Más de 40 artistas revisan el arte contemporáneo en la galería Odalys

“Modernidad, sin interrupción” permanecerá abierta al público en la galería Odalys de Madrid, hasta el 4 de marzo de 2023.


Los nombres de artistas fundamentales en el desarrollo del arte contemporáneo, creadores que marcaron el rumbo de las artes, que descubrieron novedosas formas de representación, se dan cita en la exposición “Modernidad, sin interrupción”, que la galería Odalys de Madrid inauguró el sábado 24 de septiembre.

Con la curaduría del teórico y crítico de arte madrileño Alfonso de la Torre, la muestra lleva por subtítulo “De Kandinsky a Schnabel”, como reafirmación de su carácter revisionista y de los muchos caminos formales y discursivos con los que el arte contemporáneo se ha desarrollado, siempre en consonancia con su tiempo.

Obras de creadores como Kandinsky, Liu Bolin, Carmelo Arden Quin, Banksy, Miguel Berrocal, Liu Bolin. Fernando Botero, Agustín Cárdenas, Mario Carreño, Marc Chagall, Christo y Jeanne-Claude, Carlos Cruz-Diez, Salvador Dalí, Sérgio De Camargo, Sonia Delaunay y André Derain se pueden apreciar en Modernidad, sin interrupción. Pero el recorrido no llega hasta ahí, pues lo completan las propuestas de Jean Dubuffet, Marisol Escobar, Gego, Karl Gerstner, Albert Gleizes, Fernand Léger, Gerd Leufert, Baltasar Lobo, Aristide Maillol, Man Ray, Joan Miró, Vik Muniz, Max Papart, Pablo Picasso, Serge Poliakoff, Arnaldo Pomodoro, Hans Richter, Auguste Rodin, Mimmo Rotella, Nicolas Schöffer, Jesús Rafael Soto, Antoni Tàpies, Ernest Trova, Manolo Valdés, Victor Vasarely, Andy Warhol y Cornelis Zitman.

Escribe el curador Alfonso de la Torre: “En esta exposición se encuentra la complejidad de formas diversas del pensar, pinturas, dibujos y esculturas tal una panoplia de visiones imaginantes que, transgrediendo-trascendiendo, otorgan el poder de expandir las limitaciones de la visión, yendo más allá de las formas consabidas. Contemplando ahora ciertas obras -veamos las expuestas de Lobo o Maillol como ejemplos-, encontramos creadores intentando desvelar el secreto bajo la superficie de la máscara. Entre lo cercano y lo lejano, es un complejo ejercicio realizado por estos artistas capaces de desplazarse hacia los límites a la búsqueda de otras formas en el afuera, de tal manera que podría decirse: modernidad y abismo, o también reflexionar cómo nos hallamos frente a ejercicios formales que muestran un feral y gozoso extrañamiento, arriesgándose en tal fuera de sí (al cabo, no olvidemos, exilio versus estancia)”. “Coinciden estos artistas en lo que ha sido una nota común del arte de nuestro tiempo: el fin del empeño en producir el encuentro con un objeto exterior a imitar, o bien a interpretar, de tal forma que, sin eludir inquietar la visión, proponen los creadores reflexionar en torno a las circunstancias del propio objeto artístico. Así puede comprenderse la exposición, esta aspiración a la modernidad -sin interrupción dijimos- como una indomable anomalía”.

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