Los Recursos Turísticos según la Escuela Europea

Los bienes turísticos son el elemento fundamental e indispensable para la realización de un proceso productivo turístico.


Los recursos turísticos  son todo elemento cultural, toda actividad humana o todo producto de la actividad humana que pueda motivar un desplazamiento desinteresado; distinto del desplazamiento con miras productivas y creadoras de otros bienes materiales dominio del poseer  y no del ser como lo es el turismo.

La Escuela Europea acostumbra llamar a la materia prima del turismo con los nombres de bienes turísticos o recursos turísticos. Las posiciones de la Escuela Europea se basan en trabajos de Alberto Sessa, Salah Eldin Abdel Wahab y Pierre Defert.

Para Alberto Sessa, los recursos o bienes turísticos se pueden organizar en dos grandes grupos: Bienes Naturales, aquellos bienes no transformados, en estado natural, que sirven como materia prima para el proceso productivo turístico. Y Bienes Culturales, recursos creados por el hombre, y que también se constituyen en la materia prima para el proceso productivo turístico.

Según Salah Wahab, los recursos turísticos pueden clasificarse en: recursos naturales, o sea toda aquella gama de elementos que conforman el paisaje natural, como el clima, las formaciones geológicas, la flora, etc. Y recursos creados por el hombre, que son lo que conforman el paisaje cultural, como los monumentos históricos y los eventos tradicionales.

Para Pierre Defert, los recursos turísticos se agrupan en cinco grandes conjuntos:

El litosme. Monumentos y vestigios de las civilizaciones ya desaparecidas y sus formas menores, el “simple hábitat humano privado”, los museos al aire libre, la urbanización y expansión de las grandes ciudades que responden a una motivación profunda del viajero, un deseo de solidez, de estabilidad, de duración.  

El antroposme. El hombre como sujeto de curiosidad del hombre, la variedad de civilizaciones, razas, costumbres y hábitos de ayer y de hoy.

Cara del Inca. Ecuador. eltelegrafo.com.ec

El fitosme. Todo aquello que el turismo toma de la floresta, la tierra, la pradera, las superficies naturales recubiertas voluntariamente por la mano del hombre y que engrandecen el paisaje.

El hidrosme. El agua en todos sus aspectos y extensiones, la nieve y el hielo, las fuentes medicinales y termales, el litoral marítimo o lacustre, las formas fluviales y a su lado, las manifestaciones de vida que tienen por base el elemento hídrico. Todo ello arrebata al viajero por el favor que puede obtener para su salud, su naturaleza lúdica y su placer.

El Mnemosme. El mundo de los recuerdos de viaje que se concretan en un monumento (litosme) o en una actividad humana (antroposme). Los personajes de la literatura, las artes y la historia; tumbas, sarcófagos y cementerios. Los lugares religiosos que provocan un desplazamiento en el espacio y un remontarse en el tiempo y en la vida personal.

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