La pandemia le cierra la puerta al turismo de lujo en Valparaíso

Los hoteles boutique de la capital de la Quinta Región cerraron sus puertas en marzo y han tenido que lidiar con los costos de la pandemia en estos meses. Sin embargo, ya planean reabrir para la temporada de primavera, con un cambio en su enfoque, pasando de atraer a extranjeros a los turistas nacionales.


Las coloridas casas sobre los cerros, en medio de empinados funiculares, entremedio de la residencia de Pablo Neruda, de la ex cárcel y tantos otros atractivos del principal puerto de Chile, se apagaron en marzo. El turismo en Valparaíso, al igual que en todo el país, cerró sus puertas con la llegada de la pandemia y hasta la fecha la situación no ha cambiado. La capital de la Quinta Región dejó atrás los días en que recibía a miles de turistas que llegaban a diario para visitarla y ahora vive una de las peores crisis económicas, que agravó una situación que ya venía complicándose desde octubre del año pasado.

Uno de los actores más golpeados han sido los hoteles boutique, característicos de la ciudad, cuyos dueños, pese a toda la situación, mantienen una mirada optimista.

PULSO se contactó con varios de ellos y todos relatan una visión similar: han tenido que despedir a la mayor parte de sus trabajadores, pero esperan volver a abrir en los próximos meses, eso sí, con un gran cambio, enfocándose ahora en los turistas locales.

Uno de los icónicos recintos de Valparaíso es el Hotel Palacio Astoreca, que se promociona como ubicado en el corazón del tradicional Cerro Alegre, que paralizó de forma temporal el 22 de marzo. Pese a ello, siguen trabajando en su área comercial y continúan atendiendo reservas y manteniendo contacto con sus clientes. Sin embargo, al mismo tiempo tuvieron que acogerse a la Ley de Protección del Empleo.

La gerenta de Hoteles Novo Tiempo -que maneja entre ellos al Hotel Palacio Astoreca-, Macarena Albarca, señaló que tienen planeado reabrir en septiembre. “Hemos estado trabajando arduamente en estos meses, de tal modo de garantizar y transmitir a nuestros huéspedes y visitantes seguridad desde el momento en que hacen su reserva en nuestra web: estricto protocolo sanitario y de higiene, medidas de cuidado para el personal, somatizaciones permanentes y pre-check in digital para evitar contacto físico, entre otras medidas”, aseguró la ejecutiva.

Una mirada similar es la que tienen en Zero Hotel, donde también esperan abrir en septiembre. Su gerente general, Cristóbal Luna, sostuvo que cambiarán la estrategia, pues la mirada estará solo en huéspedes locales -generalmente sus huéspedes eran 65% extranjeros y 35% nacionales.

“Para esta temporada la llegada de extranjeros la estamos dando prácticamente por perdida. Vemos muy difícil que el turista extranjero que visitaba Valparaíso, retorne en el corto plazo”, sinceró. Asimismo, señaló que al ser un hotel que tiene solo 11 habitaciones, les permitirá tener el flujo de huéspedes más controlado.

Respecto a sus trabajadores, el ejecutivo señaló que tuvieron que finiquitar a la mayor parte de ellos, dejando únicamente a tres. “Generalmente, igual cerramos en la temporada de invierno, pero no tanto como ahora. Antes se seguía pagando los sueldos a los trabajadores. En esta oportunidad finiquitamos a parte importante del equipo. El equipo mínimo, que son tres personas, se mantienen hoy y no nos hemos acogido a la Ley de Protección del Empleo, sino que hemos seguido haciendo el esfuerzo de pagarles el sueldo”, sostuvo.

Desde el Hotel Augusta fueron más cautos con la reapertura del turismo y de su hospedaje. Su dueña, Karen Lein, quien además es la vicepresidenta de la Asociación de Hoteles de Valparaíso, no apuesta por fechas para volver a abrir, dado el incierto escenario.

“Nosotros tenemos una operación complicada desde el 18 de octubre, pero lo de marzo fue un golpe muy duro. Si bien no estábamos levantando gran cabeza, sí habíamos tenido cierta ocupación en diciembre, enero y febrero. Marzo no se proyectaba del todo muy bueno, pero veníamos levantando cifras y nos fuimos a cero”, sinceró Karen Lein.

Sin embargo, la ejecutiva tomó esta crisis como una oportunidad y decidió en este período invertir y renovar, introduciendo nuevos conceptos para su hotel. “Estoy con esto, además, preparada para un protocolo que no me es tan difícil implementarlo, porque tengo muy poca gente dentro del equipo y tenemos poco contacto con huéspedes, pues tenemos solo seis habitaciones”, dijo Lein.

Desde su mirada como vicepresidenta del gremio, señaló que lo característico de los hoteles boutique, es que sus dueños son propietarios de los inmuebles, lo que significa que la carga financiera es menor.

latercera.com

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