Pilsen, en la República Checa, es reconocida por su cerveza. Pero la ciudad presenta una oferta cultural y con una historia que valen la pena descubrir 

Esta variedad de cerveza se popularizó tanto que quien escuche la palabra ‘pilsen’ piensa en la bebida rubia. Pero en realidad su nombre proviene de una ciudad checa con un rico pasado industrial y un intens presente cultural que hay que conocer.

Con 168.000 habitantes, Pilsen está ubicada al suroeste de Bohemia y a 82 kilómetros de Praga. Fue fundada a finales del siglo XIII en el cruce de cinco ríos: Mze, Radbuza, Úhlava, Úslava y Berounka.

La meca de la cerveza

La calidad de sus aguas subterráneas impulsó a los maestros cerveceros desde antaño a cocer y fermentar la bebida dorada, casi siempre al estilo de la lager bávara, un tipo de cerveza que es almacenada en bodegas durante la última fase de su formación.

La ‘pils’ pesa.Tanto, que la empresa Pilsner Urquell, fundada a mediados del siglo XIX, es el patrocinador principal de numerosos certámenes culturales y de actividades científicas y de beneficencia.

Por ejemplo, para este verano en la antigua fábrica se organizan conciertos de música popular cada jueves al atardecer.

En tanto desde este fin de semana hasta el 8 de agosto el festival Vivid desplegará espectáculos de circo y acrobáticos en las calles.

La industria del teatro

Pilsen reivindica una imagen de marca más allá del símbolo de su cerveza y su industria de bienes de equipo.

Varias naves industriales en desuso, que pertenecían a papeleras, cerveceras o depósito de autobuses, han sido transformadas en centros de la cultura con el nombre de “Factorías de la imaginación”.

Un teatro de nueva planta, llamado Josef Kayetan Tyl (DJKT), nombre del autor dramático y periodista que escribió la letra del himno checo, abrió hace dos años con dos auditorios: la Nueva Escena (460 asientos) y la Pequeña Escena (120 plazas), que sigue un diseño del arquitecto racionalista alemán Ludwig Mies van der Rohe.

El complejo suma una activa oferta cultural al Gran Teatro (444 asientos), de estilo neo renacentista, fundado en 1902.

Dicen que la cerveza se degusta mejor acompañada por quesos, y el humor popular no tardó en rebautizar al DJKT como ‘Emmental’, por la forma agujereada de su fachada.

Parques temáticos de la tecnología

Pilsen tiene una larga historia como polo generador de ideas. Este pasado y sus perspectivas futuras se puede conocer en Techmania y Planetario, dos parques temáticos enfocados en la ciencia y la tecnología.

En la misma línea hay también centros de creación artística y diseño o la renovación de exquisiteces arquitectónicas que en su tiempo marcaron una vanguardia, como los interiores de Adolf Loos.

Techmania acoge muestras permanentes como el Edutorium (Física, Química, Óptica) y temáticas sobre energías renovables, el hombre contra el animal, el mundo acuático, y otras temporales como El mundo del cine.

Motor de ideas

Pilsen quiere crear condiciones para que vuelvan a surgir aquí las ideas, como la entonces novedosa receta Pilsner Urquell, la cerveza que desde 1842 llevó el nombre de la ciudad a la fama mundial.

Fue en esta urbe donde un científico local, Frantisek Krizik, perfeccionó la lámpara de arco voltaico, predecesora de la bombilla.

Aquí el ingeniero pilseano Emil Skoda aprovechó el bagaje industrial para crear su emporio Skoda, con cuya acería se pudieron hacer partes de barcos comerciales y de guerra, y equipos para azucareras.

Skoda se orientó luego a locomotoras, trolebuses, tranvías, turbinas, maquinaria textil, automóviles, máquinas herramientas y equipos para centrales nucleares.

Más allá de la cerveza

Pero la ciudad no es solo cerveza e industria. Tiene también rincones coquetos, algunos de los cuales han aprovechado para retomar el interés por el arte vanguardista que había sido menospreciado por el régimen comunista.

De paseo por el Corso o los aledaños de las viejas murallas se pueden visitar parajes curiosos, como el parque Pilsen-Venecia, un teatro al aire libre con el gran mural “Teatro del Mundo”, que habla de los orígenes de la ciudad, o casas de solera de estilo secesión y ecléctico y que han sido renovadas.

El pasado medieval

Callejeando por la ciudad medieval, que tiene un perímetro de 2,8 kilómetros, todo converge en una inmensa plaza rectangular, una de las mayores del país, dominada por la iglesia gótica de San Bartolomé y rodeada por fachadas de bella factura, algunas renacentistas, como la del Ayuntamiento, si bien la mayoría son barrocas o posteriores. En una de las capillas exteriores de la catedral hay una imagen del “Querubín de la suerte”, donde los lugareños acuden a formular deseos mientras besan la imagen del ángel, ya muy desgastada por siglos de cariño.

De los catorce pisos y casas que el arquitecto Adolf Loos (1870-1933) diseñó en Pilsen, la ciudad ha logrado recuperar hasta ahora cinco inmuebles.

Loos se centró en la construcción de viviendas, y casi en ningún lugar se han conservado sus diseños interiores. “Tienen una enorme importancia porque este conjunto de interiores es único”, aseguran desde la oficina de turismo de la ciudad.

cerodosbe.com

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