Esta es la mínima tecnología para sobrevivir en un bunker

Lo que los expertos recomiendan en caso de emergencia.


Con los expertos analizando el resultado de una guerra nuclear entre Rusia y la OTAN y los fantasmas de Chernóbil en la mente de muchos, las palabras búnker, refugio y apagón vuelven a ser habituales. ¿Cuáles son los gadgets más adecuados para un búnker o refugio?

Lo primero que distinguen los expertos es la diferencia entre ambos. Mientras un búnker es una construcción destinada específicamente a servir de refugio ante una amenaza (y generalmente ubicada bajo tierra), un refugio es un sitio adaptado para este tipo de circunstancias. El hecho de que un búnker sea habitualmente bajo tierra dificulta mucho dos aspectos fundamentales: el acceso a comunicación y a energía.

En el primer apartado, una red wifi subterránea será casi imposible para la mayoría de los presupuestos y depender de cables exteriores y del funcionamiento de estos servicios en tiempos de crisis, lo hace aún más complejo. Lo más recomendable, aun dependiendo de una antena exterior, es un equipo HF de radio aficionado, que permitirá comunicarse en caso de emergencia y recibir noticias.

En cuanto a la energía, depender de baterías que precisan combustible, en un espacio cerrado, no es aconsejable. Una de las mejores opciones son las baterías que se recargan con electricidad, pero destinadas a hogares, como la Generac PWRcell o la más conocida Powerwall de Tesla. Ambas son capaces de proporcionar hasta 18 kilovatios hora, durante un día seguido. Teniendo en cuenta que un hogar español consume, en promedio unos 10 kilovatios hora y en un búnker no dependemos de muchos de los electrodomésticos que más consumen, el rendimiento de este tipo de baterías puede alargarse hasta por una semana. Sobre todo, si contamos con luces led para iluminación (pueden permanecer encendidas más de 10.000 horas seguidas), evitamos nevera, lavarropas y la comida caliente se hace mediante un hervidor (los hay con capacidad de hasta 20 litros). Usar agua hirviendo para cocinar reduce los humos que puede producir cualquier otro tipo de cocina, humo que no puede escapar del búnker.Esto nos lleva al último de los elementos básicos: un purificador de aire. Este dispositivo sirve dos propósitos, por un lado, evita la acumulación de dióxido de carbono producida por quienes se encuentran en el interior. Y por otro evita que entren partículas tóxicas del exterior, sobre todo si hablamos de los filtros conocidos como NBC siglas en inglés de nuclear, biológico y químico. Aquí los precios pueden oscilar entre unos 300 euros para un filtro de aire convencional (con filtro HEPA) hasta más de 5.000 euros para uno NBC instalado bajo tierra.

elmundoalinstante.com

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