El vaticinio del último hombre que pisó la Luna está más cerca de cumplirse 50 años después

«Regresaremos». Eugene Cernan, comandante del Apolo 17, estaba convencido de que el ser humano volvería a dejar huella en nuestro satélite. El aniversario de su hazaña coincide con el regreso de la nave Orion, primer paso para que sus palabras se hagan realidad


Hoy domingo, la cápsula Orion de la NASA regresará a la Tierra tras un viaje de tres semanas alrededor de la Luna. La nave no tripulada forma parte de la misión Artemis I, una gran prueba sin tripulación para llevar a una mujer y a una persona no blanca a la Luna en 2025. Amerizará en el Pacífico el mismo día que, hace 50 años, la humanidad aterrizaba por última vez en la Luna. Desde el Apolo 17 nadie ha vuelto a dejar huella en la superficie lunar. Los recortes presupuestarios de las siguientes administraciones estadounidenses lo hicieron imposible.

La tripulación del Apolo 17 estaba formada por el comandante Eugene Cernan (1934-2017), el piloto del módulo de comando Ronald Evans (1933 – 7 1990) y el piloto del módulo lunar Harrison ‘Jack’ Schmitt (1935), geólogo entrenado para volar al espacio.

La misión despegó pasada la medianoche del 7 de diciembre de 1972 a bordo de un cohete Saturno V que convirtió la noche en día. Cuatro días después, el 11 de diciembre, Evans orbitaba la Luna, mientras Schmitt y Cernan aterrizaban el módulo lunar Challenger con gran pericia en un estrecho valle llamado Taurus-Littrow, a solo 100 metros del punto exacto previsto y sin ningún problema. Cernan comunicó a Houston que les quedaba poco combustible, pero era una falsa alarma: solo se había consumido la mitad del que disponían para el descenso.

Los dos astronautas pasaron siete horas durante tres días consecutivos explorando los cráteres y las rocas del paisaje lunar. Condujeron su rover lunar -incluso tuvieron que fabricar un guardabarros nuevo con mapas y cinta adhesiva tras un pequeño accidente con un martillo-, realizaron experimentos científicos y recolectaron más de cien kilos de rocas que, entre otras cosas, permitirían a los científicos deducir que el material volcánico se originó en la Luna. Una de las últimas muestras sin sellar, recolectada en la zona oscura de la Luna, se abrió el pasado marzo. Pero para el público en general, la aportación más recordada sería una icónica fotografía de la Tierra, la ‘canica azul’, tomada a 45.000 km de distancia.

El destino del hombre del mañana

Antes de concluir el tercer y último paseo lunar, Cernan dijo: «El desafío de Estados Unidos de hoy ha forjado el destino del hombre del mañana». Y añadió: «Cuando dejemos la Luna, nos iremos como vinimos y, si Dios quiere, como regresaremos, con paz y esperanza para toda la humanidad». El comandante se arrodilló y grabó las iniciales de su hija en el polvo lunar antes de decir adiós a la Luna. La cápsula que llevaba a los astronautas amerizó en el Océano Pacífico el 19 de diciembre, poniendo fin al programa Apolo.

Las palabras de Cernan no son tan famosas como las de Neil Armstrong en julio de 1969, pero hoy cobran más sentido que nunca. Estaba convencido de que la exploración lunar continuaría. «Volveremos (a la Luna) para estar tres, seis meses… Y viviremos y trabajaremos en Marte. Es muy probable que colonicemos Marte. Lo podríamos hacer perfectamente. ¿Qué hay imposible hoy?», pronosticaba en una entrevista concedida a este periódico en 2009. «No voy a ser el último que la pise… En 2015, 2018 o 2025, eso es lo de menos. Lo importante es que ocurrirá», vaticinaba.

A tan solo unas horas de su amerizaje, también en el Pacífico, la misión Artemis I, hasta ahora exitosa, está a punto de convertirse en el primer paso para cumplir la predicción del último hombre que pisó la Luna.

elmundoalinstante.com

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