Si el sentido común indica que la fecha más compleja podría ser el lunes, hay teorías que explican que esa hipótesis está equivocada

La creencia popular asegura que el lunes es el peor día de la semana. Incluso, existe una jornada conocida como "Blue Monday" (Lunes Triste). Es el tercer lunes de enero, considerado el día más deprimente del año.

No obstante, hay estudios que desmontan esta extendida teoría y que tratan de quitarle la mala fama al denostado lunes.

El martes es el peor día de la semana o, al menos, esa es la conclusión a la que llegaron los investigadores de la Escuela de Economía de Londres, según ABC.

George MacKerron y Susana Mourato, dos miembros de la organización, estudiaron el comportamiento de 22.000 personas -sus cambios de humor y de estado de ánimo- durante dos meses a través de una aplicación de iPhone a la que bautizaron como Mappiness.

La misma lanzaba dos alertas diarias a los teléfonos móviles de los voluntarios y les preguntaba cómo se sentían, quién los acompañaba, dónde se encontraban y qué estaban haciendo.

Como explica The Daily Mail, usando un satélite de sistemas de navegación, la aplicación averiguaba la localización exacta, develando a los científicos la relación que había entre el bienestar de los usuarios y en lugar en que pasaban su tiempo. 

Según expuso MacKerron al diario británico, "el lunes los efectos del fin de semana no han pasado del todo, pero el martes ya se está metido de lleno en la rutina laboral y el siguiente fin de semana aún se ve muy lejano". De ahí que el martes, en base a este estudio, sea el día más deprimente de la semana.

Por el contrario, el sábado se erigió como el mejor día de la semana, el que más se disfruta.

Pero no todo está perdido, aunque hoy sea martes. Chade-Meng Tan, un ingeniero de Google que ahora se dedica a dar charlas de autoayuda, da tres claves para acabar con el estrés del día a día.

El primero y más básico, en palabras de Tan, es "calmar la mente". Para ello, el experto aboga por encontrar momentos de relajación durante el día en los que consigamos olvidarnos de todo y podamos ser conscientes de nuestra respiración.

En segundo lugar, considera que hay que fijarse en los pequeños momentos de felicidad que nos da el día y aprovecharlos; y evitar también que las cosas negativas que nos suceden eclipsen a las positivas.

Finalmente, el último ingrediente es desear que las personas que se encuentran a tu alrededor sean felices. Según Tan, las personas más alegres son las que tratan de ayudar al resto.

Fuente: iProfesional

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