La Isla de Margarita, principal atractivo turístico del país, registró su afluencia de turistas más baja en su historia: 10% de visitantes. Esto, debido a la crisis que vive la nación y que ha mermado el flujo de viajantes a la isla.

En un trabajo especial del diario El País de España, se refleja la crisis que se vive en el sector en una de las islas caribeñas más prósperas en las temporadas vacacionales.

El chiste se torna agrio aun dicho con el gracioso acento cantado y que arrastra las erres que tienen los orientales en Venezuela. “De Margarita solo queda el mar, el garita también se fue“, bromea José Bermúdez, taxista de hace más de 20 años en la paradisíaca isla venezolana, que hasta hace unos años era uno de los principales destinos turísticos del Caribe. Es miércoles, uno de los días que el aeropuerto internacional tiene más movimiento: siete vuelos en todo el día. Comienza el día en la terminal aérea Santiago Mariño, pero Bermúdez y sus compañeros han llegado seis horas antes, de madrugada, para esperar a los potenciales clientes.

“Llegamos a esa hora para poder estar de primeros en la cola para agarrar pasajeros. Somos muchos taxistas y viene poca gente. En el aeropuerto hay cuatro líneas de taxis y ahora decidimos que dos trabajan un día y dos otro, para que todos tengan chance de llevar pasajeros“, explica el hombre de 46 años de edad, mientras toma una ancha y despejada avenida de Margarita para hacer la que será su única carrera del día.

Bermúdez cuenta que su papá quería que estudiara, pero a los 21 años le compraron un taxi y no dejó más el oficio. Eran otros tiempos. “Cuando comencé a trabajar en el aeropuerto, en temporada alta el supervisor de la línea nos decía a las cinco de la tarde que nos quedáramos porque a esa hora todavía faltaban 26 vuelos por llegar. Antes uno sí trabajaba“, dice impresionado de su propio recuerdo.

Agosto ha sido la temporada más deprimida en la isla en mucho tiempo. La grave crisis económica ha dado un fuerte coletazo al principal destino turístico de Venezuela, el que era el paseo fijo de las familias en las vacaciones escolares, de las que se regresaba con la piel tostada en playas azulísimas, las anécdotas del ferry abarrotado, los chocolates importados y el infaltable queso holandés, el llamado queso de bola margariteño, todo un clásico venezolano. En el último año solo han recibido la visita de 380.000 turistas, apenas un 10% del pico que tuvo en 2012. Hace apenas seis años, 3,2 millones de turistas visitaron una isla con poco menos de medio millón de pobladores y 20.000 camas de hotel. Para leer la nota completa haga click aquí.

Fuente: Caraota Digital

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