Colombia, el mayor proveedor de cocaína del mundo, se postula como máximo productor y exportador de otra droga: el cannabis. Lo cierto es que la legalización de esta sustancia, tanto para usos terapéuticos como para recreativos, está cada vez más extendida, lo que también supone un tirón para la práctica del turismo cannábico. 

Según ha informado Expansión, el auge de la marihuana con fines terapéuticos ha llevado a las grandes compañías norteamericanas a buscar emplazamientos en el extranjero, para cultivar estas plantas a bajos precios. Colombia, además, cuenta con factores favorables adicionales, como es su clima ecuatorial y sus 12 horas de luz solar los 365 días del año.

Gracias a estas condiciones, a los agricultores colombianos les resulta mucho más fácil producir cannabis. Y es que en Europa y Norteamérica los productores tienen que invertir en invernaderos climatizados durante el crudo invierno. Además, en el país latinoamericano se puede cultivar un gramo de flor seca a unos 0,50 y 0,80 dólares, cuando en Canadá sale a unos dos dólares.

Por todo ello, grandes empresas norteamericanas se han fijado en el país. Una de ellas es Canopy Growth, que cuenta con una capitalización de mercado superior a los 13.000 millones de dólares y ha invertido 60 millones para crear Spectrum Cannabis Colombia, que dispone de una zona de cultivo en Huila, al sur del país.

Lo cierto es que la industria del cannabis legal es una de las que más crece a nivel mundial. Tan solo en unos años, se han aprobado normativas para el uso medicinal de esta sustancia en Europa, América Latina y Canadá. En Estados Unidos ya se puede utilizar para estos fines en 30 estados. Incluso, en Canadá, Uruguay y en algunos estados de EE.UU. se ha legalizado su uso recreativo.

Auge turístico

Además, la legalización del cannabis para uso recreativo, en determinados países, ha hecho posible el surgimiento de un nuevo segmento turístico: el cannábico. Por ejemplo, Holanda, país donde está permitido su consumo, ingresa 400 millones de euros anuales por impuestos directos sobre esta sustancia, mientras que por indirectos rondan los 1.400 millones.

El consumo de cannabis, a su vez, no deja de ser un atractivo turístico. Retomando el ejemplo de Holanda, el 24% de los turistas que viajaron a la ciudad visitaron un coffe-shop (establecimiento donde se puede consumir marihuana), superando al 14% que realizó un crucero en los canales o los que fueron a club nocturno (15%), según la encuesta elaborada por el organismo de promoción turística de Ámsterdam en 2014.

tourinews.es

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