Tres lugares en Guayaquil para escoger un libro, estimular el ingenio y ver la ciudad

Escoger un libro por cuenta propia para leer en el centro, armar un proyecto con piezas de lego cerca al río Guayas o contemplar la ciudad desde un punto alto al caer la fresca tarde de verano son opciones que se pueden hacer en Guayaquil. 

La ciudad tiene rincones por descubrir y a los que no todos han llegado.

Quienes son amantes de la lectura tienen la Biblioteca de las Artes, un espacio en el centro de la urbe donde pueden escoger un sinnúmero de libros desde las estanterías.

Innova Lab es otro sitio ubicado en el malecón Simón Bolívar, en el que niños impulsan su creatividad con legos.

En la ciudadela Bellavista, sobre una loma, está asentado un mirador desde el cual se puede apreciar una vista panorámica de gran parte del centro y norte de Guayaquil. 

Biblioteca de las Artes: Una estantería abierta hasta fines de semana

Caminaba una tarde por la antigua sede de la Superintendencia de Compañías cuando se enteró de que ahora allí funcionaba una biblioteca. A Estéfani Gavilánez, universitaria de 22 años, le dio interés por conocer las instalaciones y ver las novedades que tenía ese nuevo espacio del centro de Guayaquil.

Dejó sus cosas en el casillero de ingreso, se registró y hurgó entre las estanterías. Le pareció interesante la modalidad de escoger uno mismo los libros de su interés.

La semana pasada era su segunda vez en el lugar, que no conocía a detalle. Se instaló en una de las salas, donde en ese momento había menos de diez personas, y comenzó a leer relajada un libro en la sección de cine y fotografía.

La Biblioteca de las Artes, ubicada en la esquina de Pichincha y Aguirre, opera en el edificio que en sus orígenes perteneció al Banco Nacional de Descuento, que fue el primero en tener una escalera eléctrica en la urbe. Antes de pasar a convertirse en biblioteca acogió a la Superintendencia de Compañías.

Cada día ese espacio comienza a atraer a nuevos usuarios, especialmente jóvenes de distintas universidades y colegios que buscan temas de investigación o de la lectura.

Según datos de la biblioteca, mensualmente están llegando unos 5.000 usuarios a ese espacio, en el que también se halla el archivo de diario El Telégrafo, que tiene tomos digitalizados y en papel. Asimismo, a este espacio se puede acceder para realizar consultas.

“Me enteré de que había esta biblioteca por una amiga, a mí me gustó porque da la libertad de escoger el libro uno mismo”, aseguró Alexander Bastidas, estudiante de la carrera de Informática del Instituto Tecnológico Bolivariano.

A diferencia de otras bibliotecas, la de las Artes atiende sábados y domingos. Y eso gusta a los estudiantes porque les da la oportunidad de consultar en días que no van a clase. Ámbar Carpio, universitaria que acudió la semana pasada a ver cómo era esa biblioteca, consideró que la atención los fines de semana era interesante. A ella también le agradó revisar los libros en las estanterías.

En los bajos del edificio de la biblioteca funciona un área llamada la Ría. Allí se desarrollan una serie de actividades para fomentar el teatro, la lectura para niños y otras alternativas lúdicas. En ese espacio además se imparten talleres para padres de familia.

Desde que se aperturó, en abril de este año, el número de visitas va en aumento.En mayo llegaron 1.000, en junio 2.500 y entre julio y agosto superaron las 6.000. 

Mirador de Bellavista: Balcón en el oeste para contemplar la urbe

Marisol Cadena y su novio, Fernando Salgado, se tomaban fotos sentados en una banca del mirador de Bellavista, en el oeste de la ciudad.

Cuando revisaban las gráficas en un celular, reían a carcajadas. Cadena contó que, con su pareja, visitan todas las semanas este sitio porque allí “no llega el ruido de la ciudad”.

El lugar es un amplio balcón por donde se observa gran parte de la urbe porteña. Allí hay juegos infantiles, cinco locales de comida, varias especies de árboles y una pequeña plazoleta en la parte central.

La brisa fresca alienta a los pocos visitantes a relajarse y contemplar la ciudad. La quietud del lugar es otro aliciente.

Vilma Gamboa atiende en uno de los locales de comida en el sitio. Ella manifestó que, cada hora, arriba un bus de recorrido turístico.

“Llegan personas de otras provincias, extranjeros, pero más vienen parejas”, indicó.

Aquello se evidencia en varios árboles, en los que han tallado iniciales de nombres en el interior de un corazón.

En las rejas blancas que bordean la zona, varias parejas han colocado unos 40 candados.

“Los candados simbolizan un juramento de amor eterno que se hacen los enamorados”, indicó Enrique Mejía, quien caminaba junto con sus hijos.

Gamboa agregó que, una forma de promover y dinamizar este sitio turístico, sería la implementación de presentaciones artísticas.

La comerciante afirmó que el lugar es seguro y cuenta con la presencia de guardias.

Los locales del sitio venden variados platillos como tacos, hamburguesas, sánduches, además de helados y bebidas como jugos y colas.

Manuel Estrada, residente de Bellavista, indicó que los sábados y domingos son los días con mayor cantidad de público.

“Vienen más familias, padres con sus hijos pequeños, a pasar el rato”, aseguró el ciudadano.

El mirador de Bellavista se mantiene abierto de lunes a domingo, desde las 08:00 hasta las 22:00.

Innova Lab : Inspirando la creatividad de niños con los juegos de Lego

Un Juan Pueblo en forma de Lego recibe a los visitantes en el ala norte del malecón. Es un punto de encuentro fotográfico en ese sector. No solo de niños, sino de familias que se ven atraídas por la figura.

Ese muñeco es la antesala del Innova Lab, una especie de laboratorio para impulsar la creatividad con juegos de Lego.

En ese rincón, que no todos conocen que opera en el malecón, los niños y jóvenes pueden construir figuras para fomentar sus destrezas y habilidades.

Al llegar, los visitantes reciben un kit para armar los objetos que, según la edad, puede involucrar aspectos de mecánica, neumática, robótica, construcción.

Los proyectos para construir son diversos: helicópteros, robots, carros, dinosaurios, edificaciones.

Una madre que acudió con sus hijos consideró que el espacio es ideal para estimular la creatividad y que los chicos puedan aprender jugando. Hay usuarios que pueden armar hasta cuatro proyectos en el tiempo asignado.

Por 5 dólares, los visitantes tienen una hora y 20 minutos para hacer las figuras. Los miércoles cuesta $ 3 y los usuarios pueden permanecer una hora.

Desde que se abrió en julio del 2018 han ingresado aproximadamente 8.000 visitantes.

“Existe una campaña de comunicación constante en varios espacios para impulsarlo”, dijo María Luisa Barrios, de la Fundación Malecón 2000.

Los estudiantes de escuelas y colegios particulares, fiscomisionales y fiscales que ingresan por el Programa Educativo de Fundación Malecón 2000 son los principales usuarios.

Atiende de lunes a viernes, de 09:00 a 17:00, y sábados y domingos, de 11:00 a 19:00. El 5 de octubre habrá una casa abierta para el público.

eluniverso.com

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