En artículos anteriores me he referido a este interesante tema, el cual ha sido materia de varios coloquios de la Organización Mundial del Turismo en los cuales se ha buscado destacar la contribución social que puede conllevar el desarrollo de la actividad turística más allá de la recreación de las personas y los beneficios económicos de los países y los empresarios.

La pobreza es un tema complejo que a mi juicio debe ser abordado objetivamente y no populistamente, lo importante no es quitarles a unos para darle a otros, sino procurar de una manera estructurada que las personas de menores recursos tengan acceso a la capacitación para el trabajo y se puedan incorporar a actividades productivas, bien como trabajadores, emprendedores o prestadores de servicios.

El turismo tiene la virtud de generar inversión moderada y mucho empleo, además, en las comunidades que se desarrollan a través del turismo hay siempre la posibilidad de que los pobladores puedan convertirse en proveedores de bienes y servicios para los nuevos negocios de alojamiento, recreación, alimentación y transporte. Aquí tienen papel protagónico los Gobiernos Regionales, las Autoridades Ambientales, Laborales y Turísticas, y los Municipios, generando condiciones de ordenamiento, zonificación, seguridad, capacitación, financiamiento, incentivos, y otros aspectos de su competencia, para que las empresas y personas se estimulen a invertir y emprender dentro de los estados y municipios, generando de esta forma empleo, producción local y valor agregado.

También las empresas tienen una gran responsabilidad en este tema, ya que en la medida de que desarrollen responsabilidad social y generen capacitación y apoyo a las actividades comunitarias, estarán promoviendo la incorporación de personas a actividades económicas o sociales que les generen un sustento. Pongamos un ejemplo: Un hotel puede promover capacitación en materia de alimentación y bebidas, dando talleres de cocina, coctelería, atención al cliente, ama de llaves, etc., otorgando certificados y brindando oportunidades a los más destacados, aunque sea en alta temporada, de esta forma ya estarían abriendo el camino para la incorporación de personas al trabajo, y algo muy importante, creando incentivos para que la gente de la comunidad no migre hacia las grandes ciudades, que es otro de los problemas sociales derivados del subdesarrollo y la pobreza.

En la medida de que un Municipio elabore su plan de desarrollo urbano local (PDUL), basado en el turismo como una de las vocaciones principales de la comunidad, y este plan se constituya en una verdadera iniciativa para que el mismo salga adelante y en una motivación para los inversionistas locales, pobladores e inversionistas foráneos, entonces habrá posibilidades ciertas para que la juventud de ese territorio, se incorpore a alguna de las varias y diversas actividades que se reúnen en el turismo.

El turismo genera, como ninguna otra actividad económica, una cadena de suministros muy heterogénea, que va desde la provisión de mano de obra calificada y no calificada, hasta el abastecimiento de alimentos, tecnología, repuestos, transporte, mobiliario, flores, elementos decorativos, uniformes, artículos de oficina, guías de turismo, etc., pudiendo los comerciantes locales y los emprendedores convertirse en suplidores de las empresas turísticas, creando de esta forma un efecto multiplicador que finalmente facilitará la incorporación de muchos pobladores a la misma y consecuencialmente les ayudará a mejorar su condición económica.

El Plan Estratégico de Desarrollo Sostenible del Turismo que se impulse entre la Autoridad Turística Nacional y el Sector Privado Turístico, debe contemplar entre sus objetivos la -Contribución a la Disminución de la Pobreza-, y debe propender el apoyo y la motivación suficiente a los Municipios, para que, en los casos de que el turismo sea una de sus vocaciones primarias, dadas las condiciones naturales y culturales de la zona, se avoquen a la elaboración y ejecución de su Plan de Turismo Local (Armonizado con el PDUL), que les permita impulsar su economía, generar producción, estimular el emprendimiento y crear nuevas fuentes de trabajo a partir del mismo. Por supuesto que las autoridades municipales deberán asumir cabalmente su rol originario que los obliga a velar por los servicios básicos, seguridad, ornato, urbanismo, zonificación, señalamiento, cultura, paisajismo, tránsito local, y otras funciones otorgadas por la Ley Orgánica del Poder Municipal. Un municipio organizado y embellecido hará más fácil poner en valor los recursos naturales y culturales de la zona, que sin duda constituirán el atractivo turístico municipal.

En Venezuela existen 335 Municipios Autónomos, de los cuales casi el 50% tienen al turismo y la recreación como una de sus vocaciones locales, por estar aledaños al mar, lagos, ríos, montañas, parques nacionales o monumentos naturales tradicionalmente visitados por nacionales y extranjeros; si logramos que al menos 150 municipios se incorporen seriamente a la actividad turística local estaremos contribuyendo de forma importante a disminuir la pobreza en la nueva Venezuela que todos deseamos.

Sacar de la pobreza a una persona o a una familia significa que esta pueda contar con ingresos suficientes para tener acceso a los alimentos, habitación, transporte, educación, salud y otros servicios que le permitan vivir con dignidad, en condiciones higiénicas suficientes, y con seguridad. Esta nueva situación personal o familiar debe ser sostenible y basada en la capacitación, el trabajo y el crecimiento personal, para lo cual el Estado en sus diferentes niveles, y el sector productivo del país deben crear las condiciones, facilidades e incentivos suficientes. El turismo, como dije antes, es una excelente estrategia para lograr este cometido.

Willian J. Bracho

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