Qué hacer el último día de un crucero

Todo el mundo quiere exprimir a fondo el último día, pero también conviene seguir estos consejos para tener un buen regreso a casa

JUAN PEDRO CHUET-MISSÉ

Todo tiene un final, y los cruceros no son la excepción. La última jornada es el día en que todo el mundo quiere aprovechar a realizar las compras postergadas, probar las atracciones que quedaron en el tintero y degustar esos platos que no habían sido tenidos en cuenta.

Pero hay que tomarse un par de horas en organizarse para el desembarco y otras tareas pendientes, que si se dejan para último momento, lo más probable es que se termine preso del agobio.

Información sobre el desembarco

Se supone que la compañía de cruceros deja un formulario con los horarios para desembarcar y los pasos a seguir en el proceso. En caso de que no se haya recibido hay que pasar por la mesa de atención al cliente (o sea, el guest service) donde los detallarán. 

Aunque uno sea un crucerista experto hay que repasar las instrucciones, que pueden cambiar de viaje en viaje.

Si el horario de desembarque choca con las prisas para tomar el vuelo de regreso conviene gestionar cuanto antes un cambio en el servicio de atención al cliente

Cada pasajero tendrá asignadas unas etiquetas para el equipaje, clasificadas por colores o números, para organizar el desembarco. Si el calendario asignado pone en apuros el horario para tomar el avión de regreso hay que consultar con la mesa de atención al cliente para solicitar un cambio.

Hay que evitar dejar los trámites del desembarco a último momento.

Lo sugerido es realizar estos trámites por la mañana, si es posible antes de ir a desayunar. Las colas que hay por la tarde pueden ser infernales.

Reservar un crucero futuro

El entusiasmo que un pasajero puede tener en un crucero es el anzuelo que tienen las navieras para seducir para viajes futuros.

Los cruceros suelen ofrecer interesantes descuentos si se reserva un viaje a bordo, pero es posible que el día del desembarco esta oficina esté cerrada, por ello si realmente hay un interés lo mejor es realizar la reserva en el último día.

Si se quiere reservar un crucero futuro, es posible que la oficina de ventas esté cerrada el día del desembarco

En algunas compañías como Carnival este trámite no es necesario, se puede gestionar una vez que el pasajero llegó a su casa.

Verificar los gastos

Hay que guardar los tickets de todas las compras y hacer un ejercicio de memoria para recordar todos los gastos hechos, no solo en las tiendas o los bares, sino en otros espacios como las terrazas, la piscina o en el teatro.

Al momento de pagar la factura de los gastos hay que mirarlos con lupa y verificar de que no haya errores. En caso de detectar alguno cabe reclamarlo en el servicio de atención al cliente.

Compras

Las tiendas de un barco, en las últimas horas del último día, parecen una avenida comercial en vísperas de las fiestas de Navidad.

Muchas marcas de lujo tienen tiendas propias en los barcos de cruceros.

Un punto positivo es que muchas tiendas suelen ofrecer interesantes descuentos. El negativo es que por ahorrar unos euros se pierda tiempo entre los aparadores cuando se podría estar tomando sol o disfrutando de alguna atracción.

Casino

Los apasionados por los juegos de azar suelen tener en su bolsillo varias fichas de casino que compraron el primer día, y que entre pérdidas y ganancias siguen en su poder.

Las tiendas de un crucero en el último día parecen la avenida comercial en vísperas de Navidad

Si bien los casinos dicen que están abiertos hasta tarde, es posible que no especifiquen el horario. Y lo más probable es que el día del desembarco sus puertas estén cerradas.

Por ello en la última jornada, más que despilfarrar las ganancias obtenidas, es mejor pasar por caja y convertir esas fichas en dinero. Sino quedarán como un recuerdo, porque servir, no servirán para nada.

Equipaje

A nadie le gusta tener que armar la maleta para volver a tierra firme, pero a todos les llega el momento.

Dado que en muchas compañías la maleta se debe dejar en el pasillo la noche anterior para que sea despachada por el personal, lo mejor es dejarla preparada por la mañana anterior, separar la ropa para la noche y el día siguiente, apartar algunos enseres de higiene y tocador, y sacarse el problema de encima.

Hay que tener el equipaje preparado para un desembarco más organizado.

Tener que organizar el equipaje por la noche, bajo los efectos del cansancio, el sopor de la cena y el alcohol no es muy agradable. Y menos cuando el resto de los pasajeros están en plan de despedidas o de realizar los últimos brindis.

Reconocer a los tripulantes

Las propinas ya están incluidas en el precio del billete, pero tampoco es mala idea tener una cuota extra de generosidad y tomarse unos minutos para darle un reconocimiento a los tripulantes que hicieron el viaje más agradable.

Un gesto que no cuesta nada es indicar, en las encuestas que deja la naviera, el nombre y el cargo de aquellos trabajadores de los cuales uno quiere destacar su trabajo. A ellos les servirá para ganar bonus y como un empuje para su promoción.

Check-in del vuelo

Al menos 24 horas antes de tomar el vuelo de regreso ya se puede hacer el check-in. Cuanto antes se realice, mejor; porque gestionarlo en medio del desembarco es un dolor de cabeza.

La última noche es la ocasión para despedirse de los compañeros de viaje, pero hay que recordar de tener los datos de contacto bien guardados

Es posible que haya que guardar algunos megas del paquete de internet que se haya contratado para realizar ese trámite. O en todo caso, se sugiere tomarse unos minutos para ir a la sala de ordenadores, tener asignados los asientos e imprimir el billete electrónico.

El trámite del check-in del vuelo se puede hacer con calma el último día.

Las últimas horas

Si ya se realizaron todos los trámites para el desembarco, la posible reserva de un crucero, las compras pendientes, se verificaron los gastos y la maleta esta bien armada, solo queda disfrutar.

La última noche es la ocasión para despedirse de los compañeros de viaje, tener bien apuntados los contactos y las forma de contacto (por móvil o redes sociales), y realizar algún tipo de ceremonia de despedida, como un último baño en el jacuzzi, una copa de champagne en la cubierta bajo las estrellas, o lo que dicta la imaginación.

Si no se hace en esa oportunidad, al otro día ya es tarde. Recordemos que no hay nada más inútil que el arrepentimiento.

Fuente: Cerodosbe

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