Según reza el dicho, nadie aprende por experiencia ajena y la actual situación en Cataluña parece confirmarlo. 

Un proceso plagado de irregularidades para justificar una decisión tomada a priori, ha creado una gran fractura en la sociedad catalana. El pasado domingo 1 de octubre se realizó un “referendo” violatorio de la constitución española. Este fue aprobado mediante una ley inconstitucional, votada por una mayoría simple de la Asamblea Catalana y no la mayoría calificada de dos terceras parte que exige la ley. El proceso transcurrió accidentadamente, sin registro de electores, votación múltiple por un mismo elector, urnas con votos ya marcados adentro, centros de votación con más votos que electores y un largo etcétera.

La descripción anterior parece ser sacada de algún proceso electoral venezolano, pero no, lo descrito corresponde a la comunidad autónoma de Cataluña., la cual está gobernada por una coalición de partidos independentistas, simpatizantes por cierto del Socialismo del Siglo XXI que impera en nuestras tierras. De hecho, el régimen venezolano ha sido el único en el ámbito mundial en reconocer y aupar el proceso separatista catalán. Independentismo y chavismo se dan la mano en esta aberración de populismo comunista.

El gobierno catalán había ofrecido declarar la independencia unilaterlamente transcurridas 48 horas del referendo. Parece que lo harán el martes 10, aunque la velocidad con la que se dan los acontecimientos y las primeras consecuencias del referendo ilegal puede que sirvan para retornar a la sensatez y legalidad. Antes de determinar la semana post-referendo ya se ven las consecuencias en el sector económico. Para el jueves 5 de octubre, los dos principales bancos catalanes, Caixa de Catalunya y Sabadel mudaron sus sedes administrativas fuera la comunidad. La planta de automóviles Peugeot, ubicada en Zaragoza, la cual exporta el 80% de su producción, dejó de usar el puerto de Barcelona para sus exportaciones mudándolas a Valencia. Empresas como Freixenet, Cordoniú, Catalana Occidente (la más grande compañía de seguros de la región) Seat automóviles, Laboratorios Oryzon , Gas Natural y muchas otras ya están en planes de mudanza ante la incertidumbre de la situación en Cataluña. Una economía que había tenido un crecimiento sostenido de alrededor del 10%, se vio desacelerado a apenas un 2% después del triunfo electoral de los independentistas en el 2016. Luego del referendo de este mes, todos dan por descontado que la comunidad autónoma tendrá un crecimiento negativo o lo que es lo mismo, un decrecimiento.

Barcelona, principal puerto de cruceros de Europa, ha sido hasta ahora, la ciudad que más turistas recibe en toda España, pero el futuro no parece prometedor. Ya la línea de cruceros TUI Cruises desvió tres de sus barcos a Valencia, American Airlines ha recomendado a sus viajeros con vuelos a Barcelona cambiar de destino, sin costo adicional ni pago de penalidad. Los hoteles han visto una importante caída en su ocupación, superior al 20% en algunos casos puntuales, promedian el 11% en el sector, las cancelaciones rondan el 19%. Tiendas y restaurantes empiezan a acusar una disminución en su facturación y de seguir los independentistas adelante con su proyecto, la situación empeorará.

Esperemos que prive la sensatez y el daño no sea tan grave, lamentablemente esa ideología política que en menos de 18 años terminó con la economía y turismo en Venezuela, ya empezó a destruir lo que hasta hace poco era una de las regiones más próspera de España. La gallina de los huevos de oro, parece que empieza a boquear.

Alberto Aristeguieta

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