Un vistazo a los trenes más lujosos del mundo

El lujo de antaño sigue presente en los trenes históricos para disfrute de los nostálgicos más sibaritas


El tren como medio de transporte vivió su época dorada durante los años 20 y 30 del siglo pasado. Entonces, era la opción elegida por la aristocracia y las clases pudientes, que viajaban en ellos con mucho lujo.

Hoy en día, el avión y los vehículos particulares han venido a sustituir a los trenes, pero, para los más románticos (y adinerados), continúan existiendo opciones para experimentar qué sentían aquellos viajeros de hace cerca de 100 años.

Te mostramos algunos ejemplos de trenes de lujo que se pueden encontrar en cualquier parte del mundo. Eso sí, si optas por pasar tus vacaciones a bordo, ten en cuenta que deberás acostumbrarte a moverte a un ritmo más lento. No es cosa mala, ya que estos pueden compararse con hoteles de cinco estrellas de los que no querrás salir.

El mítico escenario de la novela de Agatha Christie, el lujoso Orient-Express, continúa más de moda que nunca entre los amantes de los viajes de lujo.

De hecho, este tren figura en el primer puesto de la lista de los trenes favoritos por los súper, que se engloba en el informe «Global Whealth Migration Review 2017».

Este famosísimo medio de transporte continúa manteniendo el glamour que lo caracteriza y la esencia de los años 20, cuando el tren era el medio de transporte más común entre la aristocracia y la jet set.

En concreto, el Venice Simplon-Orient-Express, ha sido rehabilitado y cuenta con tres vagones restaurantes de aquella época, de estilo Art Decó, un amplio vagón bar y varios compartimentos y suites que durante el día son cómodos salones y, por la noche, se transforman en dormitorio.

Además, los viajeros que opten por este medio de transporte podrán disfrutar de una interesante propuesta gastronómica, a cargo del chef Christian Bodiguel, a base de productos frescos de los que se abastecen en las diferentes paradas que realiza la máquina.

El trayecto más habitual del Orient-Express es el que une Venecia y Londres y se recorre en un par de días y una noche. El precio ronda los 3.900 euros si se parte desde Londres y los 3.500, aproximadamente, si se coge en Venecia.

No obstante, el tren realiza viajes a otras ciudades europeas, como Paris, Roma, Berlín, Cracovia, Budapest, Innsbruck, Viena y Estambul.

Más cerca se encuentra el Transcantábrico, un tren que echó a rodar en 1983, convirtiéndose en el primer tren turístico de España. En 2011, se creó también el Transcantábrico Gran Lujo, que realiza el trayecto Santiago de Compostela – San Sebastián y cuyo nombre no deja lugar a dudas.

Los pasajeros que paguen los cerca de 5.000 euros que cuesta el billete, podrán alojarse en una de las Suites Deluxe, decoradas en madera y que cuenta con salón, dormitorio (a elegir con una cama de matrimonio de dos metros o dos individuales) y baño privado, y no tendrán, ni siquiera, que deshacer la maleta, ya que es la propia tripulación quien se encarga de ellos.

Durante los ocho días y siete noches que dura el itinerario, podrán disfrutar de la mejor gastronomía de la zona (pescados, fabadas, cocido montañés, postres típicos, etc.) tanto a bordo como en los restaurantes más prestigiosos de los lugares en los que el tren realice paradas.

Y no son pocos: Ferrol, Viveiro, Ribadeo, Luarca, Candás, Gijón, Oviedo, Covadonga, Ribadesella, Llanes, Potes, Cabezón, Santillana, Santander y Bilbao.

Además, el viaje incluye música y actuaciones en directo, fiestas en el coche pub, coctelería, una fiesta de gala fin de viaje, excursiones y visitas programadas, entradas a museos y espectáculos.

Por su parte, los coches salón datan de 1923 y son modelos Pullman originales totalmente restaurados.

The pride of África

Hay que cambiar de continente para conocer «el orgullo de África», como se conoce a este tren de la compañía Rovos Rail, que va de Sudáfrica a Tanzania y que ofrece desde viajes cortos de unas 48 horas (desde unos 3.400 euros), hasta otros más largos, de hasta 15 días, en los que se pueden realizar diferentes actividades, como safaris, excursiones (la parada obligada son las impresionantes cataratas Victoria), visitas a museos o jornadas de golf, entre otras, que superan los 10.000 euros.

Respecto al tren, cuenta con vagones restaurados, de estilo victoriano, en los que se respira auténtico lujo. No en vano, el código de vestimenta para el máximo de 72 pasajeros que pueden pernoctar en una de sus 36 suites, es Smart casual durante el día y, por la noche, requiere chaqueta y corbata en los caballeros y vestido de cóctel, de noche o traje para las damas.

Otra de las normas es el uso del teléfono. Los responsables del viaje quieren que este evoque a tiempos pasados y que los pasajeros disfruten de los lujos que ofrece, como las impresionantes vistas que se pueden contemplar desde el vagón mirador, por lo que el tren no dispone de televisión ni radio y el uso de aparatos electrónicos está limitado a las suites privadas.

La más alta de gama es la Royal Suite, de 16 metros cuadrados, que incluye una cama grande, zona de salón y bar, aire acondicionado y baño privado con bañera y ducha.

Seven Stars

La isla japonesa de Kyushu es la que más cerca se encuentra del continente de todo el archipiélago y cada año la visitan cerca de 30 millones de japoneses.

En ella, se puede encontrar el tren «Seven Stars» (Siete Estrellas), un tren de lujo con el que se puede descubrir este exótico enclave, en viajes programados de dos o cuatro noches (por unos 5.370 y 11.850 euros), a bordo de sus cuidados vagones y suites.

Ofrecen diferentes tipos de suites, pero todas se caracterizan por una decoración y una distribución que dan una gran sensación de amplitud.

Tampoco es que estos espacios sean pequeños: las «Deluxe Suites» cuentan con 21 y 17 metros cuadrados, según sean clase A o B, y disponen de baño privado, teléfono y conexión wifi.

Además, los lavabos con de edición limitada y diseñados en exclusiva para este tren. Pero la experiencia comienza antes de llegar a la habitación e, incluso, antes de subir al tren.

Y es que los pasajeros esperan la llegada de los convoyes en el «Kinsei Lounge», un espacio en la estación con su propio servicio de bebidas y dulces, así como un pianista. Una vez dentro, el vagón «Blue Moon» es el lugar perfecto para interactuar con otros pasajeros, disfrutar de las vistas o, por la noche, tomar una copa mientras se disfruta de actuaciones en directo. Para comer, se encuentra el vagón Júpiter, donde se ofrecen platos gourmet de la gastronomía local.

elmundoalinstante.com

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