La MÁXima prioridad de Boeing

  • El fabricante de Seattle está empeñado en corregir todos los fallos asociados a su aeronave Boeing 737 MAX, de manera de obtener nuevamente la aprobación de las autoridades para volver al aire. En Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, se efectúan los nuevos vuelos de prueba pertinentes.
  • Cerca de 400 aviones entregados y muchos más en la lista de pedidos, según Boeing, aguardan por mejores tiempos. Dejarlos en tierra indefinidamente ha sido un golpe negativo a las finanzas, a la cadena de producción, y a su prestigio centenario. Algunas aerolíneas ya han anulado sus órdenes de compra y otras han optado por irse al competidor Airbus y su familia A320/321.
  • La pandemia solo empeoró el cuadro ya delicado de Boeing, que se inició en 2018 con la caída de primer MAX en Indonesia (vuelo 610 de Lion Air), y la suspensión definitiva de los vuelos de este modelo a partir de 2019, luego de la caída del segundo avión en Etiopía (vuelo 302 de Ethiopian Airlines). Ambos accidentes atribuibles a una falla en el sistema informático conocido como MCAS. Boeing estableció un fondo de US$100 millones para atender a los familiares de las víctimas de ambas tragedias.
  • En Latinoamérica, solo Aeroméxico y Copa Airlines tienen MAX en sus flotas. Seis equipos cada una.

Es así de simple para Boeing: el 737 MAX debe volver a volar lo antes posible. El lastre que ha representado la parada obligada del modelo que prometía continuar la saga triunfante del 737, es hoy un peso muy peligroso para la viabilidad del negocio de la empresa estadounidense.

Sin embargo, hay un elemento clave en toda la ecuación: confianza. Boeing intenta recuperarla; los clientes y el público en general no saben si volverá. Todo dependerá de pruebas de vuelo exitosas y del interés de un mercado que, producto de la pandemia por el covid19, se encuentra más bien reduciendo la flota de aeronaves en el mundo. En estos tiempos de confinamiento y limitaciones en las fronteras aéreas, sencillamente hay demasiados aviones para la cantidad de personas que pueden viajar. Es el peor escenario para el MAX en su esfuerzo por regresar a los cielos del mundo.

De cualquier manera, el fabricante Boeing, en conjunto con las autoridades aeronáuticas de Estados Unidos y Europa, siguen los pasos necesarios para la recertificación del MAX. Ello implica la evaluación y certificación de los simuladores de vuelo del avión, reuniones con los pilotos para evaluar la carga de trabajo en la cabina, vuelos de prueba con pilotos de la Administración Federal de Aviación (FAA) que verifican las actualizaciones de software, además de varias sesiones de trabajo con entes relacionados, sin dejar de lado que los pilotos de las aerolíneas que operaban el MAX deberán pasar nuevamente por varias horas de entrenamiento, para cuando las autoridades así lo estimen necesario.

Boeing también indica que, bajo la FAA, ha sometido a las computadoras de control de vuelo a diferentes escenarios extremos, muy improbables de que ocurran en un vuelo normal, de manera de comprobar su fiabilidad. Se sabe que cualquier información inexacta que los pilotos reciban de la computadora de vuelo, sin importar el tipo de avión, puede provocar una reacción equivocada de la tripulación al mando. Al término del primer semestre de este año, Boeing había realizado 1.248 vuelos con el equipo MAX, que sumaron un total de 2.398 horas de vuelo con el software actualizado.

Todo accidente de aviación provoca una reacción inmediata de los investigadores, que buscan las causas y proponen los correctivos razonables para que no vuelva a suceder. Ha sido así por décadas. Generalmente, la crisis induce mejoras en la seguridad operacional y aeronáutica. En este aspecto, Boeing incluso ha estado trabajando en equipo con la NASA y la Fuerza Aérea de Estados Unidos, para asegurarse de que este tipo de errores informáticos no ocurra de nuevo

A lo interno de la organización, Boeing ha instituido el Comité de Seguridad Aeroespacial de manera permanente, así como también ha reforzado su enfoque de seguridad al crear una organización denominada Seguridad de Productos y Servicios, que unificará las responsabilidades de las unidades operativas y de negocios, que tienen que ver con el tema. Vale acotar que no es solo el modelo MAX el que está hoy bajo escrutinio técnico; recientemente, Boeing admitió que investiga determinadas fallas de estructura en su avión estrella, el 787.

De toda esta experiencia, es probable que el Boeing 737 MAX saldrá promocionado como el equipo más seguro del mundo, porque, como debió ocurrir desde un principio, está siendo sometido a las más rigurosas pruebas, para contar con un producto verdaderamente de calidad. La ingeniería aeronáutica, la informática, y las normas, así trabajan para hacerlo posible. Pero quizás, el reto más grande que todavía le faltará superar a Boeing será la recuperación de la confianza en el MAX de parte de aerolíneas y pasajeros. El daño reputacional está ahí, y con razón, después de dos lamentables tragedias y la mala publicidad que vino después, mucho antes de la pandemia.

Al final del día, todos nos preguntamos: ¿Encontrará de nuevo el MAX su lugar en el mercado aéreo comercial?

Foto: Boeing

Luis Manuel Vargas M.
Periodista. UCAB 92. CNP #7761
@aeroconexion en IG, TW y FB
Blog www.aeroconexion.wordpress.com

Volver al boletín

Artículos relacionados

Deja un comentario