Relacionarnos con ellas puede agotar nuestra paciencia y energía personal a tal grado de que empezamos a evitarlas, o peor aún, comportarnos de forma similar.

Daniel Colombo

Master Coach especializado en CEOs, alta gerencia, profesionales y equipos de trabajo.

¿Quién no ha conocido una persona que siempre cree que todo es imposible, que una idea no tendrá buenos resultados sin haberlo intentado, y que además, en lugar de ser propositiva se queja y reniega de todo? Convivir con personas negativas consume nuestra paciencia y energía personal, se desgastan las relaciones y con el paso del tiempo se dificulta todo tipo de contacto saludable; empezamos a evitarlas.

Esto tiene una razón de ser científica. Gracias a una investigación realizada por el Framingham Heart Study de Framingham, Massachusetts, dedicado a estudiar los padecimientos coronarios, se ha descubierto que cuando estás expuesto a personas que permanentemente generan estímulos negativos como la queja, la crítica, el enojo, la ira, y la sensación de decepción y frustración por todo y todos, en tu organismo se produce la misma reacción emocional cuando estás estresado en extremo. Esto significa que, cuanto más toleras esa situación, se deteriora rápidamente tu salud emocional y mental.

La persona negativa vive en un permanente estado de preocupación, y como lo transmite a través de su energía vital, se contagia. Estar rodeado de ellos puede provocar que empieces a comportarte de la misma manera. Pero tranquilo, puedes evitarlo con estos consejos.

Evita discutir

Un mecanismo inconsciente de cualquier humano negativo es querer provocar discusiones todo el tiempo. Lo peor que puedes hacer es engancharte en su código. Al eliminar ese estímulo de tu parte, anularás ese tramo de su comportamiento nocivo.

Mantén tus hábitos positivos

Por más que la persona se esfuerce en llevarte a su terreno, mantén a raya tus propios pensamientos negativos reforzando todo tu espíritu constructivo y positivo.

No intentes cambiar al otro

Muchas personas quedan ancladas en el proceso de querer que la otra persona cambie de posición. Esto no será factible si el otro no lo ve, y tampoco quiere recibir ayuda.

Intenta comprender a la otra persona

Sobre todo, en los casos donde hay antecedentes de base para la conducta que pueda reflejar una permanente negatividad, es conveniente colocarse en una postura de comprensión, aunque no de lástima o amparo a la victimización del otro, ya que esto no le ayudará. La sonrisa es un excelente aliado para empatizar y no mimetizarse con el otro.

Pon límites

En muchos casos funciona que, cuando ya estás harto de la negatividad de la otra persona, establezcan un código (un gesto, una palabra, una acción mínima) que al otro le ponga freno. Esto evitará que se pasen límites que no estás dispuesto a tolerar.

Elimina los chantajes emocionales

Uno de los mecanismos preferidos es endilgarte responsabilidades que no tienes sobre su comportamiento negativo. La persona de este tipo (puede ser tu pareja, amigos, familiares, compañeros de trabajo, tu jefe) buscará generar puntos de disputa si te ven positivo y equilibrado emocionalmente, como fin para expandir su estado interno de negatividad. La sugerencia es ser terminante y no entrar en ese juego perverso. Evita la simbiosis con la negatividad del otro.

Si quiere ayuda profesional, acompáñalo

La intención es que todos mejoren su calidad de vida y sean capaces de sobre llevar una buena relación, aunque sea laboral.

Fuente: Entrepreneur

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