Los aviones de energía solar podrían ser viables

Hay muchos prototipos de aviones que funcionan únicamente con energía solar. Se pueden utilizar para la gestión de desastres y la introducción de Internet en zonas aisladas del mundo, pero sobre todo sus tecnologías pueden ser de gran utilidad en la lucha contra el calentamiento global.

El último informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) reveló que es necesario reconsiderar nuestro impacto en el medio ambiente. El cambio debe ocurrir de muchas maneras, incluidas las emisiones de gases de efecto invernadero, no solo comprando un auto eléctrico o ir autobús o bicicleta, sino también reduciendo el número de aviones. Los aviones generan 2,5% de emisiones de CO2 en todo el mundo. Es un problema que debemos afrontar.

En consecuencia, España tiene previsto prohibir los vuelos nacionales a los que se puede llegar en menos de dos horas y media en tren, como hizo Francia. Pero, ¿podemos tener vuelos verdes? La investigación está en curso, con varios intentos de diseñar aviones libres de emisiones. Aunque la tecnología aún está lejos de ser implementada en vuelos comerciales, puede tener otras aplicaciones directas.

Internet en todas partes

La primera idea de Facebook y Google fue construir un dron que pudiera volar durante mucho tiempo y conseguir que la conexión a Internet llegara lugares del planeta donde no hay infraestructura. El secreto para darle mucha autonomía está en los paneles solares. El panel no solo proporciona la energía necesaria durante el día, sino que también carga la batería para continuar el vuelo nocturno, lo que le permite volar durante varios meses.

Para lograr esto, el avión debe tener un área grande para acomodar los paneles solares, pero ser lo suficientemente liviano como para requerir menos energía para levantarlo. Facebook construyó un avión más grande que un Boeing 737 pero más liviano que un auto e hizo su primer vuelo en 2016. Pero unos años después, debido a problemas técnicos, la empresa abandonó el proyecto.

Google siguió la misma suerte y quiso construir un globo aerostático, su objetivo era llevar Internet a áreas remotas, pero fracasaron y abandonaron el proyecto a principios de 2021.

Mientras tanto, Airbus tiene un vehículo, el Zephyr que es un “pseudosatélite de gran altitud” que sube hasta la estratosfera, vuela a 70.000 pies de altura (21.336 metros), de forma que no interfiere con el tráfico aéreo ni está expuesto a las inclemencias del tiempo meteorológico.

Pero como la estratosfera no es un entorno para las personas, el Zephyr no está tripulado. Mide 25 metros y pesa 75 kg y ha volado durante casi 26 días continuos. La empresa presume que su vehículo puede quedar fijo sobre un punto concreto de la tierra al igual que un satélite geoestacionario, mientras que es tan fácil de maniobrar como un avión normal. También es más económico de lanzar y mantener, ya que es menos costoso que los satélites de uso común.

La vuelta al mundo… en 17 etapas

¿Es posible crear un avión solar tripulado? Esto lo propusieron Bertrand Piccard y André Borschberg cuando crearon Solar Impulse. Su misión era dar la vuelta al mundo en un avión solar. Nuevamente, lo importante era construir un avión grande y de bajo peso. Como resultado, construyeron un avión con una envergadura de 71,9 metros, aproximadamente igual al Airbus A380 (el avión comercial más grande) de 71,8 metros.

El 26 de julio de 2016, Piccard y Borschberg lograron sus objetivos. Es decir, recorríeron más de 50.000 km sin gasolina, lo hicieron en 17 etapas y se turnaron para volar el avión, en el que solo podía estar una persona. En el proceso, rompieron muchos récords de aviación. Hicieron el vuelo monoplaza más largo que duró casi cinco días en etapas en Nagoya, Japón, Hawái y Estados Unidos. Incluso el vuelo solar más largo, el primer vuelo nocturno sobre el sol, el primer vuelo entre dos continentes, etc. han establecido ocho récords, y 11 más están esperando aprobación.

Por un mundo más limpio

Sin embargo, el éxito real de Solar Impulse no se puede medir con records, además de los números, el vuelo sirvió para dar lecciones al mundo. Gracias a un ambicioso programa, llamaron la atención sobre el calentamiento global y aparecieron en la COP21 en 2015. Su mensaje sigue siendo relevante en el sitio web: “el cambio climático no es un problema caro que requiera grandes sacrificios económicos y de costumbres, sino una oportunidad única”.

En 2019 la empresa Skydweller adquirió el proyecto Solar Impulse y que pretende volver a los vuelos no tripulados. Por supuesto, la gente necesita comer ir al baño, dormir, etc, además de ocupar espacio y hacer que el avión sea más pesado. Por lo que Skydweller se centra en desarrollar los sistemas informáticos necesarios para que sus aviones no necesiten tripulación.

Se espera que las aeronaves que funcionan con energía solar sean más útiles sin tripulación que con ella. . La industria militar está muy interesada en el potencial de estos aviones para el espionaje, ya que son muy silenciosos. También ayuda a detectar desastres naturales como derrames de petróleo e incendios forestales y a gestionar las fronteras.

Falta mucho para tomar un avión solar que nos lleve a un lugar de vacaciones. Pero la investigación y el desarrollo de diferentes prototipos, tripulados o no, es fundamental para reducir nuestra huella de carbono y mejorar nuestra calidad de vida.

De diseñar un avión tripulado a poder incluir pasajeros hay un trecho. No se trata solo de que el avión sea más grande y admita más peso: la cabina del Solar Impulse no está presurizada ni tiene calefacción, de forma que se necesita oxígeno al superar cierta altitud, además de ropa aislante. El asiento sirve de cama, cuarto de baño y esterilla para hacer ejercicio, algo de lo que sus creadores se atreven a presumir como “mínimo peso con todas las comodidades del hogar”.

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