Cómo disfrutar de un crucero sin subir ni un gramo de peso

¿Es posible volver de un crucero con menos peso? Claro que sí, siempre que haya voluntad de comer más saludable y realizar ejercicios


Uno de los temores más frecuentes antes de contratar un crucero es el miedo a aumentar de peso. Sabemos que es difícil resistir a la tentación de la generosa gastronomía y sobre todo de los buffets, así como de la variada gama de bebidas alcohólicas y cócteles.

Aunque cueste creerlo, es sencillo realizar un crucero y regresar a casa con una mejor figura, sin esos kilos de más que rondaban como fantasmas amenazantes.

Para ello se necesita un poco de fuerza de voluntad, y muchas ganas de pasarla bien. Porque para disfrutar no es necesario hacer grandes sacrificios.

Comer saludable

Muchas personas dirán que la mejor forma de evitar el exceso de comida es rechazar el buffet. Es un error. La clave está en ser moderado y en realizar una elección saludable de los alimentos.

Con el plato en la mano, es cuestión de elegir más verduras, pocos carbohidratos, evitar las salsas y las frituras, y tener preferencia por alimentos que no hayan estado recalentados.

Las porciones no tienen por qué imitar a una pirámide azteca. Es mejor servirse dos veces, como un entrante con una selección de quesos o embutidos o alguna ensalada, y luego una carne con guarnición. Y el postre, mejor compartirlo.

Si se elige un menú a la carta, siempre tienen opciones más livianas, con una predominancia de los productos frescos y naturales.

Las bebidas

Que haya que pagar por las bebidas alcohólicas es una manera de evitar su consumo excesivo. En caso de haber adquirido un cupón la sugerencia es compartirlo con la pareja o amigos (este gesto generoso es una buena opción para conocer gente).

Dada la gran cantidad de azúcar de los cócteles, además de la moderación en su consumo, esta preparación puede reemplazar al postre.

Hay que tratar de reducir las bebidas azucaradas por zumos naturales, y en caso de tener sed, no hay mejor solución que el agua.

Actividades en el crucero

Muchos cruceros son como parques de atracciones. Y varias de ellas sirven para ejercitar el cuerpo. Por ejemplo, la bicicleta aérea Sky Ride de los cruceros de Carnival, el simulador de surf Flow Rider en los de Royal Caribbean o las paredes para realizar escaladas en la flota de Norwegian Cruise Line.

Incluso los toboganes de agua sirven para ejercitarse. Por supuesto que no al deslizarse, sino al subir más y más escalones hasta llegar a la cima de la plataforma.

Deportes a bordo

En todos los barcos de tamaño medio a grande hay sectores para practicar deportes: puede ser baloncesto, voley, pádel, boxeo o fútbol sala. Hay que consultar con los monitores para saber si se organizan mini campeonatos entre los pasajeros.

En las piscinas quizás sea complicado poder nadar con tranquilidad, pero sí es posible participar de las clases de ejercicios en el agua, que ayudan a quemar muchas calorías.

En todos los cruceros hay gimnasios con máquinas para ejercicios cardiovasculares o para realizar spinning. También hay clases dirigidas y actividades como step, zumba, stretching, etcétera.

En los cruceros se puede salir a correr. No solo en las cintas sinfín del gimnasio, sino a lo largo de las cubiertas: en la clase Oasis de Royal Caribbean hay amplias pistas semicubiertas en el nivel 5, de alrededor de 800 metros. Además, están alejados de las zonas de mayor concurriencia y protegidas del sol y del viento.

En los cruceros más pequeños, que realizan escalas en costas o islas, se ofrecen salidas en kayak o inmersiones con snorkel, otra manera de que el agua ayude a mantener la figura.

Caminar, caminar y caminar

Si es posible correr dentro del crucero, mucho más fácil es caminar. En un crucero que tiene entre 200 y 300 metros de largo, con 10 a 15 pisos de alto, hay mucho para conocer y descubrir.

Se trata de pasear como quien lo hace por una ciudad, mejor si es a un ritmo intenso.

A bordo, en vez de usar los ascensores, mejor subir y bajar por las escaleras cada vez que se quiera cambiar de cubierta.

Y en las escalas, evitar las excursiones que recorren las calles en un bus o una furgoneta: la mejor manera de conocer un destino es caminando, atentos a los detalles y la cultura de cada lugar.

En varias escalas, sobre todo entre los cruceros fluviales, se suelen ofrecer bicicletas para recorrer los alrededores o incluso caballos para los que quieran una conexión con la naturaleza.

cerodosbe.com

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