Turismo y empleo: un futuro mejor para todos

El Día Mundial del Turismo se conmemora todos los años el 27 de septiembre, con celebraciones dirigidas por la OMT. Su propósito es el de concienciar a la comunidad internacional acerca del valor social, cultural, político y económico del turismo, además de sobre cómo el sector puede contribuir a lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En 2019, en consonancia con el hincapié general de la OMT en las habilidades, la educación y el empleo a lo largo del año, la celebración del Día Mundial del Turismo se articulará en torno al tema de «Turismo y empleo: un futuro mejor para todos».

El futuro del empleo

La creación y la garantía de un empleo equitativo son fundamentales para que prosperen la inclusión social, la paz y la seguridad. Se ha de aprovechar plenamente el potencial de aportar trabajo decente que encierra cada sector.

La aparición de nuevas tecnologías ha supuesto el desarrollo de nuevas formas de empleo que están transformando rápidamente los procesos de producción en todo el mundo, lo que brinda oportunidades al tiempo que ejerce presión sobre los programas actuales de empleo, bienestar social y educación.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el desempleo a nivel internacional sigue siendo elevado, con más de 190 millones de parados en 2018. Todos los sectores y todos los países, por consiguiente, han de crear las condiciones necesarias para tener más y mejores puestos de trabajo. La adopción de nuevas tecnologías puede desempeñar un papel fundamental a la hora de lograr dicho objetivo.

Lograr que la nueva ola de avances tecnológicos sea lo más inclusiva posible requerirá una inversión considerable en formación y habilidades para el trabajo y para la vida. Todo el mundo debería tener la oportunidad de realizarse plenamente para beneficiarse de la nueva era tecnológica.

Para ello, se ha de estudiar la repercusión que el cambio tecnológico tiene sobre el crecimiento socioeconómico, el empleo y la desigualdad. Asimismo, se han de aportar herramientas y habilidades a los que buscan empleo y también a aquellos cuyos puestos de trabajo se ven amenazados por la automatización.

Con motivo de su centenario en 2019, la OIT publicó el documento titulado «Trabajar para un futuro más prometedor: informe de la Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo». En este histórico informe se recogen las fuerzas que están transformando el mundo (la tecnología, el cambio climático, la demografía, la globalización) para abogar por un programa centrado en el ser humano para el futuro del trabajo.

Al colocar a las personas y el trabajo que realizan en el centro de la política económica y social, además de en la práctica empresarial, el camino hacia el crecimiento, la equidad y la sostenibilidad se articula en torno a tres ejes de actuación:

  1. Aumentar la inversión en las capacidades de las personas.
  2. Aumentar la inversión en las instituciones de trabajo.
  3. Aumentar la inversión en el empleo decente y sostenible.

El turismo es un sector líder de persona a persona, con índices de crecimiento que superan el crecimiento económico mundial y el comercio internacional. Es una de las principales categorías de exportación en el mundo, cuya repercusión en los trabajadores es tan elevada que constituye un aliado natural en el programa para el futuro del empleo de la OIT, centrado en el ser humano.

Turismo y empleo

El turismo es una fuente principal de empleo debido a su naturaleza intensiva en mano de obra y al significativo efecto multiplicador que tiene en el empleo en sectores relacionados. Se calcula que un puesto de trabajo en el sector turístico principal crea alrededor de un empleo y medio adicional o indirecto en la economía relacionada con el turismo. En total, el turismo es responsable de uno de cada diez puestos de trabajo en todo el mundo.

La OIT calcula que el sector de «alojamiento y restaurantes», junto con el de «servicios del sector privado», crearán empleo al ritmo más rápido de todos los sectores de la economía en los próximos cinco años.

El turismo ha demostrado ser una actividad económica resiliente. En cada uno de los siete años posteriores a la crisis económica mundial de 2010, la cantidad de llegadas de turistas internacionales aumentó en un 4% o más.

El turismo contribuye a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) como meta dentro de los Objetivos 8, 12 y 14. El aporte del sector a la creación de empleo queda reconocido de forma específica en la meta 8.9 del Objetivo 8, que reza: «Para 2030, elaborar y poner en práctica políticas encaminadas a promover un turismo sostenible que cree puestos de trabajo y promueva la cultura y los productos locales».

La voz del turismo dentro de las Naciones Unidas se refleja en otros foros políticos y de desarrollo internacionales. La 26ª Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno concluyó en noviembre de 2018 con una declaración política de alto nivel sobre desarrollo sostenible en la que el turismo desempeña un papel de apoyo clave. El compromiso incluye a la OMT como el socio internacional designado y representa la primera vez que el sector del turismo se incluye en una agenda de cooperación multilateral al más alto nivel.

Más recientemente, la declaración de los dirigentes del G20 en Osaka, en junio de 2019, destaca la contribución del turismo al crecimiento económico mundial y al desarrollo sostenible e inclusivo: «el turismo representa una cuota significativa del PIB mundial y se prevé que continúe siendo un motor importante de crecimiento económico en el mundo. Trabajaremos para ampliar al máximo la contribución del sector a la creación de empleo de calidad y al emprendimiento, especialmente para las mujeres y los jóvenes, así como en la industria creativa; la resiliencia y recuperación económica; la conservación de los recursos naturales merced a una planificación y gestión sostenible del turismo; y el logro de un desarrollo inclusivo y sostenible».

Ahora bien, pese a representar el 10% de los puestos de trabajo en el mundo, el papel del turismo en la generación de empleo y en el emprendimiento a menudo se subestima y se infravalora en la formulación y ejecución de políticas.

Uno de los principales factores que repercuten en el empleo y el desarrollo de talento en el turismo es un desajuste entre las cualificaciones disponibles y la realidad del trabajo. La brecha que existe entre la educación, por un lado, y las habilidades y el conocimiento necesarios, por otro, así como la consiguiente escasez de trabajadores con destrezas «a prueba de futuro», sigue afectando a las economías y perjudicando las perspectivas de creación de empleo. Asimismo, el turismo se enfrenta a retos importantes a la hora de atraer y retener talento, así como en cuanto a la mejora de las condiciones laborales.

El empleo en el turismo y la revolución digital: principales desafíos

La globalización, los avances tecnológicos y los cambios demográficos son tendencias que, conjuntamente, han redefinido el sector turístico y cómo funciona. En el centro de nuestro mundo actual hiperconectado e hiperinformado se encuentra una revolución digital de los mercados, así como en la demanda de habilidades y en las características del empleo turístico. En los últimos años, se han dado avances tecnológicos tales como nuevas plataformas de servicios turísticos (la denominada economía compartida o colaborativa), los datos masivos (big data) y la geolocalización.

Algunos de los problemas principales a los que se enfrenta el sector turístico a la hora de adaptar su mano de obra a la revolución tecnológica son los siguientes:

La necesidad de revisar y adaptar una legislación y reglamentación obsoletas para fomentar el empleo, la innovación, el emprendimiento y nuevos modelos de negocio.

El bajo nivel de conocimiento y manejo de nuevas tecnologías y tendencias tecnológicas.

Falta de financiación para invertir en nuevas tecnologías y en formación para los trabajos necesarios para el presente y el futuro.

Falta de cooperación y de comunicación entre los interlocutores pertinentes.

Las MIPYMES, clave para el empleo decente en el turismo

Las empresas micro, pequeñas y medianas (MIPYMES) son en la actualidad los principales creadores de empleo en el turismo. Investigaciones de la OCDE y de la OIT muestran que en torno a la mitad de los empleados turísticos trabajan en empresas de menos de 10 personas, mientras que aproximadamente tres cuartas partes lo hacen en compañías de menos de 50 trabajadores.

Las MIPYMES turísticas son también una importante fuente de innovación y de diversificación económica, que ayudan a forjar el desarrollo socioeconómico en países de destino de todo el mundo.

Sin embargo, cabe señalar el acceso a la financiación, unas reglamentaciones empresariales prohibitivas y unas habilidades inadecuadas como trabas importantes a las que se enfrentan todas las MIPYMES, incluidas aquellas que operan en el sector del turismo.

El principal desafío que afecta a las MIPYMES, por tanto, es el de crear un entorno habilitante que mejore sus perspectivas económicas, al tiempo que supera los obstáculos al empleo decente y garantiza que las actividades económicas de las MIPYMES sean sostenibles medioambientalmente.

Promover el empleo para todos en el turismo: jóvenes, mujeres y comunidades rurales

El sector del turismo emplea más mujeres y jóvenes que la mayoría de otros sectores.

Casi la mitad (47%) de los trabajadores del turismo en países europeos de la OCDE tienen entre 15 y 34 años de edad, frente a una tercera parte (32%) de trabajadores en la economía en su conjunto.

En los países de la OCDE, las mujeres representan el 60% del empleo en el sector turístico. Se trata de una proporción mayor que en el sector servicios (47%) y en la economía en su conjunto (43%).

Las mujeres desempeñan un papel prominente en el emprendimiento turístico. Estudios de la OMT y de ONU-Mujeres muestran que el índice mundial de mujeres emprendedoras en «hoteles y restaurantes» (36%) es comparativamente mayor que en todos los sectores juntos (22%).

Asimismo, el turismo crea puestos de trabajo en áreas rurales y remotas, no solo de forma directa, sino también indirecta, al preservar y restaurar actividades tradicionales. A menudo, se trata de uno de los pocos sectores económicamente viables en esas zonas.

La mención explícita al turismo en la meta 8.9 del Objetivo 8, dentro de los ODS, reconoce su potencial para transformar los medios de vida y la prosperidad en comunidades rurales, tanto proporcionando acceso a empleo decente como reactivando industrias locales tradicionales.

Al brindar oportunidades a las mujeres, los jóvenes y las comunidades rurales en diversas facetas, el turismo contribuye a varios de los ámbitos de las metas de los ODS relacionados con el empoderamiento de grupos vulnerables y con sociedades más equitativas e inclusivas. Una mayor inclusión refuerza el poder del turismo de unir a la gente de distintas culturas celebrando la diversidad y aumentando la resiliencia social en general.

A pesar de estos beneficios que aporta, el turismo debe también abordar serios desafíos relacionados con el empleo de todos estos grupos.

Uno de ellos es la brecha salarial entre hombres y mujeres. En el turismo, las mujeres cobran de media un 20-25% menos que los hombres con cualificaciones similares. Las mujeres están a menudo sobrerrepresentadas en formas de empleo atípicas y padecen también segregación en cuanto al acceso a la educación y a la formación.

Las mujeres con baja cualificación suelen encontrarse en los puestos de trabajo más vulnerables, con el riesgo de que se vean expuestas a condiciones de trabajo deficientes, a la desigualdad de oportunidades y de trato, así como a violencia, explotación, estrés y acoso sexual.

El empleo temporal y a tiempo parcial es especialmente frecuente entre mujeres, jóvenes y personas poco cualificadas que trabajan en el turismo, lo que puede desembocar a menudo en un déficit de trabajo decente, como una cobertura social inadecuada, sueldos bajos y desigualdad en cuanto a los ingresos, además de unas condiciones de trabajo precarias.

El ciclo de demanda variable en el sector turístico, con jornadas de trabajo irregulares y turnos imprevisibles, plantea retos adicionales para las personas (de cualquier género) que tratan de conciliar la vida laboral con las responsabilidades familiares. Al mismo tiempo, sin embargo, esta flexibilidad puede también brindar oportunidades a personas que quieran combinar un trabajo en el turismo con otra ocupación.

Un marco político para el trabajo decente para todos

Se necesitan nuevas políticas para aprovechar plenamente el potencial del sector turístico de crear más y mejores puestos de trabajo, al tiempo que se reduce el riesgo vinculado a un creciente desajuste en cuanto a habilidades.

En el sector turístico existe una larga tradición de trabajar de forma aislada de otros sectores económicos clave. El camino que hay que emprender pasa por un enfoque más holístico del futuro del empleo en el turismo, con vínculos claros con otros sectores que son importantes para el desarrollo económico.

Los principales cambios en curso y desafíos relacionados con el empleo en el turismo exigen un nuevo planteamiento en cuanto al desarrollo de habilidades y a la educación, además de políticas de innovación y de creación de empleo.

Dichas políticas deberían:

wtd.unwto.org/es

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