Un grupo de personas intenta entrar a Venecia por los nuevos controles. EFE

La controversia por la colocación de controles de acceso a Venecia es solo la punta del iceberg. Un total de 14 ciudades europeas, 11 de ellas españolas, han creado una red que se opone a lo que consideran los efectos nocivos del turismo como la subida de los precios del alquiler o la saturación del transporte público

En Venecia viven apenas 50.000 habitantes y, sin embargo, recibe cada año a 30 millones de personas, de los cuales 2,5 millones de personas proceden solamente de los cruceros. Las cifras no cuadran. Y por eso el alcalde la ciudad, Luigi Brugnaro, ha decidido limitar el acceso en temporada alta a través de controles en la Plaza Roma, justo junto al puente diseñado por el español Santiago de Calatrava, y otro frente a la iglesia de los Descalzos. El propio Brugnaro ha señalado que sólo se utilizarán en momento puntuales, como el de este puente del 1 de mayo o ante fiestas como los carnavales, uno de los más visitados del mundo. Su objetivo: "hacer vivir mejor a las personas".

Las reacciones no se han hecho esperar. Y uno de los tornos, el del citado puente, ya ha sido arrancado por unos manifestantes que creen que es la forma de tratar el efecto nocivo del turismo. "Venecia no es una reserva, no estamos en peligro de extinción". O "Venecia no es un parque temático". Demandan otro modelo de gestión sostenible que apueste por incentivar "la residencia en la ciudad, puesto que achacan al turismo el alto precio de la vivienda.

No a los alquileres turísticos

El caso de la ciudad italiana no es el único en contra de la excesiva presencia de turistas en determinados lugares. Hasta tal punto que ya se ha creado la red de Ciudades del sur de Europa frente a la turistización (SETnet), integrada por un total de 14, de las cuales 11 pertenecen a España: Barcelona, Tarragona, San Sebastián, Gerona, Málaga, Madrid, Palma de Mallorca , Pamplona, Sevilla, Valencia, a la que se unen diferentes colectivos de Canarias. Del resto de Europa, de momento sólo han dado el sí Lisboa, Venecia y Malta, que están viviendo en sus propias carnes también el doble filo del turismo.

Manifestación de vecinos en Barcelona en contra los apartamentos turísticos. JORDI SOTERAS / EL MUNDO

En el manifiesto de la nueva red, firmado hace unos días en Barcelona, sus responsables apuntan como una de las razones para movilizarse la "precarización y de la reducción del derecho a la vivienda provocado por la subida descontrolada de los precios de alquiler", así como el "encarecimiento y la transformación del comercio local mediante su especialización en usos turísticos inútiles", "la saturación de la red pública de transporte", "la alta generación de contaminación (aviones, cruceros, autocares...) y residuos debido al alto consumo, especialmente de usar y tirar, que caracteriza a la industria turística desregulada" o "el uso desmesurado y ampliación constante de infraestructuras (carreteras, puertos, aeropuertos, depuradoras, desaladoras...) que desfiguran el territorio".

En este sentido, Palma de Mallorca será la primera ciudad en prohibir el alquiler de viviendas a los turistas. De la misma forma, Barcelona se muestra como una de las ciudades más reivindicativas, ya que se han llegado a contabilizar cerca de 3.000 viviendas de alquiler en manos de tan solo 10 propietarios. Las manifestaciones de vecinos de barrios turísticos como la Barceloneta se repiten frecuentemente.

Adiós a los comercios tradicionales

Sevilla, por su parte, ha creado el Colectivo-Asamblea Contra la Turistización de Sevilla (Cactus), que pretende "generar propuestas y discursos alternativos al turismo frenético que erosiona y elimina la vida de nuestros barrios". Su nacimiento es una de las consecuencias del Encuentro sobre Turistización, Resistencias y Alternativas (Entra) que tuvo lugar en noviembre en la ciudad hispalense y donde "se debatieron experiencias, estrategias y propuestas de cara al futuro".

La calle Sierpes, una de las más comerciales y turísticas de Sevilla.

Para los impulsores de este colectivo, "los barrios centrales e históricos de Sevilla se están convirtiendo progresivamente en un desierto social", según Europa Press, y "la creciente expulsión de residentes, de actividades y comercios tradicionales, la regresión del espacio público en beneficio del negocio turístico, o la precariedad a la que se somete a las empleadas en el sector, hacen de aquellos barrios un territorio árido, cada vez menos amable para ser habitado".

De momento, la red de Ciudades del sur de Europa ante la turistización ya ha sido ha sido invitada a la cumbre mundial del World Travel & Tourism Council (WTTC), que sirve como punto de encuentro entre las empresas vinculadas con el sector y los gobiernos. "A escala transnacional, tejeremos espacios de colaboración e intercambio con colectivos de los países europeos más golpeados por la crisis que, no sin sorpresas, son también los que proponen la salida de la misma mediante el incremento de la actividad turística a costa de nuestras vidas", añaden desde el Cactus.

Fuente: ElMundo.es

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