Líneas de cruceros miembros de CLIA prolongan voluntariamente suspensión de operaciones en Estados Unidos

Pese a que autoridad sanitaria inició nueva fase de Orden de Navegación Condicional


La Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA), que representa el 95% de la capacidad mundial de cruceros oceánicos, anunció que sus miembros mantendrán la actual suspensión voluntaria de las operaciones de cruceros en Estados Unidos hasta el 31 de diciembre de 2020, y que sus miembros utilizarán el resto del año para prepararse para la aplicación de amplias medidas para abordar la prevención del Covid-19 con la orientación de expertos externos en salud pública y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de dicho país (CDC).

Cabe recordar que los CDCs habían dispuesto una Orden de No Navegar a partir del 14 de marzo hasta el 30 de octubre de 2020 que suspendió las operaciones de pasajeros de cruceros en los Estados Unidos. Sin embargo, tras una consulta sobre cuestiones específicas relativas a protocolos y procedimientos para proteger la salud pública, los CDCs determinaron a partir del 30 de octubre el inicio de la Orden de Navegación Condicional, introduciendo un enfoque por fases para la reanudación de los cruceros de pasajeros.

Sin embargo, en una declaración la CLIA señaló que a medida que continúan planificando un retorno gradual y altamente controlado de las operaciones de cruceros en los Estados Unidos, sus miembros se comprometen a implementar medidas estrictas para abordar la prevención del Covid-19, incluyendo pruebas al 100% de los pasajeros y la tripulación, ampliación de las capacidades médicas a bordo y pruebas de navegación, entre muchas otras. “Compartimos un objetivo común con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos para proteger la salud pública, que ha sido afirmado y reafirmado de manera consistente a lo largo de la respuesta de la industria a la pandemia global”, afirma la Asociación.

Por ello, la Asociación agrega que sus miembros acordaron extender su actual suspensión de las operaciones en Estados Unidos hasta el 31 de diciembre. “Esta acción proporcionará tiempo adicional para alinear la extensa preparación de protocolos de salud de la industria con los requisitos de implementación bajo el Marco de los CDC para la Navegación Condicional y los Requisitos de Prueba de Fase Inicial Covid-19 para la Protección de la Tripulación.

Igualmente, CLIA reconoció “el impacto devastador” que la pandemia continúa teniendo en los 421.000 estadounidenses cuyos medios de vida están conectados directamente con las operaciones de los cruceros. Según el documento, la industria de los cruceros es una arteria económica vital en los Estados Unidos, que genera más de US$53.000 millones en actividad económica anual. “Cada día sin operaciones de cruceros resulta en la pérdida de casi 1.000 empleos estadounidenses. Desde mediados de marzo hasta hoy, se estima que la suspensión de las operaciones de cruceros ha resultado en una pérdida de más de US$25.000 millones en actividad económica y más de 164.000 empleos estadounidenses”.

Además, en la declaración se sostiene que en casi los ocho meses que las operaciones de cruceros en los Estados Unidos han sido suspendidas, los miembros de CLIA “han sido diligentes en la planificación y el desarrollo de protocolos rigurosos en el interés de la salud y la seguridad de los pasajeros, la tripulación y las comunidades que las líneas de cruceros sirven”.

Criterio de los CDCs

Para la CDC los brotes de enfermedades infecciosas, entre ellas el Covid-19, pueden ocurrir en los cruceros porque las personas pasan tiempo cerca y con viajeros de muchos países. Las pruebas científicas actuales sugieren que los cruceros plantean un mayor riesgo de transmisión de Coivd-19 que otros entornos debido a la alta densidad de población a bordo de los buques, que suelen estar más densamente poblados que las ciudades o la mayoría de las demás situaciones de vida. Si bien este es un factor que contribuye, los datos de vigilancia de los CDC muestran que la drástica disminución de la población a bordo sin medidas de mitigación adicionales no pone fin a la transmisión.

Otros factores que probablemente contribuyen a la transmisión a bordo son la vida y el trabajo de la tripulación en un entorno parcialmente cerrado en el que el distanciamiento social puede resultar difícil, incluso con un número limitado de personas. Además, las enfermedades leves y las infecciones asintomáticas dificultan la detección de casos y las prácticas de aislamiento y cuarentena.

Mundo Marítimo

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