cada noche” y que utiliza “un sofisticado sistema de recirculación de aire. Delta indica que usa un “sistema de circulación de aire con filtros HEPA de calidad industrial en casi todos los aviones de la empresa. Estos sistemas extraen más del 99.99% de las partículas, entre ellas los virus”.

La mayoría de las cocinas en los aviones permanecen cerradas y los refrigerios vienen en bolsas selladas como lo hace Jet Blue. Frontier sube una cantidad limitada de botellas de agua y soda para la venta en recorridos entre 900 y 2.200 millas, al tiempo que American en vuelos que superan esa última distancia reparte refrigerios y bebidas no alcohólicas. Southwest ofrece agua y bocadillos en viajes de más de 250 millas.

Un nefasto impacto

A los pasajeros se les permite abordar vuelos nacionales con licencias de conducir que vencieron a partir del 1ro de marzo del 2020 “y usarlas como una identificación aceptable en los puntos de control durante un año a partir de la fecha de vencimiento, más 60 días después de la emergencia nacional por el COVID-19”. Hasta el 1ro de octubre del 2021 se puede obtener el carné Real ID de mayor seguridad en reemplazo de la licencia regular de conductor para transitar por los puestos de seguridad de los aeropuertos. La fecha se postergó un año.

La facturación del sector aeronáutico mundial se estima en unos 328.000 millones de dólares en el 2020, contra 838.000 millones en el 2019, una caída de más del 60% que denota el soberbio.

Las empresas redujeron sus costos “en 1.000 millones de dólares diarios” como promedio en el 2020, pero el sector “continuará la acumulación de pérdidas sin precedentes”, pronosticó la Asociación Internacional del Transporte Aéreo o IATA, por sus siglas en inglés.

Las principales aerolíneas estadounidenses registraron entre el segundo y tercer trimestre más de 20.000 millones en pérdidas.

American Airlines informó una fuga de 2.400 millones de dólares y Southwest Airlines, 1.160 millones en el tercer trimestre. Por su parte, Delta Air Lines asumía 5.400 millones de dólares y United Airlines, 1.800 millones en igual período. En el segundo trimestre hubo cifras similares.

Para el turismo y las compañías aéreas diciembre ha sido la oportunidad dorada para concluir cada año, sin embargo, autoridades estatales y locales en algunas regiones de EEUU junto a medidas estrictas en diversos países europeos han regulado el optimismo sobre el comienzo de una recuperación definitiva antes de concluir el 2020.

Al parecer, será el 2021- tras las vacunaciones masivas- el año en que el planeta pudiera salir de la crisis humanitaria con estragos impredecibles para la economía universal, consecuencias que en los sectores del turismo y la aeronáutica tardarían varios años poder eliminar.

lmorales@Diariolasamericas.com

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