Las ciudades con sobrecarga turística pasan a la acción

Redirigir a los visitantes a otras zonas menos habituales es una de las opciones. 

El incremento global del turismo, provocado por el crecimiento de las compañías de bajo coste y la tendencia de las familias de clase media de todo el mundo a disfrutar de sus vacaciones en el extranjero, tiene importantes consecuencias para los destinos internacionales más populares, que han comenzado a tomar medidas para paliar un turismo de masas descontrolado y evitar así un posible síndrome de Venecia.

Algunos destinos han intentado gestionar esta sobrecarga turística limitando la capacidad de los turistas de permanecer en las ciudades o redirigiéndolos a zonas menos habituales como destinos de buena fe. La duda es si estos destinos conseguirán hacerlo de una manera eficaz o seguirán luchando ante el creciente rechazo de sus ciudadanos, según apunta Jason Clampet.

Ejemplo de ello es Islandia, donde este verano el turismo llenó sus principales destinos hasta casi rebosar. Este país de 330.000 habitantes ha recibido en 2016 a 1,7 millones de turistas, y de hecho para un local es casi imposible alquilar un apartamento en Reykjavik.

Islandia de este modo está empezando a verse reconfigurada por las fuerzas de la industria turística global, y sus líderes saben que han de adoptar medidas, como quedó constancia en el Foro Global de Skift celebrado en septiembre, donde la directora de Visit Iceland, Inga Hlín Pálsdóttir, aseguró que “ahora no es un gran problema, pero no es cuestión sólo de atraer turistas, sino también de ser sostenibles. El turismo es importante para los islandeses y estamos empezando a percibir que es la mayor industria y que tenemos que ser cuidadosos a la hora de tratarla, pero también con nuestro estilo de vida y con la sostenibilidad de nuestro entorno natural”.

Los destinos más populares, según publicó HOSTELTUR noticias de turismo en ‘Roma, París, Barcelona… ¿hartas del turismo?’, luchan por evitar sufrir las consecuencias del turismo masificado que está sufriendo Venecia, donde es más fácil encontrar una imitación de un bolso de Louis Vuitton que una barra de pan.

El pasado mes de septiembre aumentaron las protestas en Venecia contra los grandes cruceros, y en noviembre los residentes se manifestaron para protestar por la pérdida dramática de población, la llegada de grandes cruceros y la rápida caída de la calidad de vida. La turismofobia va a más también en destinos españoles como Barcelona o Palma de Mallorca (‘Turismofobia: un relato que va a más’).

Medidas adoptadas

Pero no está todo perdido, ya que varios destinos están afrontando sus retos desde diferentes puntos de vista. Parte de la solución ante la masificación y las consecuencias negativas del turismo es una política de redirigir a los viajeros fuera del centro de la ciudad a las afueras y a barrios menos conocidos.

En los últimos años Nueva York ha equilibrado su afluencia de turistas poniendo en marcha una estrategia de cinco distritos que lleva a los visitantes de Manhattan a Queens y Brooklyn, donde no habrían puesto un pie hace 10 años. Es una válvula de escape que diversifica la riqueza que genera el turismo y su carácter disruptivo por toda la ciudad. NYC & Company lo ha logrado lanzando contenidos atractivos y asociándose con miembros de la comunidad, muchos de los cuales le han ayudado revitalizando espacios públicos en toda la Gran Manzana.

Y aunque la mayoría de los alojamientos de Airbnb se encuentra en los barrios más populares, ha jugado un importante papel para atraer a los turistas a nuevos barrios y demostrando a los hoteleros que los pequeños establecimientos en distritos hasta entonces ignorados puede ser una buena idea después de todo.

En Barcelona la moratoria promovida por Ada Colau ha sido aprobada por un justo margen. Esta medida, más reactiva que prescriptiva, es la respuesta a lo que vienen pidiendo los residentes en los últimos años.

Fuente: hosteltur.com

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