El bosque de Artikutza, en Navarra, un paraíso para buscadores de setas. IÑIGO CIA GETTY IMAGES

Bosques, bodegas, miradores, caminos, festivales... 20 pistas para emocionantes escapadas por España

ISIDORO MERINO

Caminar entre helechos por la laurisilva tinerfeña, descubrir el nuevo museo de arte contemporáneo de Toledo, recoger setas en los bosques navarros, revivir las leyendas de un diminuto pueblo de Tarragona y celebrar los 25 años del Albaicín como patrimonio mundial. Veinte escapadas de fin de semana.

01 Un bosque

Ultzama y Orgi (Navarra)

Los robledales de Ultzama, Basaburúa y Artikutza, al norte de Navarra, son un paraíso para los buscadores de setas. Para regular la recolección se constituyó en 2007 el Parque Micológico Ultzama: 5.566 hectáreas de bosques donde existe un sistema de permisos diarios (siete euros) y buenas prácticas, que incluyen el empleo de cesta para que las esporas se cuelen y se siembren de nuevo y una cantidad máxima de setas recolectadas por persona y día. El parque ofrece aparcamiento y los servicios de un micólogo que examina si las setas recolectadas son o no comestibles. Se accede desde Lizaso, a 25 kilómetros de Pamplona. Desde ese mismo pueblo se entra igualmente al bosque de Orgi, un robledal de 80 hectáreas con paseos señalizados que sirvió de escenario de la pe­lícu­la Robin y Marian, dirigida por Richard Lester en 1976 y protagonizada por Audrey Hepburn y Sean Connery. Opciones de alojamiento son las seis ecocabañas sobre los árboles de Basoa Suites (entre 90 y 190 euros) o la casa rural Kaaño Etxea.

02 Un barrio

Albaicín (Granada)

El 17 de diciembre se cumplen 25 años del reconocimiento del Albaicín como patrimonio mundial por la Unesco, un aniversario que inspira el proyecto Albaicín-25, con propuestas como las rutas turísticas por el barrio guiadas por los vecinos. El Albaicín también figura en la ruta Granada Ciudad del Rock, con locales como Pata Palo (Naranjos, 2), La Porrona (plaza Larga, 4), donde se gestó el disco Omega, de Lagartija Nick y Enrique Morente, y la propia casa natal de Morente (cuesta de San Gregorio, 9). Otros rincones secretos de la ciudad por descubrir pueden ser la alhóndiga nazarí Corral del Carbón (Mariana Pineda, s/n); el Cuarto Real de Santo Domingo (plaza de los Campos, 6), un pequeño palacio del siglo XIII en el barrio del Realejo que fue residencia de la reina Aixa, la madre del rey Boabdil; la Casa de Zafra (Portería de la Concepción, 8), magnífico ejemplo de arquitectura doméstica nazarí que alberga el Centro de Interpretación del Albaicín, o el carmen de la Fundación Rodríguez-Acosta (Callejón Niño del Royo, 8), donde el estilo modernista convive con la arquitectura islámica.

03 Una curiosidad

Las encañizadas (Murcia)

Se conoce como encañizadas a una red laberíntica de cañas y escolleras de origen medieval que los pescadores murcianos colocaban en las golas (canales) que unen el Mar Menor y el Mediterráneo, una compleja trampa para los mújoles, doradas, lubinas y magres que van y vienen entre ambos mares para desovar. Hoy, de las cinco encañizadas que a comienzos del siglo XX existían en el Mar Menor (Ventorrillo, La Torre, El Charco, El Estacio y Marchamalo), solo sigue en funcionamiento la encañizada de La Torre, situada en el vértice norte de La Manga, junto al parque regional de los Arenales y Salinas de San Pedro del Pinatar. El sendero de Las Encañizadas, una ruta circular de unos 12 kilómetros que parte del paseo del Molino de Lopagán, recorre este espacio protegido, un ecosistema de 856 hectáreas entre los municipios de San Pedro y San Javier, con salineras donde anidan garzas reales, avocetas y flamencos, y un paisaje de dunas y playas semisalvajes. 

04 Un Panorama

Mirador de la Peña (El Hierro) 

Por el norte de la isla canaria de El Hierro se extiende el valle de El Golfo, una llanura volcánica de viñedos y frutales con forma de media luna que llega hasta el Atlántico. Un semicírculo de 25 kilómetros de diámetro resguardado de las nubes por riscos de más de 1.000 metros por los que antaño los pastores herreños se movían con soltura con la ayuda de una pértiga. Por el borde de este tajo vertical, producido por el colapso del cráter de un antiguo volcán hace más de 40.000 años, se reparte un rosario de vertiginosos miradores. Un arco que va del mirador de la Peña —proyectado por César Manrique—, en Guarazoca, al de Bascos, pasando por los miradores de Jinama e Izique, y por el del pico de Malpaso, que con sus 1.501 metros es la cota más alta de la isla.r

El meandro del Melero, donde el río Alagón traza una curva cerrada alrededor de la isla de Romerosa, en los límites de la provincia de Salamanca con la de Cáceres. JOSÉ MANUEL PERAL GETTY IMAGES

05 Un paisaje

Meandro de Melero (Salamanca y Cáceres)

Las agrestes montañas en los límites de Cáceres con las tierras salmantinas de Las Batuecas enmarcan la comarca extremeña de Las Hurdes, un abanico de valles punteados de alquerías como Asegur, Carabusino, El Gasco, Riomalo de Arriba, Las Herías, La Horcajada, La Batuequilla, El Cerezal o Las Mestas que conservan su tradicional arquitectura de piedra y pizarra. La Mancomunidad de Las Hurdes agrupa en su web una treintena de rutas senderistas que serpentean por parajes como el valle de los Tejos, en El Cerezal; el Chorro de la Miacera, en El Gasco, o panorámicas como el meandro del Melero, donde el río Alagón traza una curva cerrada alrededor de la isla de Romerosa, en los límites de la provincia de Salamanca con la de Cáceres (la mejor vista es la del mirador de La Antigua). Las Mestas cuenta con alojamientos rurales como la Hospedería Hurdes Reales o Las Cabañas de Mestas, y una de las mejores piscinas naturales de Extremadura, el Charco de la Olla.

06 Un sabor

Restaurante Lera (Zamora)

El otoño es la mejor época para degustar las recetas de Luis Alberto Lera, basadas en los productos de cercanía y las piezas cinegéticas de Tierra de Campos. Desde su restaurante en la localidad zamorana de Castro Verde de Campos, el chef propone un menú basado en escabeches, setas y potentes platos de caza elaborados con liebres, patos azulones, codornices, conejos de campo y cercetas, así como los pichones que se crían en los palomares de la zona. Los sabores montaraces del otoño también se disfrutan en restaurantes como Ca l’Enric, un antiguo hostal en La Vall de Bianya, en plena comarca de la Garrotxa (Girona), con una despensa que varía al ritmo de las estaciones y especialidades otoñales como las trufas negras o las becadas maduradas en faisandage, o La Lobita, el restaurante con una estrella Michelin y especializado en setas de temporada que Elena Lucas tiene en la localidad de Navaleno (Soria). 

07 Una playa

Campelo (Valdoviño, A Coruña)

Por el tramo de costa atlántica entre Valdoviño y Cedeira, en A Coruña, se reparten algunas de las playas más bonitas y salvajes de Galicia. Playas fotogénicas y de aguas bravías como la de Campelo, en la que los surfistas buscan su potente ola izquierda y los fotógrafos la mejor luz para retratar en la bajamar sus vistosos bolos rocosos y farallones; arenales como A Frouxeira o Vilarrube que se prestan a largos paseos junto a las dunas, o surferos como Rodo, en Pantín, con olas garantizadas 320 días al año y acantilados que lo protegen de los vientos laterales.

08 Un espacio natural

Humedal de Joyel y ría de Quejo (Cantabria)

El humedal de Joyel y la ría de Quejo constituyen, junto al resto de la reserva natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, una importante zona húmeda. Cada año en otoño llegan hasta aquí aves migratorias procedentes del norte y centro de Europa. El flujo comienza en septiembre, con la llegada de garzas y limícolas. En octubre y noviembre es el turno de colimbos, patos y gansos. Tres rutas señalizadas e ilustradas con paneles explicativos recorren marismas y conectan cinco miradores situados en posiciones estratégicas para contemplar la avifauna. El parque natural se extiende por 11 municipios y recoge los humedales formados por los ríos Clarín, Asón, Limpias y Roda, que confluyen en la ría de Treto, entre Santoña y Laredo. Junto a la playa de Berria, la Posada de las Garzas ofrece alojamiento en el corazón de la reserva, donde los movimientos mareales crean un paisaje en continua transformación.

09 Un paseo

Sendero del Bosque Encantado (Tenerife)

Las húmedas brumas que los alisios arrastran hasta el macizo de Anaga, en el noreste de Tenerife, crean el hábitat ideal para la píjara (Woodwardia radicans), una especie de helecho que crea tupidas alfombras verdes entre el boscaje de laurisilva, el tipo de vegetación subtropical que cubría Europa hace 20 millones de años y que en Canarias ha quedado en forma de bosques relictos. Sus enormes frondes (hojas), de hasta dos metros de longitud, cubren el suelo y le dan un aspecto selvático y misterioso. Varias rutas permiten recorrerlos a pie; una de las más bonitas es la que se adentra por la reserva de El Pijaral. Se conoce como la Ruta del Bosque Encantado, un sendero circular de 6,7 kilómetros entre La Ensillada y el Cabezo del Tejo, que se puede completar en unas tres horas. Los itinerarios discurren por el monteverde del parque rural de Anaga. Al tratarse de un espacio protegido, las visitas están restringidas a un máximo de 45 personas al día (centralreservas.tenerife.es).

10 Una comarca

Valle del Genal (Málaga)

El Genal brota desde una cueva en el pueblo malagueño de Igualeja, a unos 30 kilómetros de la Costa del Sol, para dar forma a un atípico valle cubierto de castaños que mantienen sus hojas rojizas hasta diciembre. En su recorrido por la serranía de Ronda, el río enhebra una quincena de pueblos blancos de origen morisco —Igualeja, Pujerra, Parauta, Cartajima, Júzcar, Faraján, Alpandeire, Atajate, Benadalid, Benalauría, Algatocín, Benarrabá, Gaucín, Jubrique y Genalguacil— y permite descubrir paisajes singulares como los Riscos de Cartajima, imponentes farallones kársticos que asoman por encima del bosque, o los cercanos pinsapares del paraje natural Los Reales de Sierra Bermeja. En Júzcar, una agencia de publicidad pintó en junio de 2011 las casas de color azul piscina para un vídeo promocional de la película Los Pitufos 3D. Tras el éxito de visitantes, los vecinos del pueblo decidieron por votación mantener el color azul de las fachadas.

La obra ‘Red Roosenary’ (2008), de la artista holandesa Maria Roosen, en una de las salas de la nueva sede de la Colección Roberto Polo en Toledo.

11 Una novedad

Museo CORPO (Toledo)

Los restos de la arquería, decorada con escenas de caza y motivos vegetales en lapislázuli, del antiguo palacio del rey de la taifa de Toledo Al-Mamún (siglos IX a XI) enmarcan el lienzo The Entry of Christ in New York (1993-2006), del estadounidense Paul Manes, una de las 250 obras del filántropo y coleccionista cubano-estadounidense Roberto Polo que se exhiben en el Colección Roberto Polo. Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla-La Mancha, un nuevo proyecto museístico del arquitecto Juan Pablo Rodríguez Frade y el experto en arte Rafael Sierra inaugurado el pasado 27 de marzo en el convento de Santa Fe de Toledo. Tras 15 años de restauración, el antiguo palacio taifa y más tarde convento de las Comendadoras de Santiago ha recuperado la antigua qubba califal, de la que se conservan los arcos polilobulados de la bóveda. El centro cuenta también con una sala de exposiciones temporales, que comparte con el Museo de Santa Cruz. El acuerdo de cesión de las obras incluye la apertura de otra sede en el antiguo Tribunal de la Inquisición de Cuenca, un edificio del siglo XVI que albergará el resto de la colección —475 obras de 171 artistas, con predominio de las vanguardias flamencas y del norte de Europa— y cuya rehabilitación estará terminada en 2023.

12 Una ruta

La Senda del Duero

Desde el nacimiento del Duero, en la sierra de Urbión, hasta Vega Terrón, en la frontera portuguesa, la Senda del Duero (GR-14) recorre 750 kilómetros. Un proyecto integrado en la red de Caminos Naturales que aprovecha las veredas y caminos tradicionales. En otoño, la caminata ofrece el espectáculo cromático de los bosques que flanquean los márgenes del río, que discurre durante 115 kilómetros por la comarca vinícola de Ribera del Duero entre alisos, fresnos, sauces, chopos, bodegas, castillos y viñedos.

13 Una cita urbana

Otoño cultural (Barcelona y Madrid)

La arquitectura será protagonista del otoño barcelonés durante el 48H Open House BCN (26 y 27 de octubre), un fin de semana de puertas abiertas a más de 150 edificios singulares, como la Casa Bloc, de Josep Lluís Sert, Joan Baptista Subirana y Josep Torres Clavé; el bloque de viviendas económicas del Instituto Social de la Marina, de Josep Antoni Coderch, o la modernista Casa Sayrach, de Manuel Sayrach i Carreras. La Open House, que en Barcelona va por su décima temporada, nació en 1992 en Londres como una iniciativa para dar a conocer entre el público la arquitectura londinense y sus edificios más significativos. El modelo ha sido copiado en otras 30 ciudades del mundo, entre ellas Madrid, que celebra su Semana de la Arquitectura hasta el lunes 7 de octubre y, del 18 al 20 de octubre, MOM Madrid Otra Mirada, una iniciativa para dar a conocer el patrimonio oculto de la ciudad. Tras su paso en primavera por la Laboral de Gijón, el Festival de creación audiovisual L.E.V. debuta en su sede de Matadero Madrid (del 17 al 20 de octubre), un espacio cultural que prolonga hacia el sur el eje museístico Atocha-Prado-Recoletos que, junto al parque del Retiro, aspira a ser reconocido como patrimonio mundial por la Unesco.

14 Una cueva

Tito Bustillo (Asturias)

En 1968, un grupo de jóvenes espeleólogos se descolgaron por una sima conocida como el Pozu’l Ramu, en el macizo de Ardines, cerca de Ribadesella (Asturias). Con un equipo precario, se adentraron por las galerías de la cueva, en la que hallaron uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes de Europa, con pinturas y grabados del Premagdaleniense y Magdaleniense (22000-10000 antes de Cristo). Un par de semanas después, Celestino Fernández, Tito Bustillo, uno de los descubridores, fallecía en un accidente de montaña. En homenaje, la cueva fue bautizada con su nombre. En 2008, la cueva de Tito Bustillo fue declarada patrimonio mundial por la Unesco. Las pinturas muestran una gran variedad de animales —ciervos, caballos, cabras, toros, osos, bisontes, uros e incluso una ballena—, además de signos geométricos y figuras antropomorfas. En las inmediaciones se halla el Centro de Arte Rupestre de Tito Bustillo, donde se explican, además del Panel Principal (la única sala de la cueva que se puede visitar), otros conjuntos de difícil acceso, como el Camarín de las Vulvas, en cuyas paredes hay pintados sexos femeninos; la galería de los Caballos, o la recóndita galería de los Antropomorfos. La visita a la cueva está limitada a 150 personas al día en grupos de 15, por eso hay que reservar con antelación (centrotitobustillo.com). A media hora de allí, el Centro de Interpretación de la Fauna Glacial de la Cuevona, en Avín, muestra reproducciones a tamaño real de la fauna del Pleistoceno. Y en la vecina cueva de La Peruyal, también en Avín, se ve el esqueleto fosilizado de una cría de rinoceronte atrapada hace 40.000 años.

Detalle del mosaico de la villa romana de Noheda (Guadalajara) que representa a Helena de Troya en el momento de ser raptada por Paris. R. G.

15 Un tesoro

Mosaicos de Noheda (Cuenca)

En 1984, una excavadora que realizaba labores agrícolas en una finca cerca de Noheda, una pedanía de 12 habitantes en el término municipal de Villar de Domingo García (Cuenca), sacó a la luz cientos de piedrecitas de colores: las teselas de uno de los mayores mosaicos figurativos conocidos del Imperio Romano, 291 metros cuadrados de escenas mitológicas, como el juicio del príncipe troyano Paris o el rapto de Helena, que adornaban la ostentosa villa de un acaudalado terrateniente (dominus) que se hizo traer mármoles y esculturas de todo el mundo conocido en la época. En 2005 comenzaron las primeras excavaciones, y el pasado mes de julio, 35 años después del descubrimiento por José Luis Lledó, el entonces propietario de la finca, se abrió al público. La presencia romana en Cuenca se extiende a otros yacimientos visitables como Segóbriga y sus minas de lapis specularis (selenita, una variedad de yeso traslúcido), Ercávica o Valeria.

16 Un pueblo

Siurana (Tarragona)

La comarca vinícola del Priorat (Tarragona) atesora joyas como Siurana, minúsculo pueblo de callejuelas de piedra que se alza sobre la punta de un promontorio calizo. A comienzos del siglo XII, Siurana era el centro de uno de los últimos reductos musulmanes en la zona, reconquistado en 1154 por las tropas de Ramón Berenguer IV. De aquella época quedan las ruinas de la alcazaba, a la entrada del pueblo; la iglesia románica de Santa María, construida en los siglos XII y XIII, y una leyenda que cuenta que la princesa Abdelazia, hija de último valí de Siurana, prefirió lanzarse al vacío a lomos de su caballo blanco antes que caer cautiva de Bertran de Castellet (o de Amat de Claramunt, según otra versión de la historia), caballero enviado por el conde de Barcelona para tomar la fortaleza. La ruta por la comarca puede continuar por viñedos históricos como Scala Dei, junto a las ruinas de un monasterio fundado en 1163 en el parque natural del Montsant. La web Montañas de la Costa Dorada propone rutas senderistas por el Baix Camp, entre el Montsant y la costa.

17 Un sonido

Monkey Week (Sevilla)

La temporada de festivales se extiende más allá del verano con propuestas como la Monkey Week (del 20 al 23 de noviembre) de Sevilla, una plataforma para nuevos grupos españoles de música independiente. En la agenda musical del otoño también están el Deleste Festival (9 de noviembre) de Valencia y el BIME Live (el 1 y 2 de noviembre) de Bilbao.

Glaciar del Infierno (Huesca)

Desde Baños de Panticosa, en la cabecera del río Gállego, parten los senderos que llevan hasta el macizo del Infierno, tres picos de más de 3.000 metros —la cota más alta del valle oscense de Tena— separados por una escarpada cresta rocosa. Allí sobrevive, al amparo de las umbrías de la desafiante cara norte de los Infiernos, el glaciar más occidental de los Pirineos. Un paisaje imponente cuyo misterio se acentúa por las grandes vetas de mármol blanco que decoran las laderas de la montaña. Cerca de allí, el parque faunístico Lacuniacha ocupa un bosque de 30 hectáreas de pinos, hayas, cerezos, abedules y robles a dos kilómetros de Piedrafita de Jaca. En su interior, repartidos por seis zonas acotadas, viven en semilibertad 60 ejemplares de lobos, gamos, rebecos, ciervos, bisontes europeos, caballos de Przewalski, uros, linces, renos, corzos y cabras montesas. Una opción de alojamiento es el romántico hotel Viñas de Lárrede (desde 124 euros la noche).

19 Una cata

Bodega Contador (San Vicente de la Sonsierra, La Rioja)

“Y llegó el otoño, y (…) flota dulce en el aire el aroma de la uva caída en el mantillo de las hojas, vino nuevo”. La cita de Truman Capote describe el oloroso paisaje que deja la vendimia a finales de septiembre, cuando las bodegas lanzan sus nuevos programas de visitas guiadas, degustaciones y catas. En La Rioja, más allá de las archifamosas bodegas del barrio de La Estación de Haro o del Museo Vivanco de la Cultura del Vino, en Briones, existen pequeñas y exquisitas bodegas como Contador, en San Vicente de la Sonsierra, donde el enólogo Benjamín Romeo, que pertenece al exclusivo grupo de españoles que ha recibido del crítico estadounidense Robert Parker la calificación de 100 puntos, elabora vinos “de garaje”, de alta calidad y escasa producción. Existen tres opciones para visitar Bodega Contador: la visita básica dura una hora y media e incluye la degustación de un vino blanco y otro tinto; la de media jornada con visita a la bodega, a las cuevas y a una selección de viñas, y cata de cuatro vinos, y recorridos a la carta, de un día completo y con degustación de todos los vinos de la bodega y actividades como paseos en globo o almuerzo campestre. A 19 minutos en coche de allí, la localidad riojana de Cenicero organiza cada otoño (este año el 27 de octubre) su carrera entre viñedos (carreraentrevinedos.com), de unos 12 kilómetros.

20 Una noche de fiesta

Jarandilla de la Vera (Cáceres) y Aracena (Huelva)

La noche del 7 de diciembre (víspera de la Inmaculada), en Jarandilla de la Vera y Torrejoncillo (Cáceres) se celebran dos de las fiestas más interesantes del otoño: Los escobazos y La Encamisá. En el primer festejo, los vecinos recorren el pueblo portando grandes escobas encendidas; en el segundo participan cientos de jinetes cubiertos con sábanas que disparan armas de fogueo. El fuego es también protagonista de las fiestas de las hogueras que se celebran en varios pueblos de la serranía de Huelva: en Aracena, los niños preparan rehiletes (banderillas) ensartando hojas secas de castaño en finas varas de olivo para después pegarles fuego haciéndolos girar hasta que se consumen; en la Noche de las Candelas de Zufre se prenden hogueras de romero que, una vez en ascuas, se usan para asar chorizos ibéricos y otras viandas, y en Bollullos y Alosno se prenden teas de gamones, una planta silvestre, y haces de palos secos.

elviajero.elpais.com

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